El presidente Daniel Noboa concluyó una intensa agenda de dos días en Cuenca, marcada no solo por el anuncio de importantes proyectos de infraestructura, sino también por duras críticas y acusaciones dirigidas a autoridades locales, políticos y miembros del sistema judicial. La visita, que incluyó la firma del contrato para la rehabilitación de la vía Cuenca–Molleturo–El Empalme, se convirtió en un escenario para expresar el descontento del mandatario con obstáculos burocráticos y la presunta connivencia entre figuras públicas y el crimen organizado.
La obra vial, financiada con un crédito del Banco Mundial por 2,6 millones de dólares, promete la recuperación de 118 kilómetros de carretera, desde la Y de Sayausí hasta el cruce con Puerto Inca, generando más de 400 empleos directos. Noboa instó a la empresa constructora a priorizar la contratación de mano de obra local, buscando impulsar la economía de la región. Sin embargo, este anuncio positivo quedó eclipsado por las fuertes declaraciones del presidente contra el Municipio de Cuenca.
Noboa denunció la excesiva burocracia impuesta por la administración municipal para la aprobación de permisos de construcción de proyectos habitacionales de interés social. Según el mandatario, Cuenca es la única ciudad del país que exige que los proyectos estén construidos en al menos un 70% para otorgar los permisos necesarios, a diferencia de Guayaquil y Quito, donde la autorización se concede desde el inicio de la obra. Esta situación, a su juicio, dificulta el acceso a la vivienda propia para los ciudadanos cuencanos. “Esto no puede seguir así, esto debe cambiar”, enfatizó.
El presidente no se detuvo en las críticas a la administración municipal. En un tono contundente, abordó el tema del crimen organizado, asegurando que el año 2026 será testigo de importantes capturas. “Será el año en el que vamos a capturar a todos los pillos que afectan la paz de los ecuatorianos”, sentenció. Noboa advirtió que no cederá en sus decisiones y que responderá con firmeza a cualquier obstáculo. “Si recibo uno o dos golpes, golpeo cinco veces más”, declaró, insinuando la existencia de vínculos entre políticos, jueces y grupos criminales. “Esto se va a acabar, esta es la forma integral de atacar el negocio ilícito”.
El mandatario fue aún más explícito al afirmar que aquellos involucrados en actividades delictivas, incluyendo políticos y jueces que los hayan protegido, enfrentarán la justicia. “Ahora van a irse presos esos políticos que les ayudaban y esos jueces que les soltaron”, afirmó. Estas declaraciones se producen en un contexto delicado, ya que, días antes de la visita de Noboa a Cuenca, la vivienda y despacho del alcalde Cristian Zamora fueron allanados como parte de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Además de la rehabilitación de la vía Cuenca–Molleturo–El Empalme, la agenda del presidente incluyó la visita al proyecto habitacional Iskay, que se reactivó después de permanecer paralizado desde 2011. La obra, financiada con 4,7 millones de dólares del BIESS, contempla la construcción de 124 departamentos y ocho locales comerciales. Noboa también entregó beneficios técnicos y tecnológicos a pequeños y medianos productores de Azuay, Cañar y Loja, incluyendo tractores, títulos de propiedad, paquetes agrícolas y certificados de la Agricultura Familiar Campesina.
La entrega de estos beneficios, que incluyó nueve tractores, 349 títulos de propiedad, 100 paquetes agrícolas, 20 carnés y certificados de la AFC, seis sellos de la AFC, 24 certificados de Comunidad de Aprendizaje de AFC y una personería jurídica a la Asociación de Ganaderos de Cumbe, buscó fortalecer el sector productivo de la región. Sin embargo, la sombra de las acusaciones y las amenazas lanzadas por el presidente Noboa durante su visita a Cuenca eclipsaron en gran medida estos esfuerzos.
La visita del presidente Noboa a Cuenca ha generado un debate nacional sobre la relación entre el gobierno central y las autoridades locales, la lucha contra el crimen organizado y la necesidad de agilizar los trámites burocráticos para impulsar el desarrollo económico y social. Las declaraciones del mandatario, aunque contundentes, han sido interpretadas por algunos como una estrategia para deslegitimar a sus oponentes políticos y justificar las medidas adoptadas por su gobierno.
La reacción del Municipio de Cuenca a las acusaciones de Noboa no se ha hecho esperar. Funcionarios municipales han defendido la transparencia de los procesos de aprobación de permisos de construcción y han negado cualquier intención de obstaculizar el desarrollo de proyectos habitacionales de interés social. Asimismo, han cuestionado la validez de las acusaciones del presidente contra políticos y jueces, exigiendo pruebas concretas que respalden sus afirmaciones.
El futuro de la relación entre el gobierno central y el Municipio de Cuenca es incierto. La tensión generada por las declaraciones de Noboa podría dificultar la colaboración en proyectos de desarrollo y la implementación de políticas públicas en la región. Sin embargo, algunos analistas creen que esta confrontación podría ser una oportunidad para iniciar un diálogo constructivo y buscar soluciones a los problemas que afectan a la ciudad y a sus habitantes.
La visita de Noboa a Cuenca, en definitiva, ha dejado una profunda huella en la política ecuatoriana. Sus acusaciones y amenazas han generado un clima de incertidumbre y desconfianza, pero también han puesto de manifiesto la necesidad de abordar de manera frontal los problemas del crimen organizado y la corrupción. El tiempo dirá si el presidente será capaz de cumplir sus promesas y llevar a cabo las reformas necesarias para transformar a Ecuador en un país más justo y seguro. La ciudadanía observa con atención los próximos pasos del gobierno y espera resultados concretos que demuestren su compromiso con el bienestar de todos los ecuatorianos.

