Las quemas de masa vegetal en la provincia de Veraguas han desatado una creciente alarma entre residentes, autoridades sanitarias y grupos ambientalistas, debido a los graves impactos tanto en el medio ambiente como en la salud pública. La situación, reportada inicialmente el 18 de marzo de 2026, se ha intensificado en las últimas semanas, generando una densa capa de humo que cubre amplias zonas de la región, afectando especialmente a niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias preexistentes.
La práctica de quemar vegetación, comúnmente utilizada por agricultores para preparar terrenos para la siembra o para deshacerse de residuos agrícolas, se ha convertido en una costumbre arraigada en algunas comunidades veragüenses. Sin embargo, las condiciones climáticas actuales, caracterizadas por bajas precipitaciones y fuertes vientos, han exacerbado el problema, facilitando la rápida propagación del fuego y la acumulación de humo en la atmósfera.
Según informes preliminares del Ministerio de Salud (MINSA) en Veraguas, se ha registrado un aumento significativo en las consultas médicas por enfermedades respiratorias agudas (ERA) en los últimos días. Los síntomas más comunes incluyen tos, dificultad para respirar, irritación de garganta y ojos, y exacerbación del asma. Las autoridades sanitarias han emitido alertas a la población, recomendando tomar medidas preventivas como permanecer en lugares cerrados, utilizar mascarillas, evitar actividades físicas al aire libre y beber abundante agua.
“Estamos ante una emergencia de salud pública”, declaró la Dra. Luisa Mendoza, directora regional del MINSA en Veraguas. “La exposición prolongada al humo de las quemas puede tener efectos devastadores en la salud, especialmente en los grupos más vulnerables. Es crucial que se tomen medidas urgentes para controlar estas quemas y proteger a la población”.
Más allá de los impactos en la salud, las quemas de masa vegetal también representan una seria amenaza para el medio ambiente. La quema de vegetación libera a la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero que contribuye al cambio climático. Además, la destrucción de la vegetación reduce la capacidad de los ecosistemas para absorber CO2, lo que agrava aún más el problema.
La deforestación causada por las quemas también tiene consecuencias negativas para la biodiversidad, ya que destruye el hábitat de numerosas especies animales y vegetales. La pérdida de cobertura vegetal aumenta la erosión del suelo, lo que puede provocar deslizamientos de tierra e inundaciones, especialmente en zonas montañosas.
Organizaciones ambientalistas como la Asociación Panameña para la Conservación de la Naturaleza (APCN) han expresado su preocupación por la falta de control y regulación de las quemas en Veraguas. “Es inaceptable que se permita que esta práctica continúe sin ningún tipo de supervisión”, afirmó el Ing. Ricardo Pérez, director ejecutivo de la APCN. “Es necesario fortalecer la fiscalización, imponer sanciones a los infractores y promover alternativas sostenibles para la preparación de terrenos y la gestión de residuos agrícolas”.
El gobierno provincial de Veraguas ha anunciado la implementación de un plan de contingencia para combatir las quemas y mitigar sus impactos. El plan incluye el despliegue de equipos de bomberos y personal de protección civil en las zonas más afectadas, la realización de campañas de sensibilización para informar a la población sobre los riesgos de las quemas y la coordinación con las autoridades locales para fortalecer la fiscalización.
Sin embargo, algunos expertos consideran que el plan de contingencia es insuficiente y que se requiere una estrategia más integral y a largo plazo para abordar el problema de manera efectiva. “Es necesario invertir en educación ambiental, promover prácticas agrícolas sostenibles y ofrecer incentivos a los agricultores para que adopten alternativas a las quemas”, señaló la Dra. Ana González, investigadora del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Panamá (IDIAP).
La situación en Veraguas pone de manifiesto la necesidad de una mayor conciencia sobre los impactos negativos de las quemas de masa vegetal y la importancia de adoptar prácticas más sostenibles para la gestión de los recursos naturales. La salud de la población y la protección del medio ambiente dependen de ello. Las autoridades locales y nacionales deben trabajar en conjunto con las comunidades y las organizaciones ambientalistas para encontrar soluciones efectivas y garantizar un futuro más saludable y sostenible para Veraguas.
El debate sobre la regulación de las quemas agrícolas en Panamá ha sido constante durante años, con propuestas que van desde la prohibición total hasta la implementación de sistemas de permisos y control más estrictos. La crisis actual en Veraguas podría ser el catalizador necesario para impulsar una reforma legislativa que aborde de manera definitiva este problema. La inacción no es una opción, ya que los costos ambientales y de salud de las quemas son demasiado altos para ignorarlos. Se espera que en los próximos días el gobierno nacional anuncie medidas adicionales para apoyar a la provincia de Veraguas y prevenir que esta situación se repita en otras regiones del país. La colaboración interinstitucional y la participación ciudadana serán clave para superar esta crisis y construir un futuro más resiliente y sostenible para Panamá.


