Nueva York – Los conductores estadounidenses podrían experimentar un respiro significativo en los precios de la gasolina este verano, con la posibilidad de que el galón caiga por debajo de los tres dólares, según declaraciones del Secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright. Esta perspectiva optimista está directamente ligada a las expectativas de una pronta resolución del conflicto bélico en curso contra Irán, un conflicto que ha provocado una escalada en los precios del petróleo a nivel mundial.
Wright advirtió que los estadounidenses sentirán el impacto de los precios elevados durante algunas semanas más, pero expresó una “buena posibilidad” de alivio una vez que se elimine “el mayor riesgo para el suministro energético mundial”. La clave, según el Secretario, reside en el fin de la guerra contra Irán, iniciada conjuntamente por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Wright predice que, tras la conclusión del conflicto, el mundo experimentará una mayor abundancia de energía, precios más asequibles y una reducción de los riesgos para los soldados y el comercio estadounidenses en Oriente Medio.
El conflicto ha desencadenado una crisis energética debido al aumento drástico del precio del petróleo en los mercados internacionales. La tensión se centra en el estrecho de Ormuz, un enclave estratégico controlado por Irán por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, además de minerales estratégicos cruciales. La decisión de Irán de cerrar de facto el paso de Ormuz ha exacerbado la situación, impulsando aún más los precios del crudo.
Los datos revelan la magnitud del impacto. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos era de 2,94 dólares por galón el 1 de marzo, justo después del inicio de la guerra. Sin embargo, este sábado, la media se disparó hasta los 3,70 dólares, según cifras proporcionadas por la plataforma GasBuddy.
A pesar de su optimismo, Wright reconoció la incertidumbre inherente a cualquier conflicto bélico, afirmando que “en la guerra no hay garantías”. No obstante, insistió en que una solución rápida es un objetivo primordial de la Administración del Presidente Donald Trump, aunque no pudo precisar un plazo definitivo.
El propio Trump se pronunció sobre el tema en una entrevista el sábado con NBC, prediciendo que, una vez finalizada la guerra, el precio del petróleo caerá por debajo de los niveles previos, que ya calificó de “mínimos históricos”. Trump aseguró que existen “muchísimo petróleo, muchísimo gas… Hay muchísimo ahí fuera, pero ya saben, está un poco obstruido. Pronto se desbloqueará”.
El líder republicano considera que “muchos países” deberían enviar “buques de guerra” al estrecho de Ormuz para garantizar su reapertura y seguridad, especialmente tras el anuncio del nuevo líder supremo iraní, Mojatba Jameneí, de que el estratégico paso permanecería cerrado. En un mensaje publicado en su red social, Truth Social, Trump instó a China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por la restricción artificial a enviar buques a la zona.
Wright no profundizó en las declaraciones del Presidente, pero confirmó haber mantenido conversaciones con algunas de las naciones mencionadas. “Así que sé que es cierto”, afirmó. Subrayó la importancia del estrecho de Ormuz para el flujo energético mundial, destacando la dependencia de países como Japón, Corea, China, Tailandia e India para su suministro energético.
Ante la pregunta específica sobre China y la disposición de Estados Unidos a compartir información de inteligencia con ese país, Wright recordó que Washington mantiene un diálogo constante con el gigante asiático y expresó su esperanza de que China sea “un socio constructivo en la reapertura” del estrecho. “La apertura del estrecho de Ormuz es incluso más importante para China que para Estados Unidos”, enfatizó.
En una entrevista separada con la cadena ABC, Wright aseguró que, en cuanto sea posible, “todos los recursos militares estadounidenses” se dedicarán a reabrir el estrecho de Ormuz. La situación sigue siendo fluida y la comunidad internacional observa con atención la evolución del conflicto y sus implicaciones para la economía global. La promesa de una gasolina más barata para el verano estadounidense depende, en gran medida, de la rapidez con la que se pueda restablecer la estabilidad en una de las regiones más estratégicas del mundo. La presión diplomática y la posible intervención de otras naciones en la seguridad del estrecho de Ormuz serán factores determinantes en el desenlace de esta crisis energética. La incertidumbre persiste, pero la esperanza de un alivio en los precios de la gasolina se mantiene viva para millones de estadounidenses que se preparan para la temporada de viajes de verano.


