El encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, ha expresado su preocupación por la situación en Morón, Ciego de Ávila, tras las intensas protestas que sacudieron la localidad el viernes pasado y la posterior represión desatada por el régimen cubano. La manifestación, que se convirtió en uno de los episodios más tensos de las recientes protestas contra la dictadura, fue desencadenada por la profunda crisis económica y social que asola a la isla.
Hammer, quien visitó Morón en enero como parte de su iniciativa de reunirse con “Cubanos de a Pie” en diferentes ciudades y pueblos de Cuba, manifestó su inquietud a través de su cuenta en la red social X. “Estuve en Morón en enero y estoy muy preocupado por la situación. Me reuní con algunos Cubanos de a pie allí, espero que se encuentren bien”, escribió, acompañando el mensaje con dos fotografías de su visita anterior. Las imágenes muestran al diplomático estadounidense en la entrada de la ciudad, con el emblemático Gallo de Morón de fondo, y compartiendo un momento con residentes locales en su hogar.
La labor de Hammer en Cuba ha sido notable en los últimos meses, buscando establecer un diálogo directo con la población y comprender sus preocupaciones. Sus encuentros suelen ser recibidos con gratitud por los cubanos, quienes ven en estos gestos un reconocimiento a su difícil situación y una señal de apoyo.
Paralelamente, Hammer compartió imágenes y un video de su visita a la Iglesia de Nuestra Señora de Regla en La Habana, donde asistió a misa con la esperanza de que se liberen todos los presos políticos y se construya un futuro mejor para el pueblo cubano. “Hoy fuimos a misa a la iglesia de la Virgen de Regla con pedido y esperanza que se liberen a todos los presos políticos, y para todos, un mejor futuro para el pueblo cubano”, expresó.
Las protestas en Morón comenzaron de manera pacífica el viernes por la noche, con residentes saliendo a las calles a oscuras y expresando su descontento a través de cánticos como “¡Libertad!”, “¡Abajo la dictadura!”, “¡No tenemos miedo!” y “Patria y Vida”. Los manifestantes también criticaron directamente al presidente designado, Miguel Díaz-Canel.
Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando algunos participantes prendieron fuego al Comité Municipal del Partido Comunista en Morón y saquearon el edificio. Testigos presenciales describieron escenas de caos y desesperación, señalando que la mayoría de los manifestantes eran jóvenes, incluso menores de edad. “Le dieron candela a todo. La mayoría fueron jóvenes de 15 años, muchos niños, tienen muchos niños presos”, declaró un testigo a Martí Noticias.
Otra residente de Morón describió la represión como “impresionante” y “jamás vista”, afirmando que las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar la manifestación y que se solicitó refuerzo desde la unidad especial de Ciego de Ávila. “El grado de represión fue al 300 por ciento. Tuvieron que llamar a la unidad especial de Ciego de Ávila”, agregó.
Ante la gravedad de los hechos, Miguel Díaz-Canel advirtió que no habrá impunidad para los actos de “vandalismo y violencia”. “Son legítimas las quejas y reclamos, siempre que se actúe con civismo y respeto al orden público”, escribió en X. “Lo que nunca será comprensible, justificado, ni admitido es la violencia y el vandalismo que atente contra la tranquilidad ciudadana y la seguridad de nuestras instituciones. Para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad”, añadió.
La respuesta de Díaz-Canel generó una ola de críticas, incluyendo la del congresista cubanoamericano Carlos Giménez, quien lo acusó de incapacidad, abuso y corrupción, y predijo que las protestas se replicarán en toda la isla. “Lárguense antes que sea demasiado tarde. ¡Patria y Vida!”, le respondió Giménez.
Junto a sus colegas Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, Giménez expresó su apoyo a los manifestantes y abogó por el fin del régimen cubano. “¡Es hora de apoyar al pueblo cubano que lucha por la libertad y relegar al régimen al basurero de la historia!”, escribió en X.
Morón, una localidad de unos 70 mil habitantes, depende en gran medida del turismo gracias a su cercanía al polo turístico Jardines del Rey, que incluye los cayos Coco y Guillermo. Sin embargo, como el resto de Cuba, la ciudad enfrenta una profunda crisis económica, caracterizada por la escasez de medicamentos, la falta de agua potable, el aumento de los precios de los alimentos y los frecuentes cortes de electricidad. Esta situación desesperada ha exacerbado el descontento popular y ha contribuido al estallido de las protestas.
La preocupación de la comunidad internacional, y en particular de Estados Unidos, por la situación en Cuba es evidente. La visita de Mike Hammer a Morón y sus declaraciones públicas demuestran el interés de Washington en comprender la realidad cubana y en apoyar al pueblo en su búsqueda de un futuro mejor. La represión desatada por el régimen, sin embargo, plantea serias dudas sobre su voluntad de dialogar y de abordar las causas profundas de la crisis que afecta a la isla. El futuro de Cuba pende de un hilo, y la comunidad internacional observa con atención los acontecimientos que se desarrollen en los próximos días.


