A pesar de compartir una cercanía geográfica evidente, los países de Centroamérica enfrentan una situación de marcada incomunicación entre sí. Esta brecha se manifiesta especialmente en el intercambio cultural y, de manera más puntual, en el ámbito de la literatura dedicada a la infancia y la juventud. Ante este panorama, el Segundo Encuentro Centroamericano de Literatura Infantil, celebrado en la Ciudad de Guatemala entre el 4 y el 6 de julio, adquiere una relevancia fundamental para la región.
El evento fue el resultado de un esfuerzo organizativo conjunto entre la Asociación Gremial de Editores de Guatemala y el Ministerio de Cultura y Deportes de dicho país. Para asegurar la calidad técnica y temática de las jornadas, la actividad contó con la coordinación de la sección de la International Board on Books for Young People (IBBY) de Guatemala, junto con la Fundación Libros para Niños.
Bajo la consigna “Todos somos granos de una misma mazorca”, el encuentro logró reunir a un grupo multidisciplinario de especialistas. Entre los asistentes se encontraron expertos en escritura, ilustración, edición y promoción de la lectura, así como gestores de políticas públicas relacionadas con los libros destinados a niños y jóvenes. La convocatoria tuvo un alcance internacional, congregando a representantes procedentes de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Belice y Guatemala, además de contar con la participación de especialistas de México, Colombia y España.
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue el reconocimiento a la expresión visual. Los ilustradores que participaron en la primera edición del encuentro, realizada el año anterior, fueron invitados a crear una imagen que representara el sentimiento de unidad simbolizado por la "mazorca" centroamericana. El premio fue otorgado a la artista costarricense Vicky Ramos, quien diseñó un afiche donde se observa a una niña descalza sosteniendo un libro cuyas páginas se despliegan en forma de alas, mientras se encuentra inmersa en un espacio, ya sea mar o cielo, poblado por figuras ancestrales propias de las tierras centroamericanas.
Las deliberaciones se llevaron a cabo en la sede del Centro Cultural de España, en Guatemala, donde cerca de un centenar de personas dialogaron sobre temas cruciales. Uno de los puntos centrales fue la necesidad de dignificar una categoría literaria que, históricamente, ha sido relegada o considerada menor por la academia, siendo a menudo vista como no digna de estudio profundo.
Durante las sesiones, se analizaron los desafíos actuales que enfrenta la escritura dirigida a los niños, así como la importancia de fomentar la investigación académica sobre la literatura infantil. Los participantes debatieron sobre los criterios de selección de libros, la creación de poesía para la infancia y el rescate de los clásicos de la literatura infantil centroamericana. Asimismo, se discutieron los sistemas de premios y la búsqueda constante de calidad literaria. Un punto fundamental de la agenda fue la reflexión sobre las ausencias y presencias de los pueblos originarios centroamericanos y de los niños afrocentroamericanos en las obras infantiles.
En el marco del encuentro, se presentó el Estudio regional de políticas públicas y planes nacionales de lectura, escritura, oralidad y el libro en Iberoamérica. Este documento fue desarrollado conjuntamente por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina (CERLALC), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia y Cultura (OEI) y el Banco para el Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). El estudio ofrece conclusiones comparativas sobre la situación de la lectura en 20 países, aportando datos valiosos para la gestión cultural.
Complementando la parte teórica, se presentó un catálogo de portadas de libros infantiles publicados recientemente por editoriales tanto públicas como privadas de la región. Además, se organizó una muestra de libros dirigidos a la infancia de Centroamérica, proporcionando a los asistentes una visión panorámica de una producción literaria amplia que, lamentablemente, sigue siendo poco conocida fuera de sus fronteras nacionales.
El encuentro permitió alcanzar conclusiones significativas. Se subrayó la urgencia de reafirmar la identidad cultural de la niñez centroamericana, reconociendo que la región posee una “ciudadanía de muchas culturas” caracterizada por la diversidad de lenguas, orígenes, ritmos y saberes ancestrales. Asimismo, se señaló la necesidad imperativa de establecer mecanismos que permitan que los libros circulen e intercambien entre los países de la región.
Finalmente, los especialistas enfatizaron que el fomento de la lectura desde la primera infancia hasta la adolescencia no es solo un objetivo educativo, sino una herramienta social clave para combatir la violencia, la criminalidad y la discriminación.
La delegación de Costa Rica estuvo representada por los escritores Quince Duncan y Carlos Rubio; los ilustradores Vicky Ramos y Héctor Gamboa; el investigador Alí García; las editoras Gloria Carrión y Evelyn Ugalde; la librera Elizabeth Fernández y Hazel Hernández, representante de la IBBY en Costa Rica. El cierre del evento dejó clara la importancia de que este encuentro se realice anualmente con el apoyo estatal de las naciones involucradas, otorgando a la literatura infantil centroamericana el lugar que merece como fuente de humanismo, saberes y entretenimiento.


