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Andy Burnham asume el mando del Reino Unido con un plan centrado en reducir el costo de vida

Burnham, de 56 años, está situado ideológicamente más a la izquierda que su predecesor, el también laborista Keir Starmer.

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Andy Burnham asume el mando del Reino Unido con un plan centrado en reducir el costo de vida
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Andy Burnham ha asumido la jefatura del Gobierno británico con el objetivo prioritario de combatir la crisis del costo de vida. Como primera medida, eliminará el IVA de las facturas eléctricas en octubre, financiando este alivio mediante la cancelación del proyecto de identidad digital. Este giro ideológico hacia la izquierda se refleja también en un nuevo gabinete que excluye a los aliados de Keir Starmer y posiciona a John Healey en Finanzas. El nuevo primer ministro ha lanzado un ambicioso plan a diez años que incluye reindustrialización y vivienda social, aunque ha asegurado a los mercados su compromiso con la disciplina fiscal. En el plano internacional, Burnham mantiene el apoyo a Ucrania y ha establecido un contacto positivo con el presidente Donald Trump para coordinar la defensa común.

El panorama político del Reino Unido ha experimentado un giro significativo con la llegada de Andy Burnham a la jefatura del Gobierno. El nuevo primer ministro británico, miembro del partido laborista y de 56 años, ha iniciado su mandato con una agenda clara y prioritaria: combatir la crisis del costo de vida que afecta a millones de ciudadanos. En su primera reunión de gabinete celebrada este martes, Burnham dejó establecido que su ejecutivo estará enfocado en mejorar el poder adquisitivo de la población.

Como primera medida concreta de su gestión, el mandatario anunció la eliminación del impuesto al valor agregado (IVA) de las facturas eléctricas de los hogares, una medida que entrará en vigor a partir del próximo mes de octubre. Esta iniciativa busca proporcionar un alivio financiero inmediato a las familias británicas, permitiendo que el dinero permanezca en los bolsillos de la gente y, según las propias palabras de Burnham, restaurar la esperanza en el país. Para financiar este recorte impositivo, el Gobierno ha decidido abandonar el proyecto de implementación de una tarjeta de identidad digital, redirigiendo esos recursos hacia la ayuda eléctrica.

Ideológicamente, Andy Burnham se sitúa más a la izquierda que su predecesor, el también laborista Keir Starmer, a quien sustituyó formalmente el pasado lunes. Este desplazamiento ideológico se refleja no solo en sus primeras medidas económicas, sino también en la composición de su nuevo gabinete. El equipo ejecutivo, integrado por 23 miembros —12 mujeres y 11 hombres—, ha sido diseñado deliberadamente excluyendo a aquellos colaboradores que eran considerados fieles a la gestión de Starmer.

Burnham ha subrayado ante su equipo la necesidad urgente de redefinir las prioridades gubernamentales para aliviar la carga económica de los ciudadanos, aunque reconoció que este esfuerzo se desarrolla en un contexto de finanzas públicas limitadas. A pesar de su enfoque en el gasto social y el alivio fiscal, el primer ministro ha intentado enviar una señal de tranquilidad a los mercados financieros, reiterando su compromiso con la disciplina fiscal. El mandatario afirmó que su Gobierno debe demostrar que el respeto a las reglas fiscales es auténtico, advirtiendo que estarán dispuestos a tomar decisiones difíciles en ese sentido, aunque no entró en detalles sobre cuáles serían dichas medidas.

Una de las novedades más destacadas en la conformación del gabinete ha sido el nombramiento de John Healey en el Ministerio de Finanzas, sustituyendo a Rachel Reeves. Healey, quien anteriormente se desempeñó como titular de Defensa bajo el mando de Starmer, había abandonado el Gobierno previo debido a profundos desacuerdos presupuestarios. Ahora, Healey enfrenta la compleja tarea de coordinar las medidas de mejora del poder adquisitivo impulsadas por Burnham en un escenario marcado por un crecimiento económico débil y un elevado nivel de deuda pública.

El enfoque de Burnham contrasta marcadamente con la política de su predecesor. Mientras que Starmer había restringido el denominado cheque energético —una ayuda destinada a cubrir los gastos de calefacción de los pensionistas durante el invierno—, Burnham ha optado por expandir el alivio fiscal. La decisión de Starmer había generado una fuerte controversia y había perjudicado su popularidad, coincidiendo con un ascenso en las encuestas del partido antiinmigración Reform UK.

Mirando hacia el futuro, Burnham ha prometido un plan estratégico a diez años para enderezar el rumbo del país. Este proyecto integral contempla una reforma profunda del sistema educativo, la reindustrialización de la economía, la construcción de viviendas sociales y el compromiso firme de erradicar el fenómeno de las personas sin hogar.

En cuanto a los cambios ministeriales, el Ministerio de Defensa ha pasado a manos de Wes Streeting, exministro de Sanidad y figura ambiciosa que en el pasado llegó a considerar disputar el liderazgo laborista a Starmer. Streeting tendrá la responsabilidad de ejecutar el plan de inversión para la modernización del ejército británico. Por su parte, Ed Miliband, quien fue líder del Partido Laborista entre 2010 y 2015 y hasta ahora titular de Energía, asume la cartera de Relaciones Exteriores. En el Ministerio del Interior, se mantiene la continuidad con Shabana Mahmood, reconocida por su postura firme en materia de inmigración.

En el ámbito internacional, el nuevo primer ministro ha mantenido la línea de su predecesor respecto al conflicto entre Ucrania y Rusia, expresando su apoyo total al presidente Volodimir Zelenski. Asimismo, Burnham ha iniciado el contacto con Estados Unidos mediante una conversación telefónica con el presidente Donald Trump, con quien reafirmó su compromiso con la defensa. A través de su red social Truth Social, Trump respondió positivamente, señalando que aunque Burnham tiene una gran tarea por delante, Estados Unidos estará presente para brindarle ayuda.

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