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Guerra en Medio Oriente: ¿Tu próximo vuelo será más caro?

Mientras continúa la guerra con Irán, los precios del petróleo se disparan y las aerolíneas verán mayores costos de combustible, lo que podría golpear el bolsillo de los viajeros de todo el mundo.

Guerra en Medio Oriente: ¿Tu próximo vuelo será más caro?

La escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel está generando una ola de incertidumbre en los mercados energéticos globales, con consecuencias directas para los viajeros de todo el mundo. Los precios del petróleo han superado los $100 por barril, un nivel no visto en casi cuatro años, y las aerolíneas ya anticipan un aumento significativo en sus costos operativos, lo que inevitablemente se trasladará a los bolsillos de los pasajeros.

Scott Kirby, CEO de United Airlines, advirtió la semana pasada que el impacto podría ser “rápido”, y las primeras señales ya se están manifestando. Desde finales de febrero, casi 50.000 vuelos han sido cancelados, principalmente en la región de Medio Oriente, según datos de la firma de análisis de aviación Cirium. Si bien la disponibilidad de petróleo no se ha visto interrumpida de manera drástica hasta el momento, el aumento en los precios del crudo está generando una presión considerable sobre las aerolíneas.

Rob Britton, profesor de marketing en la McDonough School of Business de Georgetown y exejecutivo de American Airlines, explica que el combustible representa entre el 20% y el 30% de los gastos totales de una aerolínea, después de la mano de obra. “Si los precios del combustible se mantienen altos, las tarifas subirán. No hay ningún misterio ahí… Así que, haciendo unas cuentas simples, uno podría esperar que los precios de los boletos suban casi de manera proporcional”, afirma Britton.

Sin embargo, trasladar estos aumentos de costos a los pasajeros no es una tarea sencilla. Zach Griff, autor del boletín de aerolíneas From the Tray Table, señala que los precios de los vuelos están influenciados por una multitud de factores, y no solo por el costo del combustible. “Hay mucho más detrás de los precios de los vuelos que solo el costo del combustible o incluso solo el costo de operar un vuelo determinado”, explica Griff. La demanda de viajes, la inflación y el desempleo son variables clave que pueden limitar la capacidad de las aerolíneas para subir las tarifas.

En Argentina, el impacto del conflicto ya se está sintiendo. Aerolíneas Argentinas ha implementado un recargo temporario en sus boletos debido al aumento del precio del petróleo y los combustibles, generando preocupación entre los pasajeros. Algunos han expresado su intención de buscar alternativas, mientras que otros se resignan al incremento.

Las aerolíneas están tomando diversas medidas para mitigar el impacto del aumento del combustible. Algunas han optado por modernizar su flota con aviones más eficientes, como American Airlines, que ha incorporado el A321XLR, capaz de reducir el consumo de combustible en un 10% por asiento en rutas transatlánticas. Otras están explorando el uso de combustible de aviación sostenible (SAF), aunque su producción a gran escala aún enfrenta desafíos significativos.

United Airlines, por su parte, considera que la adopción masiva de SAF es fundamental para reducir su exposición a la volatilidad de los precios del petróleo y alcanzar sus objetivos ambientales. Sin embargo, la IATA advierte que se necesita un “aumento masivo de la producción” para satisfacer la creciente demanda de SAF.

Delta Airlines ha adoptado una estrategia diferente, invirtiendo en una refinería de petróleo a través de su filial Monroe Energy. Esto le permite producir su propio combustible para aviones, aunque aún depende de la compra de crudo. La refinería no solo protege a Delta de algunos costos, sino que también garantiza el suministro de combustible a sus centros en los aeropuertos de LaGuardia y JFK.

A pesar de estas medidas, la incertidumbre persiste. Las aerolíneas estadounidenses, en gran medida, han abandonado la práctica de la cobertura de combustible, una estrategia que implica fijar los precios con anticipación para protegerse de las fluctuaciones del mercado. Southwest Airlines abandonó esta práctica el año pasado, argumentando que se había vuelto demasiado costosa.

La próxima semana, los directores ejecutivos de las principales aerolíneas estadounidenses se reunirán en la JP Morgan Industrials Conference para discutir sus perspectivas financieras. Si bien hasta el momento no se han implementado aumentos generalizados en las tarifas, los expertos advierten que la situación podría cambiar rápidamente si el conflicto en Medio Oriente se prolonga.

Katy Nastro, portavoz de la app de viajes Going.com, señala que las aerolíneas no pueden ponerse de acuerdo colectivamente para subir precios, ya que eso violaría las leyes antimonopolio. Sin embargo, todas las compañías se enfrentan a las mismas presiones del mercado, y es probable que veamos una “inflación de excusas” generalizada, con cada aerolínea citando la guerra como motivo para aumentar las tarifas.

Griff aconseja a los viajeros que aún no hayan comprado sus boletos para el verano que lo hagan lo antes posible, optando por tarifas reembolsables o que permitan cambios. “Si las tarifas realmente bajan, vuelvan a reservar”, sugiere. La clave para los viajeros es estar atentos a la evolución de la situación y ser flexibles en sus planes. La volatilidad del mercado energético y la incertidumbre geopolítica sugieren que los precios de los vuelos podrían seguir fluctuando en las próximas semanas y meses. La rentabilidad de las aerolíneas, y el costo de los viajes, penden de un hilo.

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