La sombra del fujimorismo se extiende más allá de Fuerza Popular en las próximas elecciones del 12 de abril, revelando una estrategia de infiltración en múltiples partidos políticos. Una investigación exhaustiva revela que excongresistas, antiguos militantes y figuras con un pasado ligado al régimen de Alberto Fujimori y a la agrupación liderada por Keiko Fujimori se han posicionado en al menos seis partidos diferentes, buscando representación en el próximo Congreso. Esta dispersión estratégica plantea interrogantes sobre la verdadera dimensión del poder fujimorista y su capacidad para influir en la política peruana, incluso desde fuera de su propia organización.
Alianza Para el Progreso (APP), liderada por César Acuña, emerge como el principal receptor de exfujimoristas. Nombres como Edward Zárate Antón, quien previamente fue congresista por Fuerza Popular, ahora figuran en las listas de APP. Zárate Antón, si bien no ocupó cargos de dirección dentro del partido naranja, fue candidato en múltiples ocasiones por Fuerza Popular, acumulando experiencia y reconocimiento que ahora pone al servicio de APP. Su candidatura al Senado por APP representa un claro ejemplo de la permeabilidad entre ambas organizaciones.
Otro caso relevante es el de José Luis Elías Ávalos, también candidato al Senado por APP. El Registro de Organizaciones Políticas (ROP) confirma que Elías Ávalos fue militante de Fuerza Popular durante casi ocho años, desde 2009 hasta 2017. Su afiliación al partido naranja, aunque no lo llevó a ocupar cargos de liderazgo, lo vincula directamente con la historia reciente del fujimorismo. La presencia de figuras como Elías Ávalos en APP sugiere una estrategia deliberada de reclutamiento de cuadros políticos con experiencia previa en el fujimorismo.
La infiltración no se limita a APP. Renovación Popular, el partido de Rafael López Aliaga, también ha acogido a exfujimoristas en sus filas. Rolando Sousa, exparlamentario andino, ha sido presentado como parte del equipo técnico de López Aliaga, encargado de implementar la reforma del Estado propuesta por su plan de gobierno. Sousa, con un pasado ligado a la cúpula fujimorista, aporta su experiencia y conocimiento a la campaña de Renovación Popular.
Además, Lourdes Alcorta, excongresista de Fuerza Popular entre 2016 y 2020, busca ahora un nuevo periodo en el Legislativo como candidata al Senado por Renovación Popular. Su paso por Fuerza Popular, donde obtuvo 58.460 votos, le proporciona un capital político que ahora intenta capitalizar en un nuevo partido. La presencia de Alcorta en Renovación Popular refuerza la idea de una estrategia de migración de cuadros políticos fujimoristas hacia otras organizaciones.
Incluso dentro de Somos Perú, el actual congresista Jorge Morante Figari presenta un historial de afiliación a Fuerza Popular. Morante, quien fue candidato por el partido naranja en 2020 y electo en 2021, ahora postula al Senado por Somos Perú, demostrando una notable flexibilidad política. Su trayectoria evidencia la facilidad con la que los políticos pueden cambiar de afiliación partidaria, buscando las mejores oportunidades para alcanzar sus objetivos.
Avanza País y Perú Primero también presentan candidatos con vínculos, aunque menos directos, con el fujimorismo. Asceli Rabasa Barboza, candidata a diputada por Avanza País, fue candidata en tres ocasiones por Fuerza Popular, aunque nunca fue afiliada al partido. Milagros Catalan Corman, candidata a diputada por Perú Primero, fue felicitada por la excongresista Rosa Bartra, figura prominente del fujimorismo, tras ser elegida consejera regional.
Integridad Democrática también tiene un candidato con un pasado fujimorista: Ángel Neyra Olaychea, quien fue congresista por Fuerza Popular y luego reemplazó a Kenji Fujimori tras su desaforación por el caso Mamanivideos. Su trayectoria parlamentaria, marcada por la controversia y la inestabilidad, lo vincula directamente con los escándalos que han afectado al fujimorismo.
La situación se complica aún más con el caso de Fernando Espá Garcés, hermano del candidato presidencial de SíCreo, Carlos Espá. Según testimonios ante la fiscalía, Fernando Espá participó en reuniones secretas con Keiko Fujimori, junto a otros empresarios, en un intento de obtener apoyo financiero y político. Su participación en estas reuniones, aunque no ha sido objeto de investigación en el marco del caso Lava Jato, plantea serias dudas sobre la independencia de SíCreo y su posible conexión con el fujimorismo.
Estos hallazgos revelan una estrategia sofisticada del fujimorismo para mantener su influencia en la política peruana, incluso en caso de no obtener una victoria electoral directa. La dispersión de sus cuadros políticos en múltiples partidos permite al fujimorismo diversificar sus opciones y aumentar sus posibilidades de obtener representación en el Congreso. Esta táctica, que busca maximizar su influencia a través de la infiltración, plantea un desafío para la transparencia y la rendición de cuentas en el sistema político peruano.
La presencia de exfujimoristas en diferentes partidos también genera interrogantes sobre la coherencia ideológica y programática de estas organizaciones. ¿Qué principios y valores comparten estos candidatos con sus nuevos partidos? ¿Cómo se justifica su cambio de afiliación política? Estas preguntas son cruciales para que los votantes puedan tomar decisiones informadas y conscientes en las próximas elecciones.
En definitiva, la investigación revela que el fujimorismo no se limita a un solo partido, sino que se ha extendido como un virus político, infectando a diversas organizaciones y amenazando la integridad del sistema democrático peruano. La ciudadanía debe estar alerta ante esta estrategia de infiltración y exigir transparencia y rendición de cuentas a todos los candidatos, independientemente de su pasado político. El futuro de la democracia peruana podría depender de ello.


