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¡Adiós Pantallas, Hola Juego! Chile Revoluciona los Recreos Escolares

La restricción del uso de celulares en colegios y la nueva ley que promueve 60 minutos diarios de actividad física abren un debate sobre el sedentarismo infantil. Expertos plantean que ambas medidas pueden transformar la vida escolar y mejorar la salud de niños y adolescentes. Por Frano Giakoni Ramírez, director de la carrera de Entrenador Deportivo UNAB. Chile acaba de dar dos pasos legislativos que, vistos por separado, parecen medidas educativas. Pero si se miran juntos, revelan algo más interesante: una oportunidad para transformar la vida escolar y la salud de niños y jóvenes. Seguro: Es seguro leer más

¡Adiós Pantallas, Hola Juego! Chile Revoluciona los Recreos Escolares

Chile se encuentra en el centro de un debate educativo y de salud pública tras la reciente aprobación de dos leyes que buscan transformar radicalmente la experiencia escolar de niños y adolescentes. La prohibición del uso de celulares en colegios, combinada con una nueva legislación que exige 60 minutos diarios de actividad física, ha generado expectativas y controversias, pero también un consenso creciente entre expertos sobre su potencial para combatir el sedentarismo infantil y mejorar el bienestar general de los estudiantes.

La primera medida, la restricción del uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar, responde a una preocupación global sobre el impacto negativo de las pantallas en el rendimiento académico, la salud mental y las interacciones sociales de los jóvenes. Estudios recientes han demostrado una correlación entre el uso excesivo de celulares y problemas como la ansiedad, la depresión, la falta de concentración y el ciberacoso. Al eliminar esta distracción constante, se espera que los estudiantes puedan enfocarse mejor en sus estudios, participar más activamente en clase y desarrollar habilidades sociales más sólidas.

Sin embargo, la prohibición no ha estado exenta de críticas. Algunos padres y estudiantes argumentan que los celulares son herramientas útiles para el aprendizaje y la comunicación, y que su prohibición total es una medida excesiva. Otros señalan que la restricción podría generar un mercado negro de teléfonos en las escuelas y que es necesario encontrar formas de educar a los jóvenes sobre el uso responsable de la tecnología en lugar de simplemente prohibirla.

La segunda ley, que establece la obligatoriedad de 60 minutos diarios de actividad física en las escuelas, se presenta como un complemento ideal a la prohibición del celular. El sedentarismo infantil es un problema de salud pública creciente en Chile y en todo el mundo, con consecuencias graves para la salud física y mental de los niños y adolescentes. La falta de actividad física aumenta el riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud crónicos. Además, el sedentarismo puede afectar negativamente el desarrollo cognitivo, la autoestima y el bienestar emocional de los jóvenes.

La nueva ley busca abordar este problema promoviendo un estilo de vida más activo entre los estudiantes. Los 60 minutos diarios de actividad física pueden incluir clases de educación física, deportes escolares, juegos recreativos, caminatas o cualquier otra actividad que involucre movimiento y ejercicio. La implementación de la ley requerirá una inversión significativa en infraestructura deportiva, capacitación de profesores y desarrollo de programas de actividad física adaptados a las necesidades de cada escuela.

Frano Giakoni Ramírez, director de la carrera de Entrenador Deportivo de la Universidad Andrés Bello (UNAB), destaca la importancia de abordar ambas medidas de manera conjunta. “Vistos por separado, son medidas educativas importantes, pero si se miran juntos, revelan algo más interesante: una oportunidad para transformar la vida escolar y la salud de niños y jóvenes”, afirma Giakoni. “La prohibición del celular libera tiempo y atención que pueden ser dedicados a la actividad física, mientras que la exigencia de 60 minutos diarios de ejercicio crea un hábito saludable que puede durar toda la vida”.

Giakoni también subraya la necesidad de involucrar a las familias en este proceso. “La actividad física no debe limitarse a las horas escolares”, explica. “Los padres deben fomentar un estilo de vida activo en casa, participando en actividades deportivas con sus hijos, limitando el tiempo que pasan frente a las pantallas y promoviendo hábitos alimenticios saludables”.

La implementación de estas leyes no estará exenta de desafíos. Algunas escuelas pueden carecer de la infraestructura y los recursos necesarios para ofrecer programas de actividad física de calidad. Otros profesores pueden no estar capacitados para dirigir actividades deportivas o recreativas. Además, es posible que algunos estudiantes no estén motivados para participar en actividades físicas, especialmente aquellos que no tienen experiencia previa en deportes o que se sienten inseguros con su cuerpo.

Para superar estos desafíos, es fundamental que el gobierno, las escuelas, los profesores, los padres y los estudiantes trabajen juntos. Se necesitan políticas públicas que garanticen la igualdad de acceso a la actividad física para todos los niños y adolescentes, independientemente de su nivel socioeconómico o su ubicación geográfica. Se requiere una inversión en capacitación docente para que los profesores puedan ofrecer programas de actividad física seguros, efectivos y divertidos. Y es esencial crear un ambiente escolar que promueva la actividad física y el bienestar general de los estudiantes.

El éxito de estas leyes dependerá en última instancia de la capacidad de Chile para transformar su cultura escolar y fomentar un estilo de vida más activo y saludable entre sus jóvenes. Si se implementan de manera efectiva, estas medidas podrían tener un impacto significativo en la salud física y mental de las futuras generaciones, contribuyendo a construir una sociedad más sana, productiva y feliz. La combinación de la restricción tecnológica y el impulso a la actividad física representa una apuesta audaz por el futuro de la educación y la salud en Chile, un modelo que podría ser replicado en otros países de la región y del mundo. La clave reside en la colaboración, la inversión y el compromiso de todos los actores involucrados para garantizar que cada niño y adolescente tenga la oportunidad de crecer sano, fuerte y feliz.

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