Volodimir Zelenski ha acusado a Estados Unidos de potencialmente inyectar hasta 10.000 millones de dólares en la economía rusa a través de una decisión que permite la venta de petróleo ruso ya en tránsito, una medida que, según el mandatario ucraniano, “ciertamente no ayuda a la paz”. La advertencia se produjo durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente francés, Emmanuel Macron, en París, donde Zelenski busca mantener la atención internacional sobre el conflicto en Ucrania en medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio.
La decisión estadounidense, anunciada el jueves, autoriza la venta de crudo y productos petrolíferos rusos que se encontraban cargados en buques antes del 12 de marzo. Si bien Washington argumenta que se trata de una medida excepcional para evitar disrupciones en el mercado energético global, Zelenski ha sido contundente en su crítica, señalando que los ingresos adicionales podrían ser utilizados por Moscú para financiar su invasión a Ucrania.
“Esta concesión por parte de EEUU podría dar a Rusia unos 10.000 millones de dólares para la guerra”, lamentó Zelenski, subrayando la contradicción percibida entre el apoyo declarado de Estados Unidos a Ucrania y una política que, a su juicio, fortalece financieramente al agresor.
El presidente Macron, por su parte, ha intentado minimizar el impacto de la decisión estadounidense, calificándola como “excepcional y limitada”. Macron insistió en que no representa una reversión de la política de sanciones impuesta por el G7 a Rusia, de la cual Estados Unidos forma parte. Sin embargo, la crítica de Zelenski pone de manifiesto la creciente preocupación en Kiev por la posible erosión del frente unido occidental contra Rusia.
La visita de Zelenski a Francia, su duodécima desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, se produce en un momento crucial. La guerra entre Israel y Hamás ha captado la atención internacional y existe el temor de que el conflicto en Ucrania quede relegado a un segundo plano. Zelenski busca activamente evitar este escenario, buscando el continuo apoyo de sus aliados occidentales y manteniendo la presión sobre Moscú.
Macron reafirmó su compromiso con Ucrania, asegurando que la Unión Europea cumplirá con su promesa de proporcionar 90.000 millones de euros (aproximadamente 103.000 millones de dólares) en ayuda financiera a Kiev. No obstante, el desembolso de estos fondos se encuentra actualmente bloqueado por Hungría, que exige que Ucrania reabra el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado, según las autoridades ucranianas, por un ataque ruso.
La postura de Hungría, un aliado de Moscú dentro de la UE, complica aún más la situación y pone de manifiesto las divisiones internas dentro del bloque europeo en relación con la estrategia hacia Rusia. Budapest argumenta que la interrupción del suministro de petróleo ruso amenaza su seguridad energética y exige una solución rápida al problema.
El Kremlin, por su parte, ha criticado la reunión entre Zelenski y Macron, afirmando que obstaculizará el proceso de paz. La presidencia rusa ha calificado de “absurda” la idea de presionar a Rusia para que ceda en sus demandas, reiterando su posición de que cualquier negociación debe basarse en el reconocimiento de las nuevas realidades territoriales en Ucrania.
La presidencia francesa ha respondido a estas acusaciones, afirmando que “el único obstáculo para la paz hoy es Rusia”. Macron ha insistido en que la solución al conflicto pasa por la retirada completa de las tropas rusas del territorio ucraniano y el respeto a la soberanía e integridad territorial de Ucrania.
La situación se complica aún más por la reciente propuesta de Washington de nuevas negociaciones entre Kiev y Moscú la próxima semana. Si bien la iniciativa ha sido recibida con cautela por ambas partes, existe la esperanza de que pueda abrir un canal de diálogo y allanar el camino para una posible solución diplomática al conflicto.
Sin embargo, la desconfianza mutua entre Kiev y Moscú es profunda y las perspectivas de un avance significativo en las negociaciones son inciertas. La decisión de Estados Unidos de aliviar las sanciones al petróleo ruso, a pesar de las advertencias de Zelenski, no hace más que aumentar la incertidumbre y socavar la confianza en el compromiso occidental con la causa ucraniana.
La comunidad internacional observa con atención la evolución de la situación, consciente de que el futuro de Ucrania y la estabilidad de Europa dependen de la capacidad de las potencias occidentales para mantener la unidad y la determinación frente a la agresión rusa. La presión sobre Moscú debe continuar, y cualquier concesión que pueda ser interpretada como una señal de debilidad podría tener consecuencias devastadoras para la paz y la seguridad en la región. La visita de Zelenski a París, aunque desafiante, es un recordatorio crucial de que el conflicto en Ucrania no puede ser olvidado en medio de otras crisis globales.


