El sistema de salud de El Salvador se encuentra en una crisis profunda, a pesar del significativo aumento en la inversión pública en los últimos años. Así lo advierte el Colegio Médico, basándose en un reciente estudio de FUDECEN que revela una alarmante fragmentación y baja eficiencia en el sector. La propuesta de unificación del sistema, aunque vista como una solución potencial, genera temores sobre una posible privatización encubierta.
El estudio de FUDECEN, presentado el 31 de enero, expone que el gasto público en salud ha prácticamente duplicado desde 2017, con incrementos que alcanzan el 80% y 84%. Para 2024, la inversión superó la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de destinar al menos el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) a la salud. Sin embargo, este aumento presupuestario no se ha traducido en mejoras tangibles en la calidad o eficiencia de los servicios.
El Dr. Iván Solano, presidente del Colegio Médico, explica que la principal problemática radica en la fragmentación del sistema. A pesar de la existencia de un Ministerio de Salud encargado de la política sanitaria, este no ejerce una rectoría efectiva sobre los subsistemas existentes: el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), Bienestar Magisterial, Sanidad Militar, la Fondo Salvadoreño para la Salud (Fosalud) y la recientemente creada Red Nacional de Hospitales en agosto de 2025. Esta falta de coordinación dificulta la gestión eficiente y genera desigualdades en el acceso y la calidad de la atención médica.
La situación contrasta con países vecinos como Costa Rica y Panamá, que presentan mejores indicadores de eficiencia en el uso de los recursos sanitarios. En El Salvador, persisten problemas como el desabastecimiento de medicamentos, retrasos en procedimientos médicos y una creciente carga financiera para los pacientes.
El estudio revela que los ciudadanos asumen una parte considerable de los costos de atención médica. Se estima que por cada dólar invertido en el sistema público, aproximadamente 39 centavos provienen del bolsillo de los pacientes. Esta situación se agrava cuando los hospitales o clínicas públicas carecen de los recursos necesarios, obligando a los pacientes a comprar medicamentos, prótesis o materiales quirúrgicos de forma privada.
Ante este panorama, el Colegio Médico propone la unificación del sistema nacional de salud como una solución viable. La idea no es eliminar las instituciones existentes, sino reorganizar el sistema bajo una rectoría clara del Ministerio de Salud, integrando los diferentes subsistemas para garantizar un acceso equitativo a los servicios médicos públicos para toda la población.
El Dr. Solano cita el modelo costarricense como un ejemplo a seguir. La Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) brinda cobertura a aproximadamente el 97% de la población, mientras que el Ministerio de Salud se enfoca en funciones regulatorias y administrativas. Un sistema unificado en El Salvador, según el Colegio Médico, permitiría mejorar la planificación sanitaria, optimizar el uso de los recursos y ampliar la cobertura a trabajadores formales e informales.
Sin embargo, la propuesta ha generado preocupación en algunos sectores médicos y sindicales, quienes temen que la crisis actual pueda ser utilizada como justificación para una eventual concesión o privatización parcial de la atención médica a través de empresas prestadoras de servicios de salud. El Dr. Solano advierte que el deterioro de los servicios públicos podría abrir la puerta a modelos de gestión privados que reduzcan la responsabilidad directa del Estado en la provisión de servicios sanitarios.
El Colegio Médico enfatiza la necesidad de un diálogo amplio y técnico sobre el futuro del sistema de salud, que involucre a autoridades, gremios médicos, trabajadores del sector y organizaciones sociales para definir el modelo más adecuado.
Además de la unificación, el estudio de FUDECEN recomienda mejorar la prevención y la atención comunitaria, así como reorientar alrededor de 250 millones de dólares del presupuesto sanitario que actualmente se consideran ineficientes.
La prioridad, según el Colegio Médico, debe ser construir un sistema público más eficiente, accesible y capaz de responder a las necesidades de toda la población salvadoreña. La situación actual exige una acción urgente y coordinada para evitar el colapso del sistema de salud y garantizar el derecho a la salud para todos los ciudadanos. La falta de atención a esta crisis podría tener consecuencias devastadoras para la salud pública y el bienestar de la población salvadoreña. El debate sobre el futuro del sistema de salud se presenta como un punto crucial para el desarrollo y la estabilidad del país. La transparencia y la participación ciudadana serán fundamentales para lograr un consenso y construir un sistema de salud que responda a las necesidades de todos los salvadoreños.


