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Sánchez Declara la Guerra al Odio Online: Nace el 'Odiómetro'

El presidente del Gobierno presenta (H)odio, que promete ser "transparente y rigurosa" y que permitirá sancionar a los propietarios de las redes sociales. Más información: Los delitos de odio por motivos ideológicos en redes sociales crecieron un 71% en el último año

Sánchez Declara la Guerra al Odio Online: Nace el 'Odiómetro'

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes la creación de una herramienta inédita, bautizada extraoficialmente como ‘odiómetro’, destinada a medir y analizar la presencia e impacto del discurso de odio y la polarización en las redes sociales. El anuncio se produjo durante la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio, celebrada en la Galería de Colecciones Reales, y marca un punto de inflexión en la estrategia del Gobierno para combatir la proliferación de contenidos tóxicos en el entorno digital.

La herramienta, que será gestionada por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, no se limitará a detectar la existencia de mensajes de odio, sino que también evaluará su alcance, su capacidad de amplificación y su impacto real en la sociedad. Los resultados de este análisis serán públicos, con el objetivo de identificar responsabilidades y exigir cuentas a aquellos que, según el Gobierno, contribuyen a la propagación del odio.

En un discurso contundente, Sánchez no dudó en señalar directamente a plataformas como X (antes Twitter) y a sus propietarios, a los que calificó de “tecno-oligarcas”, acusándolos de priorizar los beneficios económicos sobre la seguridad y el bienestar de los usuarios. El presidente denunció la reducción de los equipos de moderación en estas plataformas, lo que, a su juicio, ha provocado un aumento significativo del discurso de odio, llegando a un incremento del 50% tras la adquisición de Twitter por Elon Musk.

“El odio no nace de una generación espontánea. El odio se fabrica, no es consustancial al ser humano”, afirmó Sánchez, insistiendo en que la propagación del odio es una estrategia deliberada con fines lucrativos. “Genera negocio y polariza: el odio ya no es solo una emoción, sino un producto que se mercantiliza”, lamentó.

Para hacer frente a esta situación, el Gobierno propone la creación de un nuevo delito de “alteración algorítmica”, que castigaría la manipulación de los algoritmos de las redes sociales para amplificar el discurso de odio o la desinformación. Sánchez argumentó que los “tecno-oligarcas” han impuesto su agenda política en las redes sociales, transformando la libertad de expresión en “libertad de agresión”, donde el insulto se presenta como opinión y el acoso como debate.

El ‘odiómetro’ se concibe como una herramienta transparente y rigurosa, basada en criterios académicos y análisis cuantitativos realizados por expertos. Sánchez lo comparó con las mediciones de la huella de carbono, hablando de una “huella del odio” capaz de anticipar el impacto social y democrático de estos discursos en la convivencia. La idea es que, al medir el odio, se hace visible y, por lo tanto, se puede combatir de manera más efectiva. “Cuando algo se mide deja de ser invisible”, subrayó el presidente.

El discurso de Sánchez también abordó las raíces del odio, señalando que el punto de partida son los clichés y los estereotipos que permiten la deshumanización de determinados colectivos. En este sentido, el presidente acusó a los hombres de ser los principales promotores del odio, argumentando que “el odio suele ser masculino” y que se basa en la carga de estereotipos sobre inmigrantes, mujeres o personas transexuales.

El presidente también trazó una clara línea divisoria entre “ellos” y “nosotros”, responsabilizando a los primeros de polarizar la sociedad y eximiéndose a sí mismo de cualquier responsabilidad, aunque reconoció que el odio puede ser instrumentalizado desde posiciones diversas. Sánchez insistió en que el odio es una “herramienta política” que sirve para “callar voces, expulsar personas, arrinconar colectivos” y que “el último paso es la violencia política”.

Como ejemplo de esta violencia, Sánchez citó los recientes incidentes ocurridos en Torre Pacheco, Murcia, donde tras la agresión a un jubilado, varios grupos acudieron al municipio tras llamamientos contra los magrebíes difundidos en redes sociales. También recordó a las víctimas del 11-M, el mayor atentado terrorista ocurrido en Europa, cuyo 22º aniversario se conmemora este miércoles, afirmando que “el mejor homenaje es combatir el odio”.

La iniciativa del Gobierno no se limita al ‘odiómetro’ y al nuevo delito de “alteración algorítmica”. El PSOE ha anunciado que llevará al Congreso una iniciativa contra el acoso a Sarah Santaolalla, periodista, y otros profesionales de los medios de comunicación, en respuesta a las amenazas y ataques que han recibido en las redes sociales.

La respuesta a estas medidas no se ha hecho esperar. Sectores de la oposición han criticado la iniciativa del Gobierno, acusándola de ser un ataque a la libertad de expresión y de buscar un control excesivo de las redes sociales. Algunos expertos también han expresado dudas sobre la viabilidad y la eficacia del ‘odiómetro’, argumentando que la medición del odio es un proceso complejo y subjetivo.

Sin embargo, el Gobierno se muestra firme en su determinación de combatir el odio en todas sus formas y de proteger a los ciudadanos de los efectos nocivos de la polarización y la desinformación. La creación del ‘odiómetro’ es un paso importante en esta dirección, y se espera que sirva como un precedente para otros países que buscan hacer frente a este problema creciente. La batalla contra el odio en la era digital ha comenzado, y el Gobierno español se ha colocado a la vanguardia de esta lucha. La efectividad de la herramienta y su impacto real en la sociedad serán objeto de un seguimiento exhaustivo en los próximos meses.

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