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Regreso a Casa: La Niña Perdida de Chiriquí Rompe el Silencio

La niña Kai Liah Martínez y su padre Jorge Martínez llegaron a Chiriquí, tras la recuperación de la menor en Costa Rica. Martínez dijo que se ha puesto punto final a un capítulo después de muchos años, y señaló que se debe tomar conciencia sobre la seguridad que debe imperar en las fronteras, tras la desaparición de su hija en 2023.

Regreso a Casa: La Niña Perdida de Chiriquí Rompe el Silencio

David, Chiriquí – Después de una angustiante espera y una búsqueda internacional que mantuvo en vilo a Panamá, Kai Liah Martínez, de 10 años, y su padre, Jorge Martínez, regresaron finalmente a su hogar en la provincia de Chiriquí. Su llegada marca el cierre de un capítulo doloroso que comenzó en 2023, cuando la menor desapareció en circunstancias que revelaron serias vulnerabilidades en la seguridad fronteriza entre Panamá y Costa Rica.

El regreso de Kai Liah y su padre fue recibido con muestras de alivio y alegría por parte de familiares, amigos y la comunidad chiricana. Tras su llegada al aeropuerto Enrique Malek de David, Jorge Martínez se dirigió brevemente a los medios de comunicación, visiblemente emocionado pero firme en su mensaje. “Se ha puesto punto final a un capítulo después de muchos años de angustia y desesperación. Hoy, mi hija está a salvo en casa, y eso es lo único que importa”, declaró Martínez.

Sin embargo, el reencuentro familiar no eclipsó la profunda preocupación de Martínez por las fallas de seguridad que permitieron la desaparición de su hija. “Este caso debe servir como una llamada de atención para las autoridades. Debemos tomar conciencia sobre la seguridad que debe imperar en nuestras fronteras. No podemos permitir que esto le suceda a otra familia”, enfatizó.

La desaparición de Kai Liah Martínez se produjo en noviembre de 2023, mientras viajaba con su padre a Costa Rica para visitar a familiares. En un momento de distracción, la niña se separó de su padre en un área fronteriza y fue vista por última vez cerca de un puesto de control migratorio. La denuncia de su desaparición desató una intensa búsqueda por parte de las autoridades panameñas y costarricenses, con el apoyo de organizaciones internacionales y voluntarios.

Durante meses, la búsqueda se centró en la zona fronteriza, con operativos de rastreo terrestre y aéreo, así como entrevistas a testigos y revisión de cámaras de seguridad. La investigación reveló que Kai Liah había sido víctima de una red de tráfico de personas que operaba en la zona, aprovechando la falta de controles y la vulnerabilidad de los migrantes y viajeros.

La niña fue finalmente localizada en una vivienda en la provincia de Guanacaste, Costa Rica, donde era retenida por sus captores. Las autoridades costarricenses, en colaboración con la Policía Nacional de Panamá, llevaron a cabo un operativo para rescatar a Kai Liah y detener a los responsables.

El caso de Kai Liah Martínez puso de manifiesto la necesidad de fortalecer la seguridad en las fronteras de Panamá, especialmente en las zonas más vulnerables al tráfico de personas y otros delitos transnacionales. Las autoridades panameñas han anunciado planes para aumentar la presencia policial en la frontera con Costa Rica, mejorar los sistemas de control migratorio y fortalecer la cooperación con las autoridades costarricenses.

Además de las medidas de seguridad, el caso de Kai Liah también ha generado un debate sobre la importancia de la prevención y la sensibilización sobre los riesgos del tráfico de personas. Organizaciones de la sociedad civil han lanzado campañas de información dirigidas a la población, especialmente a los niños y adolescentes, para alertarlos sobre los peligros de hablar con extraños y de alejarse de sus padres o tutores.

El regreso de Kai Liah Martínez a Chiriquí representa un triunfo para su familia y para las autoridades que trabajaron incansablemente para encontrarla. Sin embargo, el caso deja una profunda cicatriz en la sociedad panameña y un recordatorio constante de la necesidad de proteger a los niños y niñas de los peligros que acechan en las fronteras y en las calles.

Jorge Martínez ha expresado su deseo de colaborar con las autoridades en la implementación de medidas de seguridad más efectivas y en la prevención del tráfico de personas. También ha manifestado su intención de crear una fundación para ayudar a otras familias que hayan sido víctimas de la desaparición de sus hijos.

La historia de Kai Liah Martínez es un testimonio de la resiliencia humana y de la importancia de la esperanza en los momentos más difíciles. Su regreso a casa es un símbolo de alegría y de renovación, pero también un llamado a la acción para construir un Panamá más seguro y justo para todos sus ciudadanos. La comunidad chiricana se prepara para darle a Kai Liah el apoyo necesario para superar el trauma y reconstruir su vida, mientras que las autoridades se comprometen a investigar a fondo el caso y a llevar ante la justicia a todos los responsables. El eco de su desaparición resonará por mucho tiempo, impulsando cambios y fortaleciendo la determinación de proteger a los más vulnerables.

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