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Brasil en Pie: Miles de Mujeres del MST Exigen Tierra y Justicia

Unas 14.000 mujeres del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, se mantienen movilizadas desde el domingo 8 y hasta el jueves 12 de marzo en diversos estados del país a fin de denunciar la concentración de tierras, la paralización de la reforma agraria y la violencia contra…

Brasil en Pie: Miles de Mujeres del MST Exigen Tierra y Justicia

Sao Paulo, Brasil – Unas 14.000 mujeres del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil han protagonizado una semana de movilizaciones a lo largo y ancho del país, desde el domingo 8 hasta el jueves 12 de marzo, en una contundente denuncia de la concentración de tierras, la paralización de la reforma agraria y la violencia de género que afecta a las comunidades rurales. Las acciones, enmarcadas en el Día Nacional de las Mujeres Sin Tierra y el Día Internacional de la Mujer, han incluido ocupaciones de tierras, actos políticos y actividades formativas, evidenciando la fuerza y la determinación de las mujeres campesinas brasileñas.

La movilización, bajo el lema “lucha por la soberanía y la justicia social”, ha puesto de manifiesto las múltiples problemáticas que enfrentan las mujeres en el campo brasileño, desde la falta de acceso a la tierra y a los recursos productivos hasta la violencia física y psicológica. El MST, un movimiento social con décadas de trayectoria en la lucha por la reforma agraria, ha convertido a las mujeres en protagonistas centrales de su agenda, reconociendo su papel fundamental en la producción de alimentos, la defensa del medio ambiente y la construcción de un modelo de desarrollo más justo y sostenible.

En Río Grande del Sur, la movilización se ha centrado en la ocupación de 400 hectáreas de la Fundación Estatal de Investigaciones Agrarias (Fepagro) en Sao Gabriel, por al menos 500 mujeres. La líder Lara Rodrigues, miembro de la Dirección Nacional del MST, ha expresado la disposición del movimiento a aceptar la propuesta de asentamiento en las zonas de Fepagro, pero ha insistido en la necesidad de que el Gobierno estatal y el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) reanuden las negociaciones para reasentar a las familias campesinas afectadas por las devastadoras inundaciones de mayo de 2024 que asolaron la región. Además, el MST ha solicitado la destinación de unas diez hectáreas para la creación de un espacio de acogida y generación de ingresos para las mujeres, reconociendo su vulnerabilidad y la necesidad de empoderarlas económicamente.

Sao Gabriel, una región con una larga historia de lucha por la tierra, alberga actualmente 10 asentamientos con más de 700 familias, cuya producción de alimentos se destina, en parte, al Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), una iniciativa gubernamental que busca garantizar el acceso a alimentos de calidad para la población de bajos ingresos. La movilización de las mujeres del MST en esta región busca fortalecer la producción local y garantizar la continuidad del PAA, al tiempo que exige una respuesta efectiva a las necesidades de las familias afectadas por las inundaciones.

En Minas Gerais, la protesta ha tomado una dimensión aún más contundente, con cerca de 700 mujeres bloqueando la vía del tren que transporta hierro de la minera Vale en el trecho Vitória-Minas Gerais. Esta acción, que ha interrumpido el flujo de uno de los principales productos de exportación de Brasil, ha sido una clara señal de protesta contra la impunidad que rodea el colapso de la presa Fundão en Mariana en 2015, un desastre que causó la muerte de personas, la destrucción de comunidades y la contaminación de ríos y ecosistemas. Las manifestantes exigen justicia para las familias que perdieron sus hogares y medios de vida, así como una adecuada indemnización y recuperación ambiental de las áreas afectadas.

La tragedia de Mariana, considerada uno de los peores desastres ambientales de la historia de Brasil, ha puesto de manifiesto la falta de regulación y control sobre las actividades mineras, así como la impunidad de las empresas responsables. El MST ha denunciado la lentitud de la justicia y la falta de voluntad política para responsabilizar a los culpables, exigiendo una investigación exhaustiva y sanciones ejemplares.

En Goiás, la movilización se ha centrado en la ocupación de 8.000 hectáreas de la Empresa Brasileña de Bioenergética (CBB), una compañía acusada de deudas tributarias y laborales, delitos ambientales y trabajo en condiciones análogas a la esclavitud. El MST ha denunciado la existencia irregular de un campo de tiro en la planta, presuntamente utilizado para coaccionar a los trabajadores, evidenciando las múltiples violaciones de derechos que se cometen en el sector agroindustrial. La ocupación de las tierras de la CBB busca denunciar estas prácticas abusivas y exigir el cumplimiento de las leyes laborales y ambientales.

Finalmente, en Sao Paulo, 400 mujeres han ocupado la finca Santo Antônio en el Presidente Epitácio, presionando al Gobierno de Tarcísio de Freitas por la asignación de tierras públicas a la reforma agraria. El MST rechaza las leyes estatales que favorecen la regularización de terrenos baldíos en manos de grandes terratenientes, eliminando procesos obligatorios de medición y demarcación. Estas tierras, propiedad del Estado pero explotadas por privados para ganadería, representan el epicentro del conflicto contra una legislación que el MST califica como orientada al acaparamiento de tierras públicas.

La movilización de las mujeres del MST en Sao Paulo busca denunciar la política de tierras del Gobierno estatal y exigir la implementación de una reforma agraria que garantice el acceso a la tierra para las familias campesinas. El MST argumenta que la regularización de los terrenos baldíos en manos de grandes terratenientes perpetúa la concentración de la tierra y dificulta el acceso a la tierra para los pequeños productores.

En resumen, la semana de movilizaciones de las mujeres del MST ha sido una demostración de fuerza y determinación en la lucha por la tierra, la justicia social y la igualdad de género en Brasil. Las acciones realizadas en diversos estados del país han puesto de manifiesto las múltiples problemáticas que enfrentan las mujeres en el campo brasileño y han exigido una respuesta efectiva por parte del Gobierno y las autoridades competentes. Este proceso de construcción colectiva reafirma el papel protagónico de las mujeres en la configuración de un proyecto popular que busca transformar el campo en un espacio de formación, organización y emancipación frente a las diversas formas de explotación.

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