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Senado 2026: ¿Avance real o espejismo de género en la política colombiana?

Los partidos tradicionales como el Liberal y el Conservador mantienen una brecha al dejar la representación de las mujeres por debajo

Senado 2026: ¿Avance real o espejismo de género en la política colombiana?

BOGOTÁ, 8 de marzo – En un día marcado por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Colombia celebró sus primeras elecciones del año, incluyendo comicios legislativos y consultas para definir candidatos presidenciales. Si bien los resultados preliminares muestran un ligero aumento en la representación femenina en el Senado, persisten brechas significativas que cuestionan el verdadero avance hacia la paridad en la política colombiana. El escrutinio revela un panorama mixto, con algunos partidos superando las expectativas y otros, especialmente los tradicionales, rezagándose en la inclusión de mujeres en sus listas y, por ende, en la corporación legislativa.

Los comicios de este año vieron la inscripción de 1.303 mujeres como candidatas al Congreso, representando el 40,9% del total, frente a 1.881 hombres. Esta disparidad, aunque menor que en años anteriores, subraya la persistencia de obstáculos estructurales que dificultan la participación plena de las mujeres en la vida política del país. A pesar de los esfuerzos por promover la equidad de género, la realidad es que los partidos políticos aún enfrentan desafíos para garantizar una representación proporcional de mujeres en sus candidaturas.

El análisis detallado de los resultados del Senado revela que las mujeres obtuvieron 31 de los 102 escaños en disputa, lo que equivale a un 31,37% de la corporación. Si bien esta cifra representa un progreso en comparación con legislaturas anteriores, aún está lejos del ideal de paridad. El Pacto Histórico se destaca como el partido con mayor representación femenina, con 13 mujeres electas de un total de 25 senadores, superando incluso en número a sus representantes masculinos. Figuras como Carolina Corcho, Isabel Zuleta, Claudia Chindoy y Mary Jurado lideran esta avanzada, demostrando el potencial de las mujeres para ocupar espacios de liderazgo en la política.

El Centro Democrático, por su parte, obtuvo 17 senadores, de los cuales cinco son mujeres: Claudia Margarita Zuleta, Julia Correa, Maria Clara Posada, María Angélica Guerra y Zandra María Bernal. Aunque la representación femenina en este partido es significativa, aún se encuentra por debajo del promedio general.

Sin embargo, la situación es más preocupante en partidos tradicionales como el Liberal y el Conservador. El Partido Liberal, con 13 escaños en la cámara alta, solo cuenta con dos senadoras: María Eugenia Lopera y Laura Ester Fortich. Esta baja representación sitúa al partido por debajo del promedio general y evidencia una falta de compromiso con la inclusión de mujeres en sus filas. De manera similar, la Alianza Verde seleccionó a 11 senadores, de los cuales solo una es mujer, Andrea Padilla Villarraga, reflejando una desproporción alarmante.

El Partido Conservador, con 10 escaños, asignó dos a mujeres, Nadia Geogette y Delia Liliana Benavides, manteniendo una proporción similar a la de otras fuerzas tradicionales. El Partido de la U obtuvo nueve senadores, de los cuales tres son mujeres: Norma Hurtado, María Irma Noreña y Ana Paola Grcía.

Un caso particularmente llamativo es el de Cambio Radical, que obtuvo siete escaños en el Senado, todos ocupados por hombres, convirtiéndose en la única colectividad sin representación femenina en sus curules. Esta ausencia total de mujeres en la bancada de Cambio Radical es un claro ejemplo de la falta de compromiso con la equidad de género en la política colombiana.

En contraste, Ahora Colombia logró una representación más equilibrada, con tres mujeres y dos hombres en su bancada. Ana Paola Agudelo, Jennifer Dalley Pedraza y María Lucía Villalba son las nuevas voces femeninas que se suman al Senado por este partido. La Circunscripción de Indígenas también contribuyó a la diversidad de género, con Aida Quilcué como la única senadora electa por esta comunidad. Finalmente, Salvación Nacional obtuvo tres escaños, uno de los cuales corresponde a una mujer, Sara Jimena Castellanos.

La distribución de escaños por partido revela que solo dos colectividades, el Pacto Histórico y Ahora Colombia, lograron una representación femenina igual o superior al 50% de sus integrantes. Las restantes agrupaciones políticas mantienen una composición donde los hombres ocupan entre el 70% y el 100% de los espacios legislativos obtenidos en las urnas.

A pesar de estas disparidades, el Senado de la República se prepara para una nueva legislatura con un número histórico de mujeres, impulsadas por un fuerte respaldo ciudadano. Nadya Blel Scaff, del Partido Conservador, se posiciona como la candidata más votada con 176.146 sufragios, seguida de cerca por Norma Hurtado Sánchez, del Partido de la U, con 135.502 votos. María Eugenia Lopera Monsalve y Alix Yirley Vargas Torrado, ambas del Partido Liberal, así como Andrea Padilla Villarraga y Sara Jimena Castellanos, también obtuvieron resultados destacados.

Estos resultados no solo consolidan el peso de sus respectivas colectividades en el legislativo, sino que también reafirman una tendencia creciente hacia la paridad y el empoderamiento de la mujer en la toma de decisiones trascendentales para el país. Sin embargo, la brecha de género persiste y exige un mayor compromiso por parte de los partidos políticos y la sociedad en general para garantizar una representación equitativa de las mujeres en todos los niveles del poder. La elección de Laura Daniela Beltrán Palomares, conocida como “Lalis”, a la Cámara de Representantes, es un ejemplo de cómo las nuevas generaciones de mujeres están desafiando las normas tradicionales y abriendo camino para un futuro más inclusivo en la política colombiana.

Una comparativa entre 2022 y 2026 revela que el centro político ha aumentado su representación de 13 a 15 curules, mientras que los bloques tradicionales han retrocedido siete lugares, lo que sugiere un cambio en el panorama político colombiano y una mayor apertura a nuevas voces y perspectivas. El desafío ahora es asegurar que estas nuevas voces incluyan una representación equitativa de mujeres, para que el Congreso colombiano pueda reflejar verdaderamente la diversidad y las aspiraciones de toda la sociedad.

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