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PETRÓLEO EN GUERRA: Crisis energética global inminente

El precio del West Texas Intermediate subió 26.45%, a 114.94 dólares el barril, en el comercio asiático

PETRÓLEO EN GUERRA: Crisis energética global inminente

Miami – Los mercados energéticos globales se encuentran al borde del colapso, con el precio del petróleo experimentando un aumento sin precedentes del 25% en el comercio asiático este lunes, impulsado por el temor a una interrupción prolongada del suministro de crudo debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente. Expertos advierten que la situación actual representa la crisis energética más grave desde la década de 1970, con consecuencias potencialmente devastadoras para la economía mundial.

El West Texas Intermediate (WTI), la principal referencia petrolera de Estados Unidos, alcanzó los 114.94 dólares por barril a las 02:28 GMT, un incremento del 26.45%. Simultáneamente, el Brent Crude, la referencia mundial, subió un 23.64% hasta los 114.60 dólares, mientras que el Brent del Mar del Norte se disparó un 27.54% hasta los 118.22 dólares el barril. Este aumento vertiginoso ha provocado un desplome en las bolsas asiáticas, reflejando la creciente preocupación por el impacto económico de la crisis.

El presidente Donald Trump, aunque reconoció el aumento de los precios, minimizó su impacto, calificándolo como un "pequeño precio" a pagar para garantizar la seguridad y la paz, especialmente en lo que respecta a la eliminación de la amenaza nuclear iraní. En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump afirmó que los precios del petróleo caerán rápidamente una vez que se logre este objetivo, y criticó a aquellos que no comparten esta opinión como "tontos".

Sin embargo, la realidad en el terreno es mucho más alarmante. Desde el inicio de los combates hace una semana, el precio de la gasolina en Estados Unidos ha aumentado un 16%, equivalente a 47 centavos de dólar por galón, situándose en un promedio de 3.45 dólares. Este incremento, aunque significativo para los consumidores estadounidenses, es solo un preludio de lo que podría venir si la situación en Medio Oriente no se estabiliza rápidamente.

La guerra, que ya entra en su segunda semana, ha involucrado a países y ubicaciones estratégicas para la producción y el transporte de crudo y gas desde el Golfo Pérsico. El estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro mundial de petróleo, se ha convertido en el epicentro de la crisis. A través de este estrecho, aproximadamente 15 millones de barriles de crudo – alrededor del 20% del petróleo mundial – son transportados diariamente. La amenaza de ataques iraníes con misiles y drones ha paralizado prácticamente el tráfico de petroleros, ya que limita al norte con Irán y es la principal ruta de transporte de petróleo y gas desde Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Qatar, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos e Irán.

La situación se ha agravado aún más con la decisión de Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos de recortar su producción de petróleo, debido a la falta de capacidad de almacenamiento para el crudo que no pueden exportar. Además, ataques a instalaciones petroleras y de gas por parte de Irán, Israel y Estados Unidos han exacerbado las preocupaciones sobre el suministro.

Según Natasha Kaneva, analista de JPMorgan Chase, "en toda la historia escrita del estrecho, nunca se ha cerrado, jamás". Kaneva enfatizó que el cierre del estrecho no era solo el peor de los escenarios, sino un escenario que se consideraba impensable. La falta de capacidad para enviar crudo a los mercados mundiales ha llevado a los grandes productores de Irak a quedarse sin espacio de almacenamiento, obligándolos a reducir su producción en más de dos tercios. Kuwait se enfrenta a una situación similar, con sus tanques de almacenamiento al borde del colapso.

El impacto de la crisis se extiende más allá del mercado petrolero. Los precios del aluminio han alcanzado máximos históricos después de que las fundiciones de Medio Oriente declararan fuerza mayor, una medida legal que exime a los proveedores de responsabilidad en caso de incumplimiento de las entregas. Norsk Hydro, una empresa que opera en Qatar, ha anunciado una reducción en su producción y advierte que una reanudación completa podría tardar entre seis y doce meses.

Daniel Yergin, un historiador especializado en energía, advierte que "estamos ante la que es, con diferencia, la mayor interrupción de la historia mundial en términos de producción diaria de petróleo". Yergin enfatizó que si la situación se prolonga durante semanas, tendrá repercusiones en toda la economía mundial.

La crisis actual plantea serias interrogantes sobre la seguridad energética global y la necesidad de diversificar las fuentes de suministro. La dependencia del petróleo del Golfo Pérsico ha demostrado ser una vulnerabilidad estratégica, y la comunidad internacional debe buscar alternativas para mitigar el impacto de futuras interrupciones. La situación exige una respuesta coordinada y urgente para evitar una crisis económica global de proporciones históricas. La inestabilidad en Medio Oriente, combinada con la creciente demanda de energía, ha creado una tormenta perfecta que amenaza con sumir al mundo en una era de precios altos y escasez de energía. La diplomacia y la búsqueda de soluciones pacíficas son ahora más cruciales que nunca para evitar un desastre económico y humanitario.

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