Miles de personas se manifestaron este 8 de marzo en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, en una jornada reivindicativa marcada por la lucha por la igualdad, el rechazo al fascismo y la preocupación por el contexto bélico global. Las manifestaciones, que congregaron a mujeres y hombres de todas las edades, se convirtieron en una poderosa expresión de la fuerza del movimiento feminista y su determinación por construir una sociedad más justa e igualitaria.
En Tenerife, la marcha partió desde el Parque García Sanabria hasta la Plaza de la Candelaria, encabezada por la Plataforma Feminista 8M, que portaba una pancarta con el lema «Feministas imparables. ¡Tumbemos el fascismo!». La manifestación, de gran afluencia, resonó con cánticos reivindicativos como «feministas antifascistas» y «hermana, hermana, aquí está tu manada», mientras los participantes, ataviados con prendas y accesorios de color violeta, avanzaban por las céntricas calles de la capital tinerfeña. Al finalizar el recorrido, se leyó un manifiesto en el que se reafirmaron los principios y demandas del movimiento feminista.
La manifestación en Gran Canaria discurrió en un ambiente festivo y familiar entre el parque San Telmo y la plaza de Santa Ana. La cabecera de la marcha exhibía el lema «Feministas en resistencia contra la ofensiva patriarcal», y los participantes clamaron contra los discursos de odio que, según denuncian, están generando confusión y desinformación sobre el feminismo, especialmente entre los jóvenes.
Nayra Marrero, de la Red Feminista de Gran Canaria, expresó su preocupación por la creciente difusión de narrativas que criminalizan el feminismo y lo presentan como un obstáculo para la igualdad. «Lo que hacen las feministas es precisamente reclamar esa igualdad con la que los jóvenes sí que están de acuerdo», afirmó Marrero, destacando que las nuevas generaciones están siendo «intoxicadas» por discursos que asocian el feminismo con problemas sociales, cuando en realidad el movimiento lucha contra el machismo, la desigualdad y la falta de derechos de mujeres y niñas.
Marrero señaló que el aumento de las cifras de violencia machista y las denuncias por agresiones sexuales a menores son motivo de preocupación, pero también reflejan una mayor conciencia y capacidad de identificación de las víctimas. Sin embargo, advirtió que la criminalización del feminismo está generando un efecto contraproducente, ya que muchos hombres se sienten atacados y perciben el avance de las mujeres como una amenaza.
«Eso es lo que está utilizando el fascismo y nuestra derecha para quedarse con los jóvenes, polarizar, y es preocupante porque todo lo que no sea avanzar en igualdad les roba también a ellos derechos; la masculinidad tóxica no es positiva y ellos tampoco la quieren», aseveró Marrero.
Tanto Marrero como Esther Ortega, responsable de CCOO en Gran Canaria, coincidieron en la necesidad de combatir los discursos de odio en las redes sociales y de promover una imagen positiva del feminismo como un movimiento que beneficia a toda la sociedad. Ortega justificó la conmemoración del 8M en la calle como una forma de visibilizar la persistencia de la desigualdad y de exigir medidas concretas para garantizar la igualdad real entre hombres y mujeres.
Ortega denunció que la derecha y la ultraderecha en el Congreso de los Diputados están utilizando discursos negacionistas para socavar los avances en materia de igualdad y fomentar la violencia machista, que ha experimentado un aumento en los últimos años.
En el marco de la jornada, la Red Feminista de Gran Canaria otorgó el Premio Simone de Beauvoir a la trabajadora social Idaira Alemán Afonso, en reconocimiento a su trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres y su labor de concienciación, pedagogía feminista y acompañamiento a supervivientes de trata y explotación sexual.
Alemán Afonso destacó la importancia de generar referentes positivos para contrarrestar la influencia de la llamada «machosfera», un movimiento en línea que promueve ideas machistas y misóginas. «El discurso de la machosfera está ocupando el vacío en esas edades en las que se forma la personalidad, cuando se buscan referencias, un discurso fácil que cala entre determinados sectores de población», explicó Alemán, abogando por la creación de modelos a seguir que promuevan la igualdad y el respeto.
Las manifestaciones del 8M en Canarias, al igual que en otras partes del mundo, fueron una muestra de la vitalidad y la determinación del movimiento feminista, que sigue luchando por una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencia. La jornada sirvió para recordar que la igualdad de género no es solo una cuestión de derechos, sino también una cuestión de justicia social y de progreso para toda la humanidad. La marea violeta que inundó las calles de Canarias envió un mensaje claro: las feministas son imparables y seguirán luchando hasta alcanzar la igualdad real y efectiva.


