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Irán bajo fuego: ¿Libertad o destrucción? La voz de las mujeres iraníes

Tras los devastadores ataques de Israel y EE.UU. a Irán, conversamos con una activista de los derechos de las mujeres y una experta en historia moderna de Irán sobre lo que sucede en el país en el que nacieron y del que se fueron.

Irán bajo fuego: ¿Libertad o destrucción? La voz de las mujeres iraníes

La reciente escalada de conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha desatado una ola de devastación y ha reavivado un debate crucial: ¿puede la intervención militar realmente conducir a la libertad y la democracia? Mientras los ataques continúan y el número de víctimas civiles aumenta, las voces de las activistas y expertas iraníes resuenan con una clara advertencia: la imposición de la democracia a través de la fuerza no solo es ineficaz, sino profundamente contraproducente.

Mansoureh Shojaee, activista iraní por los derechos de las mujeres e investigadora en la Universidad Vrije en Amsterdam, expresa su indignación ante la idea de que una intervención militar pueda traer consigo la democracia. “¿Cómo se puede pensar que una intervención militar, un ataque, puede traer democracia?”, pregunta con vehemencia. “La democracia no viene de la mano del enemigo: él y su ejército están atacando a nuestra nación”. Shojaee enfatiza la larga historia de lucha contra el totalitarismo y la dictadura dentro del movimiento feminista iraní, subrayando que la autodeterminación y el diálogo nacional son los pilares fundamentales para lograr un cambio genuino. “Nosotros como nación no necesitamos que el señor Trump nos ponga la democracia en la mano con bombas y misiles. No, no aceptamos ese regalo”, sentencia con firmeza.

Las cifras proporcionadas por el embajador iraní en las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, son alarmantes: 1.332 civiles, incluyendo niños, han perdido la vida a causa de los ataques desde el 28 de febrero. Esta tragedia se agrava por la dificultad que enfrentan los iraníes en la diáspora para comunicarse con sus familiares y amigos en el país, debido a la interrupción de las líneas telefónicas y de internet. Shojaee confiesa su angustia al no tener noticias de su hijo y compañeros activistas en Irán, sumida en la incertidumbre y la desesperación.

Naghmeh Sohrabi, profesora iraní estadounidense de Historia del Medio Oriente en la Universidad Brandeis, comparte esta preocupación. Nacida en Irán y exiliada a una edad temprana, Sohrabi es autora de "The Intimate Lives of a Revolution: Iran 1979" y ofrece una perspectiva valiosa sobre el contexto histórico y social del país. Al igual que Shojaee, cuestiona la lógica detrás del mensaje de “libertad” transmitido por el presidente Trump. “La verdad es que hasta que empezaron a caer las bombas había una parte importante de la población en Irán, no sé si era mayoritaria, nadie lo sabe, que sentía que nunca iba a poder deshacerse de la República Islámica”, explica.

Sohrabi recuerda las masivas protestas que sacudieron Irán a finales de diciembre y principios de enero, las más grandes desde la Revolución Islámica de 1979. Estas manifestaciones, reprimidas brutalmente por el gobierno, dejaron un saldo de al menos 6.480 muertos, según organizaciones de derechos humanos. Aunque las autoridades iraníes reconocieron la muerte de más de 3.100 personas, atribuyeron la mayoría a personal de seguridad y transeúntes atacados por “alborotadores”. La académica también destaca la grave crisis económica que enfrenta el país, las sanciones internacionales y la creciente represión de la disidencia, factores que estaban llevando a la población al límite.

Sin embargo, Sohrabi advierte que la guerra de esta magnitud cambia radicalmente las condiciones sobre el terreno. “Si antes de la guerra la gente decía: 'Queremos ser liberados (de este gobierno) para poder tener libertad', es bastante posible que bajo este tipo de bombardeo, lógicamente, quiera otra cosa”, señala. “La libertad se convierte en una prioridad menor frente a la vida. La libertad es una prioridad menor cuando ves a tu hijo morir o que sufre una mutilación”.

Ambas expertas coinciden en el devastador impacto de la guerra en la población civil. Sohrabi cita cifras de una organización independiente de derechos humanos que indican más de 1000 muertos y 5000 heridos en los primeros cuatro días de los ataques, incluyendo niñas y estudiantes que perdieron la vida en un bombardeo a una escuela. Aunque Irán acusa a Estados Unidos e Israel de perpetrar el ataque, ninguno de los dos países ha asumido la responsabilidad. Washington niega haber atacado infraestructura civil, mientras que Israel acusa a Irán de atacar a sus civiles.

El presidente Trump justificó los ataques militares contra Irán argumentando la necesidad de defender al pueblo estadounidense de las “amenazas inminentes” del régimen iraní, al que calificó de “grupo despiadado de gente muy dura y terrible”. El presidente israelí, Isaac Herzog, afirmó que los presuntos planes de Irán para “desarrollar una bomba” son motivo suficiente para los ataques. Irán, por su parte, insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y alega legítima defensa, respondiendo a los ataques con ofensivas contra Israel y países del Medio Oriente que albergan bases militares estadounidenses.

Shojaee enfatiza que esta guerra no es una guerra del pueblo iraní, sino un conflicto entre tres Estados que no traerán derechos humanos, democracia o paz a Irán. “Eso es algo que se consigue teniendo como base a la sociedad civil iraní”, afirma, abogando por el diálogo nacional y la autodeterminación. Reconoce la necesidad de apoyo internacional, pero no de Estados Unidos e Israel, sino de organizaciones internacionales de derechos humanos.

La activista recuerda la guerra entre Irán e Irak, que se desató en 1980 y duró ocho años, y advierte sobre el peligro de que la guerra actual destruya los logros de la sociedad civil iraní. “Cuando hay guerra, la calle está vacía, la gente solo piensa en sobrevivir”, lamenta. “Primero, debemos ayudarnos a parar esta guerra, el cambio de régimen es nuestro compromiso, no es tarea de EE.UU., no es tarea de Israel. Es nuestro trabajo. Debemos hacer esto por nuestra cuenta”.

Shojaee se opone tanto a la guerra como a la República Islámica, creyendo que los iraníes merecen un futuro mejor y más democrático. “Cuando estás en contra de la guerra y a favor de la paz, cuando apoyas la declaración universal de los derechos humanos, cuando respetas el derecho de una nación a la autodeterminación en lugar de una intervención militar destructiva e inhumana, puedes oponerte a la República Islámica al mismo tiempo que te opones a las acciones de Israel y Estados Unidos”.

Sohrabi menciona una declaración firmada por más de 500 pensadores y académicos que condena tanto la represión del régimen iraní como la guerra. Reconoce las acusaciones de organizaciones de derechos humanos sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno iraní, incluyendo las posibles crímenes contra la humanidad desde las protestas de 2022, desatadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial.

La profesora Sohrabi subraya que muchos iraníes estaban buscando alternativas más allá de la restauración de la monarquía o la continuación de la República Islámica antes de que comenzaran los ataques. Destaca la importancia del diálogo y la búsqueda de soluciones dentro de la sociedad iraní, mencionando un debate transmitido en YouTube entre defensores de diferentes visiones políticas.

En conclusión, las voces de las activistas y expertas iraníes ofrecen una perspectiva crucial sobre la actual crisis. La imposición de la democracia a través de la fuerza no solo es ineficaz, sino que puede socavar los esfuerzos de la sociedad civil iraní por lograr un cambio genuino. La paz, la autodeterminación y el respeto a los derechos humanos son los pilares fundamentales para construir un futuro mejor para Irán. La comunidad internacional debe apoyar a los iraníes en su lucha por la libertad, pero sin imponerles soluciones externas que puedan agravar la situación y prolongar el sufrimiento.

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