Donald Trump, en un discurso incendiario durante la cumbre "Escudo de las Américas" en Florida, ha elevado drásticamente la retórica sobre la lucha contra los cárteles mexicanos, llegando a amenazar con el uso de fuerza militar letal, incluyendo misiles, para erradicar lo que describe como el "epicentro de la violencia" en la región. A pesar de elogiar a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum como una "muy buena persona" con una "hermosa voz", Trump insistió en que su gobierno "hará lo que sea necesario" para defender la seguridad nacional de Estados Unidos, incluso si eso implica una intervención unilateral en territorio mexicano.
El ex presidente, y ahora nuevamente candidato, reiteró una postura que ya había insinuado en el pasado, pero que ahora se expresa con una contundencia sin precedentes. "Así como erradicamos ISIS en Medio Oriente, debemos hacer lo mismo para erradicar a los cárteles en casa", declaró Trump ante una audiencia de líderes de derecha latinoamericanos, incluyendo a los presidentes de Panamá, Honduras, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Argentina, República Dominicana, Guyana, Paraguay y El Salvador, así como al presidente electo de Chile y la primera ministra de Trinidad y Tobago.
La amenaza de utilizar misiles contra los cárteles, descrita por Trump como "extremadamente precisos", ha generado una inmediata ola de reacciones a nivel internacional. Si bien el mandatario reconoció que algunos líderes de la región podrían ser reacios a una intervención militar directa, ofreció su ayuda incondicional a aquellos que la soliciten. "Solo dígannos dónde están, tenemos armas impresionantes", afirmó, sugiriendo que la respuesta de su gobierno sería rápida y decisiva.
La cumbre "Escudo de las Américas" se presenta como una nueva "coalición militar" destinada a combatir el narcotráfico en Latinoamérica, pero la insistencia de Trump en una posible acción unilateral ha sembrado dudas sobre la verdadera naturaleza de la iniciativa. El ex presidente enfatizó la necesidad de que los líderes de la región cooperen en esta lucha, pero dejó claro que Estados Unidos no esperará a que todos estén de acuerdo para actuar.
La captura y muerte en febrero de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con la ayuda de inteligencia estadounidense, ha sido utilizada por Trump como un ejemplo del éxito de su enfoque en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, el mandatario advirtió que la eliminación de un líder no es suficiente para desmantelar las organizaciones criminales, que, según él, se han vuelto tan poderosas que en ocasiones superan a los ejércitos de algunos países.
"Los cárteles han impuesto su voluntad a través del asesinato, tortura, extorsión, soborno, el terror, el tráfico de drogas. Ustedes están en peligro, pero trabajaremos con ustedes para hacer lo que tengamos que hacer", declaró Trump, instando a los líderes latinoamericanos a tomar medidas drásticas para combatir la amenaza del narcotráfico.
A pesar de su disposición a colaborar con los países de la región, Trump también se mostró crítico con aquellos que, según él, han permitido que vastos territorios queden bajo el control de las bandas transnacionales. "No lo permitiremos. Les ayudaremos", prometió, sugiriendo que Estados Unidos podría tomar medidas más enérgicas para presionar a los gobiernos que no estén haciendo lo suficiente para combatir el narcotráfico.
En un giro inesperado, Trump también se burló de la idea de aprender español, afirmando que "no tiene tiempo" para dedicarlo y que prefiere contar con un "buen intérprete". "No voy a aprender su maldito idioma", declaró entre risas, generando críticas por su falta de respeto hacia los líderes latinoamericanos y sus culturas. El ex presidente reconoció que su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, tiene una "ventaja lingüística" sobre él, pero insistió en que no necesita aprender español para comunicarse eficazmente.
Además de la amenaza a los cárteles, Trump también abordó la situación en Venezuela y Cuba. Recordó la operación que lanzó en enero para detener al presidente Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por tráfico de drogas en Estados Unidos, y anunció que su gobierno ha reconocido "legalmente" al gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, a quien elogió por su "gran trabajo". En cuanto a Cuba, afirmó que el régimen se encuentra "en sus últimos momentos de vida tal como es", pero señaló que Estados Unidos, con la ayuda de Marco Rubio, está negociando con La Habana.
La cumbre "Escudo de las Américas" ha puesto de manifiesto la creciente preocupación de Estados Unidos por la amenaza del narcotráfico en Latinoamérica y la disposición de Trump a tomar medidas drásticas para combatirla. Sin embargo, la amenaza de una intervención militar unilateral en México ha generado incertidumbre y ha puesto a prueba las relaciones entre Estados Unidos y sus vecinos del sur. El futuro de la lucha contra el narcotráfico en la región dependerá de la capacidad de los líderes latinoamericanos para cooperar con Estados Unidos y encontrar soluciones conjuntas que respeten la soberanía de cada país. La postura inflexible de Trump y su retórica belicista sugieren que la tensión en la región podría aumentar en los próximos meses, especialmente si México se niega a permitir la intervención de Estados Unidos en su territorio. La negativa de la presidenta Sheinbaum a permitir la ayuda estadounidense para "erradicar a los cárteles", a pesar de los elogios personales de Trump, podría ser el detonante de una escalada de tensiones que podría tener consecuencias impredecibles para ambos países.

