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Ucrania: ¿Derecho a decidir o invasión disfrazada?

La guerra en Europa del este cumplió cuatro años. El teatro de operaciones donde se enfrentan, principalmente fuerzas militares de [...]The post Por: Ernesto Morales Erroch / Guerra Global, Ucrania y la Libre Determinación de los Pueblos appeared first on La Razón.

Ucrania: ¿Derecho a decidir o invasión disfrazada?

Cuatro años de conflicto en Europa del Este han reabierto un debate crucial en el ámbito del derecho internacional y la geopolítica: el principio de Libre Determinación de los Pueblos. La guerra, que se inscribe dentro de un contexto más amplio de Guerra Global – un nuevo tipo de conflicto caracterizado por la interconexión de diversas formas de poder, desde el militar hasta el económico y el diplomático – plantea interrogantes fundamentales sobre la soberanía, la autodeterminación y el papel de las potencias internacionales. El conflicto ucraniano, lejos de ser una simple disputa territorial, se ha convertido en un escenario de prueba para el orden internacional y sus principios fundacionales.

La situación en Ucrania, con raíces históricas profundas, ha evolucionado desde una crisis política y social interna hasta un conflicto armado que involucra a actores externos. La población del este de Ucrania, históricamente dividida en sus lealtades y aspiraciones, ha manifestado, en diversas ocasiones, su deseo de mayor autonomía o incluso de independencia. Este deseo, alimentado por la percepción de una falta de seguridad y protección por parte del gobierno central, se manifestó en protestas y, finalmente, en referéndums en las regiones de Jarkov y Donetsk en 2014, donde se exigió la federalización o la secesión.

La respuesta del gobierno ucraniano, inicialmente reacia a ceder ante las demandas separatistas, condujo a una escalada del conflicto. La creación de las Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk, a través de referéndums no reconocidos por Kiev, marcó el inicio de una guerra civil que se prolongaría durante años. Los intentos de mediación internacional, como los Acuerdos de Minsk 1 y 2, no lograron poner fin a los combates, y la situación se mantuvo en un punto muerto.

El reconocimiento de la independencia de Lugansk y Donetsk por parte de Rusia en febrero de 2022, seguido de la “Operación Militar Especial”, representó un punto de inflexión en el conflicto. La justificación rusa para la intervención se basó en la necesidad de proteger a la población de habla rusa en las regiones separatistas y de garantizar su derecho a la autodeterminación. Posteriormente, se llevaron a cabo referéndums en Jersón y Zaporiyia, donde la población votó a favor de la integración a la Federación Rusa.

Estos referéndums, realizados en un contexto de guerra y ocupación militar, fueron ampliamente condenados por la comunidad internacional, que los consideró ilegales y una violación del derecho internacional. Sin embargo, desde la perspectiva del principio de Libre Determinación de los Pueblos, surge la pregunta de si la voluntad de la población local debe ser tenida en cuenta, incluso en situaciones de conflicto.

El principio de Libre Determinación, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y en diversas resoluciones de la ONU, establece que todo pueblo tiene derecho a determinar libremente su condición política, ya sea a través de la libre asociación con otro Estado, la independencia o la integración a otro Estado. Este principio, sin embargo, no es absoluto y está sujeto a ciertas limitaciones, como el respeto a la integridad territorial de los Estados y la prohibición de la secesión unilateral.

La aplicación del principio de Libre Determinación en el caso ucraniano es particularmente compleja. Por un lado, la población de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia ha expresado su deseo de autodeterminación a través de referéndums. Por otro lado, el gobierno ucraniano y la comunidad internacional argumentan que estos referéndums fueron realizados bajo coacción y no reflejan la verdadera voluntad del pueblo.

La situación recuerda, en algunos aspectos, la reunificación alemana de 1990, cuando los Länder de Alemania Oriental solicitaron su ingreso a la República Federal Alemana. Sin embargo, existen diferencias importantes entre ambos casos. En Alemania, la reunificación se produjo a través de un proceso negociado y con el consentimiento de las potencias ocupantes. En Ucrania, la situación es mucho más conflictiva y la intervención de Rusia ha sido ampliamente condenada como una violación del derecho internacional.

La pregunta central que se plantea es si la autodeterminación de la población de las regiones separatistas puede ser legítimamente ejercida en un contexto de guerra y ocupación militar. Algunos argumentan que la autodeterminación solo puede ser ejercida en circunstancias pacíficas y democráticas. Otros sostienen que la autodeterminación es un derecho fundamental que debe ser protegido incluso en situaciones de conflicto.

La falta de una respuesta clara a esta pregunta ha contribuido a la polarización de la comunidad internacional y a la prolongación del conflicto en Ucrania. La situación exige un análisis cuidadoso y una reflexión profunda sobre los principios del derecho internacional y la necesidad de encontrar una solución pacífica y justa que respete los derechos de todas las partes involucradas.

Es crucial recordar que el principio de Libre Determinación no tiene como objetivo promover la fragmentación de los países, sino garantizar que los pueblos tengan la oportunidad de decidir libremente su propio destino. En el caso ucraniano, es fundamental que se escuche la voz de la población de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia y que se respeten sus aspiraciones, siempre y cuando se haga dentro del marco del derecho internacional y con el consentimiento de todas las partes involucradas. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de facilitar un diálogo inclusivo y transparente que permita encontrar una solución que garantice la paz, la estabilidad y el respeto a los derechos humanos en la región.

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