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Quito, Ecuador – La embajada de Cuba en Ecuador cerró sus puertas este viernes 6 de marzo de 2026, tras la expulsión del embajador Basilio Gutiérrez García y todo el personal diplomático cubano, ordenada por el gobierno del presidente Daniel Noboa. La decisión, anunciada el pasado 4 de marzo, culminó con el izaje de la bandera ecuatoriana en el edificio que albergaba la representación diplomática caribeña, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y generando tensiones en el ámbito internacional.
La salida del personal cubano se realizó en cumplimiento del ultimátum de 48 horas fijado por el gobierno ecuatoriano. Desde el jueves anterior, se observó un movimiento constante de pertenencias y documentos desde la embajada, ubicada en una zona residencial del norte de Quito. La bandera cubana fue arriada minutos antes de las 10:00 de la mañana, simbolizando el fin de una era en la representación diplomática de Cuba en el país sudamericano.
El presidente Noboa no ha ofrecido una explicación pública detallada sobre las razones que motivaron la declaración de *persona non grata* al embajador Gutiérrez y su equipo. Sin embargo, fuentes gubernamentales, bajo condición de anonimato, sugieren que la medida responde a una serie de incidentes y desacuerdos acumulados en los últimos meses, relacionados con presuntas injerencias cubanas en asuntos internos ecuatorianos y declaraciones consideradas hostiles por parte de funcionarios cubanos. Estas fuentes también mencionan preocupaciones sobre actividades de inteligencia y apoyo a grupos políticos opositores dentro de Ecuador.
La decisión de Noboa se ampara en el derecho internacional, específicamente en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que otorga a los estados la facultad de declarar *persona non grata* a un diplomático extranjero y exigir su salida del país. Si bien esta práctica no es inusual en las relaciones internacionales, la rapidez con la que se ejecutó la expulsión y la falta de una justificación pública detallada han generado críticas y controversia.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió un comunicado condenando la decisión ecuatoriana, calificándola de “acto inamistoso y sin precedentes”. El gobierno cubano rechazó categóricamente cualquier acusación de injerencia en los asuntos internos de Ecuador y denunció lo que considera una campaña de desprestigio orquestada por sectores políticos ecuatorianos con intereses particulares. En su comunicado, el Ministerio cubano expresó su “profunda preocupación” por el impacto de esta medida en las relaciones bilaterales y en la cooperación existente en áreas como salud, educación y cultura.
La ruptura de relaciones diplomáticas entre Ecuador y Cuba se produce en un contexto regional de crecientes tensiones políticas y económicas. Ecuador, bajo el liderazgo del presidente Noboa, ha adoptado una postura más firme en materia de seguridad y ha intensificado su lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Esta política ha llevado a confrontaciones con otros países de la región y ha generado críticas por parte de organizaciones de derechos humanos.
La decisión de expulsar al embajador cubano también ha sido criticada por sectores de la oposición ecuatoriana, quienes la consideran una distracción del gobierno para desviar la atención de los problemas internos del país, como la crisis económica, la inseguridad ciudadana y la falta de oportunidades. Algunos analistas políticos sugieren que Noboa busca fortalecer su imagen como un líder fuerte y decidido, apelando a un sentimiento nacionalista y anti-imperialista.
Las consecuencias de esta ruptura diplomática son inciertas. Se espera que se interrumpan los programas de cooperación bilateral en áreas clave como salud y educación, lo que podría afectar a miles de ecuatorianos que se benefician de estos programas. También se prevé un impacto negativo en el comercio y la inversión entre ambos países.
La comunidad internacional ha reaccionado con cautela ante la crisis diplomática. Algunos países han expresado su preocupación por la escalada de tensiones y han llamado al diálogo y la negociación para resolver las diferencias. Otros han optado por mantener una postura neutral, esperando a ver cómo se desarrolla la situación.
El gobierno ecuatoriano ha anunciado que está dispuesto a mantener un canal de comunicación abierto con Cuba a través de la embajada de un tercer país, pero ha dejado claro que no reconsiderará su decisión de expulsar al embajador Gutiérrez y su equipo. Por su parte, el gobierno cubano ha manifestado su disposición a defender sus intereses y a denunciar cualquier acto de agresión o injerencia en sus asuntos internos.
La ruptura de relaciones diplomáticas entre Ecuador y Cuba representa un desafío para la estabilidad regional y plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones bilaterales. La resolución de esta crisis requerirá de un diálogo constructivo y de un compromiso por parte de ambos países para superar las diferencias y construir una relación basada en el respeto mutuo y la cooperación. La comunidad internacional tiene un papel importante que desempeñar en este proceso, promoviendo el diálogo y la negociación como herramientas para la resolución pacífica de conflictos.


