ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • sábado, 25 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Obesidad: La Enfermedad Silenciosa Que Tu Cerebro No Te Deja Vencer

Pesquisa aponta que sete em cada dez (71%) pessoas vivendo com a condição no Brasil sentem-se frequentemente ansiosas em relação ao próprio estado de saúde

Obesidad: La Enfermedad Silenciosa Que Tu Cerebro No Te Deja Vencer

La obesidad, una epidemia global que afecta a cerca de mil millones de personas según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se revela como una condición mucho más compleja de lo que tradicionalmente se ha creído. Un reciente estudio de Ipsos revela que el 71% de las personas con obesidad en Brasil experimentan ansiedad frecuente relacionada con su peso, un reflejo del estigma social y la dificultad percibida para controlar la condición. Sin embargo, expertos en la materia enfatizan que la obesidad no es simplemente una cuestión de fuerza de voluntad, sino un problema profundamente arraigado en la biología humana y factores ambientales.

El endocrinólogo Fábio Carra, del Hospital Nove de Julho, explica que la regulación del peso corporal está controlada por mecanismos biológicos intrincados, incluyendo circuitos neuroendócrinos que regulan el hambre, la saciedad y el gasto energético. Estos mecanismos, en gran medida, operan fuera de nuestro control consciente. “Cuando intentamos perder peso, el cuerpo responde con adaptaciones fisiológicas, como un aumento del apetito y una reducción del gasto energético, lo que dificulta la pérdida de peso a largo plazo, independientemente de la motivación individual. No estamos diseñados para perder peso”, afirma Carra.

La predisposición genética, las alteraciones en el hipotálamo (una región del cerebro), la resistencia a hormonas como la leptina (asociada a la saciedad), el aumento de hormonas intestinales (grelina y péptido YY, relacionadas con el apetito), la inflamación crónica de bajo grado, las alteraciones en la microbiota intestinal y la influencia de factores ambientales son algunos de los principales mecanismos biológicos involucrados en la obesidad.

Carra explica que el cuerpo tiende a defender un “punto de ajuste” de adiposidad, que representa el peso máximo que el organismo considera normal. Este punto de ajuste promueve respuestas fisiológicas que favorecen la recuperación del peso perdido, incluso después de esfuerzos significativos para adelgazar.

La visión simplista de la obesidad como una falta de esfuerzo y la creencia de que basta con cambiar el estilo de vida para tratarla pueden tener consecuencias negativas. Esta perspectiva puede restringir el acceso a tratamientos basados en evidencia, como la farmacoterapia y la cirugía bariátrica, además de reforzar el estigma y la discriminación. “Esta simplificación ignora la complejidad biológica de la enfermedad, perpetúa la idea de culpa individual y contribuye al sufrimiento psicológico, la menor adherencia al tratamiento y un peor pronóstico. Además, el estigma asociado a la obesidad se relaciona con peores resultados en salud, un mayor riesgo de depresión, la interrupción del seguimiento médico y la perpetuación de desigualdades en salud”, advierte Carra.

La cultura de la exposición en las redes sociales, un fenómeno global, intensifica la presión estética, especialmente en países como Brasil, donde la demanda por un cuerpo “ideal” es particularmente fuerte, especialmente en épocas de festividades como el Carnaval. Gustavo Yamin Fernandes, psiquiatra del Hospital Samaritano Higienópolis, señala que esta tendencia puede ser un factor negativo.

“La ansiedad nos lleva a buscar comportamientos que nos calmen y nos brinden gratificación inmediata, y la alimentación inadecuada, que puede derivar en compulsión, es una de las más frecuentes. Esto crea una ambivalencia: la búsqueda de cuidados alimentarios, pero con escapes compulsivos”, explica Fernandes.

Una de las consecuencias de este proceso es la internalización del juicio social. Cuando una persona se percibe bajo una constante evaluación negativa, esto impacta directamente su autoestima y su autoconfianza. “No se trata solo del temor a no alcanzar metas de peso, sino del miedo a confirmar estereotipos negativos ya internalizados socialmente. Incluso si el juicio cesa o no es constante, termina siendo introyectado en la persona, en un estado de mayor sensibilidad y ansiedad”, afirma Fernandes.

Este miedo puede reducir la iniciativa para iniciar o mantener tratamientos, ya que cada intento se vuelve emocionalmente cargado de expectativas y autocrítica. “La anticipación de un posible fracaso genera evitación, y la evitación, a su vez, perpetúa el problema”, advierte el psiquiatra.

El sistema de salud juega un papel crucial en la ruptura de este ciclo. Fernandes enfatiza la importancia de adoptar un enfoque no estigmatizante, evitar discursos moralizantes sobre el peso y reconocer la obesidad como una condición multifactorial, con componentes biológicos, psicológicos y sociales. “El cuidado debe priorizar metas realistas, el refuerzo de pequeñas conquistas y una clara separación entre el valor personal y el peso corporal. Cuando el cuidado se basa en el respeto y la validación, se reduce el sentimiento de culpa y se aumenta la probabilidad de adherencia y resultados sostenibles a largo plazo”, concluye Fernandes.

En resumen, la obesidad es una enfermedad compleja que requiere un enfoque integral y compasivo, que reconozca la influencia de factores biológicos, psicológicos y sociales. La lucha contra la obesidad no es una cuestión de simple fuerza de voluntad, sino una batalla interna que exige comprensión, apoyo y acceso a tratamientos basados en evidencia. La desestigmatización de la obesidad y la promoción de una cultura de aceptación y respeto son fundamentales para mejorar la salud y el bienestar de las personas afectadas por esta condición.

Cobertura en Video