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Milei y Trump: ¿Un rescate con letra pequeña? La economía argentina en la cuerda floja

Aunque algunas cifras de Argentina han mejorado, el cierre de empresas y la caída del consumo son parte de los problemas que empañan la situación del país.

Milei y Trump: ¿Un rescate con letra pequeña? La economía argentina en la cuerda floja

El Gobierno de Javier Milei, autoproclamado como el mejor en la historia de Argentina, se enfrenta a una realidad económica ambivalente. A pesar de los frecuentes elogios a sus propias políticas y a las de su equipo, la reciente necesidad de un apoyo financiero de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, en la previa de las elecciones de mitad de mandato de 2025, revela una dependencia que cuestiona la solidez de su gestión. El vínculo entre ambos mandatarios, que se consolida con el decimoquinto viaje de Milei a Estados Unidos el próximo 7 de marzo, parece ser más que una simple relación diplomática, convirtiéndose en un factor determinante para la estabilidad económica argentina.

Según datos oficiales, la economía argentina experimentó un crecimiento del 4,4% en el acumulado de 2025, aunque este resultado se basa en una base de comparación baja, considerando la retracción del 1,8% registrada en 2024. Este crecimiento, junto con la aprobación de la reforma laboral en el Congreso – un triunfo político significativo para un gobierno que inicialmente enfrentaba una fuerte oposición legislativa – son presentados por Milei como indicadores de éxito. Sin embargo, una mirada más profunda a las estadísticas revela una imagen menos optimista.

Desde que Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, se han cerrado 22.479 empresas, lo que equivale a un promedio de 864 cierres mensuales o 28 empresas por día. Esta tendencia ha resultado en la destrucción de 327.341 puestos de trabajo en el mismo período, con una pérdida promedio de 12.590 empleos por mes y 419 por día. Estos números contrastan con la narrativa oficial de recuperación económica y plantean serias interrogantes sobre el impacto de las políticas de Milei en el tejido productivo del país.

Paradójicamente, a pesar de la pérdida de empleos formales, la pobreza en Argentina ha disminuido en un 14,8%, pasando de un 41,7% al inicio de la gestión de Milei a un 26,9% en septiembre de 2025. Esta reducción se atribuye, en parte, al crecimiento del empleo informal, impulsado por plataformas digitales y el trabajo autónomo, que ha servido como un amortiguador frente al aumento de la pobreza debido a la pérdida de ingresos formales.

El caso de Fate, una empresa automotriz con 86 años de trayectoria, ilustra los desafíos que enfrenta la industria nacional. El anuncio de su cierre y la consecuente pérdida de 900 empleos ponen de manifiesto la dificultad de las empresas argentinas para competir en un contexto de apertura importadora y altos costos de producción. Según el economista Sergio Candelo, de Snoop Consulting, Fate sufrió una combinación de factores, incluyendo la falta de adaptación a las nuevas tecnologías, los impuestos distorsivos y los elevados costos laborales y logísticos.

La política de apertura económica impulsada por Milei, que busca reducir las barreras al comercio y la inversión extranjera, ha generado controversia. El presidente ha defendido esta estrategia argumentando que la quiebra de sectores menos competitivos es un proceso natural que permite la entrada de bienes de mejor calidad y menor precio. Sin embargo, esta postura ha sido criticada por sectores industriales y sindicales, que temen una mayor pérdida de empleos y una desindustrialización del país.

Otro factor preocupante es la detención del proceso de desinflación, uno de los pilares fundamentales del programa económico de Milei. Después de ocho meses de descenso, el costo de vida en Argentina ha comenzado a aumentar nuevamente, con un incremento promedio del 2,9% en enero y una tendencia al alza que se espera continúe en febrero. Este repunte inflacionario amenaza con erosionar el poder adquisitivo de los ciudadanos y socavar los logros obtenidos en la reducción de la pobreza.

La situación económica argentina presenta paralelismos con la de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Ambos mandatarios celebran los indicadores positivos de sus economías, pero se enfrentan al desafío de la asequibilidad y el aumento de los precios, que ponen en riesgo los beneficios de sus políticas. Milei, al igual que Trump, tiende a destacar sus logros económicos, pero la realidad le devuelve una imagen de inflación creciente y problemas en el mercado laboral.

Las estadísticas de consumo reflejan esta tensión. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el consumo minorista cayó un 5,2% interanual en diciembre, con la mayoría de los rubros a la baja, a pesar del impulso de las fiestas de fin de año. Este retroceso se explica por la caída de los ingresos y el aumento de los precios, que han obligado a las familias a priorizar los gastos esenciales y a buscar ofertas.

En resumen, la relación entre Milei y Trump, marcada por el rescate económico de 2025 y las frecuentes visitas del presidente argentino a Estados Unidos, se ha convertido en un factor clave para la estabilidad económica de Argentina. Sin embargo, a pesar de los logros en materia de crecimiento económico y reducción de la pobreza, el país enfrenta desafíos importantes, como el cierre de empresas, la pérdida de empleos, la detención de la desinflación y la caída del consumo. La cumbre en Miami entre ambos mandatarios no será un espacio para celebrar únicamente éxitos, sino también para abordar las preocupaciones y los desafíos que enfrenta Argentina en su camino hacia la recuperación económica. La percepción de éxito de Milei choca con una realidad económica compleja y en constante evolución, donde la dependencia del apoyo externo y la vulnerabilidad a los shocks externos siguen siendo una constante.

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