ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • jueves, 30 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

¡El Pollo Asado se Revela como el Termómetro de la Inflación!

El promedio del platillo pasó de $41.576 a $45.057 en el último mes; Medellín, Bogotá y Cartagena fueron las ciudades con el precio más elevado

¡El Pollo Asado se Revela como el Termómetro de la Inflación!

El alza del salario mínimo y la presión sobre los costos de los alimentos ya se están sintiendo en el bolsillo de los colombianos, y el pollo asado, plato insignia de la gastronomía nacional, se ha convertido en un claro indicador de esta tendencia inflacionaria. El Índice del Pollo Asado (IPA) reveló un incremento del 7,35% en el último año, con un repunte aún más pronunciado entre enero y febrero, alcanzando un 8,3% de aumento. Este incremento eleva el precio promedio del plato a $45.057, un valor que refleja la creciente dificultad para mantener la estabilidad de precios en el sector de alimentos y servicios.

La situación es particularmente crítica en las principales ciudades del país. Medellín lidera el ranking con un precio promedio de $52.660 por un pollo asado, seguida de Bogotá con $49.130 y Cartagena con $48.750. En contraste, ciudades como Tunja ($35.620), Villavicencio ($41.300) y Cúcuta ($43.856) ofrecen precios más accesibles, evidenciando una disparidad regional en el costo de vida y la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.

Este aumento en el precio del pollo asado no es un fenómeno aislado. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero ya mostraba una tendencia al alza, situándose en 5,35%. Los sectores de restaurantes y alimentos, y bebidas no alcohólicas fueron los principales contribuyentes a esta variación mensual, con incrementos de 0,33 y 0,31 puntos porcentuales, respectivamente. La anticipación de este escenario ya se vislumbraba en el impacto del nuevo salario mínimo, que entró en vigor a principios de año, y en la volatilidad de los precios de los alimentos.

Nicolás Cruz Walteros, analista experto de economía local de Corficolombiana, explica que, si bien el precio del pollo como alimento para consumo en el hogar experimentó una ligera disminución en febrero, el pollo asado, al ser una comida fuera del hogar, está más sujeto a la estructura de costos del sector servicios que al precio del insumo primario. “El aumento de 8,37% entre enero y febrero de este año se relaciona principalmente con el incremento de los costos laborales derivados del nuevo salario mínimo. Las comidas fuera del hogar son altamente intensivas en mano de obra, por lo que los ajustes salariales tienden a trasladarse con relativa rapidez a los precios finales”, señala Cruz.

Camilo Pérez, director de investigaciones económicas y análisis de mercados del Banco de Bogotá, coincide con esta perspectiva y añade que el incremento en el precio del pollo asado también puede atribuirse a la reversión de las promociones ofrecidas en enero, así como a la presión de los costos de insumos y laborales. “Claramente, en estos primeros meses del año, pero durante gran parte del mismo, estaremos viendo la transmisión de ese mayor salario mínimo que se tiene hoy en día en los precios de muchos productos y servicios que prestan personas que devengan el salario mínimo”, afirma Pérez.

La situación se agrava ante las proyecciones de inflación para febrero. La encuesta Citi estima un promedio de 5,50%, lo que representaría un aumento de 0,15 puntos porcentuales en comparación con enero. Corficolombiana, por su parte, prevé una variación mensual de 1,22%, lo que elevaría la inflación anual a 5,44%, su nivel más alto desde septiembre de 2024. Según Cruz, las presiones al alza provendrían de los servicios indexados al mínimo, especialmente las comidas fuera del hogar, el transporte, la educación y los alimentos.

Es importante recordar que el impacto del nuevo salario mínimo en los costos laborales no se sintió de inmediato en los asaderos. De hecho, el IPA de enero mostró que el pollo asado era más barato que en enero de 2024, gracias a la revaluación del peso, que se tradujo en menores costos de insumos alimentarios. En enero de 2025, el platillo costaba $41.576 en promedio, lo que representó una reducción de 2,09% frente a los $42.462 de un año atrás. Sin embargo, esta situación fue efímera, y la presión del nuevo salario mínimo comenzó a manifestarse en febrero, impulsando el aumento del precio del pollo asado.

Este incremento en el precio del pollo asado no solo afecta el bolsillo de los consumidores, sino que también pone de manifiesto la necesidad de implementar políticas económicas que permitan controlar la inflación y proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos. La situación exige una atención especial por parte de las autoridades competentes, quienes deben tomar medidas para mitigar el impacto del aumento del salario mínimo en los precios de los bienes y servicios básicos.

La codirectora de una importante entidad financiera advirtió recientemente que el ajuste de tasas de interés en 100 puntos básicos realizado en la junta de enero podría tener consecuencias negativas para la economía, y que la tarea de reducir la inflación aún no ha terminado. La empresa también enfatizó su compromiso con los derechos humanos, actualizando su política al respecto en 2025. Estos factores, sumados a la presión inflacionaria global y a la incertidumbre económica internacional, complican aún más el panorama para los consumidores colombianos, quienes deberán enfrentar un aumento en el costo de vida en los próximos meses. El pollo asado, como termómetro de la economía, sigue marcando la temperatura de una realidad cada vez más desafiante.

Cobertura en Video