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Ormuz al borde del colapso: ¡El petróleo se dispara!

El Estrecho de Ormuz, la arteria por donde fluye buena parte del crudo mundial, está prácticamente paralizado. La firma de análisis Kpler informó que el tráfico de petroleros que cruzan este paso estratégico cayó 90% en apenas una semana, en medio de la campaña de represalias de Irán en el Golfo.“A diferencia de otros tipos de buques, cuyos movimientos han cesado en gran medida, algunos petroleros siguen cruzando el estrecho de este a oeste, en parte con el transpondedor apagado”, explicó Matt Wright, analista de Kpler. Es decir, incluso los pocos que se arriesgan a pasar lo hacen intentando “desaparecer” de los radares.Conozca más: Irak cierra el segundo yacimiento petrolero más grande del mundo por guerra en IránLos Guardianes de la Revolución afirmaron tener el “control total” del estrecho. Mohamad Akbarzadeh, alto responsable naval del cuerpo militar iraní, citado por la agencia Fars, aseguró que la vía marítima está bajo dominio de la Armada de la República Islámica.Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump declaró que la Marina podría escoltar a los petroleros “si fuera necesario” ante las amenazas de bloqueo de Teherán.Al menos tres buques habían sido atacados hasta el lunes. En las últimas 24 horas, solo un puñado de grandes petroleros logró salir de la vía navegable. Según datos de seguimiento, apenas dos petroleros iraníes sancionados por Washington estarían a punto de entrar.Entérese: Trump anuncia que EE. UU. escoltará a los petroleros que crucen el Estrecho de OrmuzEl impacto fue inmediato en los mercados. El Brent subió 3,3%, hasta US$84,07 por barril, tras cerrar el martes en su nivel más alto desde enero de 2025. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 3%, hasta US$76,8, su mayor cierre desde junio. En las dos últimas sesiones, ambos índices acumulan alzas cercanas o superiores al 5%.“El principal factor que impulsa los precios del petróleo a corto plazo sigue siendo el conflicto entre Estados Unidos e Irán”, señaló Kelvin Wong, analista de Oanda. Añadió que solo señales claras de distensión podrían revertir la tendencia alcista, algo que por ahora no aparece.Aunque el ritmo de las ganancias se moderó después de que Trump sugiriera escoltas navales, el mercado sigue valorando el riesgo de interrupciones prolongadas en Oriente Medio.Siga leyendo: Video | EE. UU. hundió buque de guerra iraní en el Índico: primer ataque submarino letal desde la Segunda Guerra MundialLa congestión es masiva. Según Kpler, al menos 40 superpetroleros tipo VLCC, cada uno con capacidad para unos dos millones de barriles, están detenidos en el Golfo Pérsico. En total, Danske Bank estima que 77 millones de barriles permanecen varados en unos 150 petroleros.El tránsito se desplomó, la plataforma Vortexa registró solo cuatro superpetroleros cruzando el 1 de marzo, frente a 22 el día anterior. El número real podría ser mayor si se consideran buques pequeños.Muchos optan por apagar el transpondedor para reducir riesgos, mientras el bloqueo de señales y la suplantación de GPS complican el seguimiento.El Centro Conjunto de Información Marítima elevó su nivel de alerta a “crítico”, citando ataques confirmados con misiles y drones contra múltiples buques comerciales en el golfo de Omán, Musandam y aguas costeras de Emiratos Árabes Unidos. Reportó que el petrolero con bandera estadounidense Stena Imperative fue alcanzado por proyectiles. También aclaró que el Sea La Donna, inicialmente catalogado como siniestrado, ya no se considera afectado.

Ormuz al borde del colapso: ¡El petróleo se dispara!

El Estrecho de Ormuz, vital para el suministro global de petróleo, se encuentra al borde del colapso, con un desplome del 90% en el tráfico de petroleros en apenas una semana. La escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos, marcada por ataques a buques y las consiguientes represalias, ha provocado un aumento drástico en los precios del crudo y una paralización de las exportaciones clave, generando incertidumbre en los mercados energéticos mundiales.

Según datos proporcionados por la firma de análisis Kpler, la reducción del tráfico de petroleros es alarmante. Mientras que otros tipos de embarcaciones han disminuido significativamente su actividad, algunos petroleros continúan transitando el estrecho, pero lo hacen con sus transpondedores apagados, intentando evadir la detección y minimizar los riesgos. Esta táctica, aunque comprensible, complica el seguimiento y aumenta la sensación de peligro en la región.

La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha declarado tener el “control total” del Estrecho de Ormuz, afirmando que la vía marítima está bajo el dominio de su Armada. Mohamad Akbarzadeh, alto responsable naval del cuerpo militar iraní, enfatizó esta posición a través de la agencia Fars, subrayando la capacidad de Teherán para influir en el flujo de petróleo a través de esta arteria estratégica.

Ante esta situación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la posibilidad de que la Marina estadounidense escolte a los petroleros que crucen el estrecho “si fuera necesario”, en respuesta a las amenazas de bloqueo planteadas por Irán. Esta oferta de protección, aunque vista como una medida para disuadir a Teherán, también podría interpretarse como una escalada en la tensión y un aumento del riesgo de confrontación directa.

Hasta el lunes, al menos tres buques habían sido objeto de ataques. En las últimas 24 horas, solo un número limitado de grandes petroleros ha logrado salir de la vía navegable, mientras que apenas dos petroleros iraníes, sancionados por Washington, se encuentran a punto de ingresar. Esta dinámica refleja la creciente dificultad y el peligro que implica el tránsito por el Estrecho de Ormuz.

El impacto en los mercados energéticos ha sido inmediato y significativo. El precio del Brent ha experimentado un aumento del 3,3%, alcanzando los US$84,07 por barril, su nivel más alto desde enero de 2025. El West Texas Intermediate (WTI) también ha subido un 3%, cerrando en US$76,8, su mayor cierre desde junio. En las dos últimas sesiones, ambos índices han acumulado alzas cercanas o superiores al 5%, evidenciando la preocupación de los inversores por la estabilidad del suministro de petróleo.

Kelvin Wong, analista de Oanda, señala que el principal factor que impulsa los precios del petróleo a corto plazo es el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Añade que solo señales claras de distensión podrían revertir la tendencia alcista, algo que, por el momento, no se vislumbra en el horizonte. A pesar de que el ritmo de las ganancias se ha moderado tras la sugerencia de Trump sobre escoltas navales, el mercado sigue valorando el riesgo de interrupciones prolongadas en Oriente Medio.

La congestión en el Golfo Pérsico es masiva. Kpler estima que al menos 40 superpetroleros tipo VLCC, cada uno con capacidad para unos dos millones de barriles, se encuentran detenidos, esperando condiciones más seguras para continuar su viaje. Danske Bank eleva la estimación total a 77 millones de barriles varados en aproximadamente 150 petroleros, lo que representa una cantidad considerable de petróleo que no puede llegar a su destino.

El tránsito se ha desplomado drásticamente. Vortexa registró solo cuatro superpetroleros cruzando el 1 de marzo, en comparación con los 22 del día anterior. El número real podría ser aún mayor si se consideran los buques de menor tamaño. La práctica de apagar los transpondedores para reducir riesgos, junto con el bloqueo de señales y la suplantación de GPS, complican aún más el seguimiento de los buques en la región.

El Centro Conjunto de Información Marítima ha elevado su nivel de alerta a “crítico”, citando ataques confirmados con misiles y drones contra múltiples buques comerciales en el golfo de Omán, Musandam y aguas costeras de Emiratos Árabes Unidos. Se ha reportado que el petrolero con bandera estadounidense Stena Imperative fue alcanzado por proyectiles, aunque el Sea La Donna, inicialmente catalogado como siniestrado, ya no se considera afectado.

La situación en el Estrecho de Ormuz es extremadamente volátil y podría tener consecuencias significativas para la economía global. La interrupción del suministro de petróleo podría provocar un aumento aún mayor de los precios, afectando a los consumidores y a las empresas de todo el mundo. La diplomacia y la búsqueda de soluciones pacíficas son cruciales para evitar una escalada mayor del conflicto y garantizar la estabilidad del suministro energético mundial. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos, esperando que se encuentren vías para la distensión y la resolución pacífica de las tensiones en esta región estratégica. La incertidumbre persiste, y el futuro del Estrecho de Ormuz, y con él, el del mercado petrolero global, pende de un hilo.

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