El Banco Central de la República Argentina (BCRA) intensificó sus esfuerzos por estabilizar el frente cambiario y monetario, implementando una estrategia que combina la compra de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC) con una absorción activa de pesos a través de diversas herramientas. A pesar de la emisión de pesos resultante de la adquisición de dólares, el apretón monetario persiste, evidenciando una compleja dinámica en la gestión de la liquidez. En un escenario marcado por tasas de interés elevadas destinadas a contener la demanda de dólares, la Base Monetaria experimentó una nueva contracción en febrero, mientras que fuentes del mercado financiero confirmaron intervenciones recientes en el mercado cambiario en respuesta a la volatilidad internacional.
La reciente caída de la Base Monetaria en febrero, que alcanzó los $1,8 billones, ilustra la efectividad de las medidas de absorción de pesos implementadas por el BCRA. Según Martín Polo, Jefe de estrategia en Cohen Aliados Financieros, la expansión monetaria generada por la compra de divisas fue más que compensada por las operaciones del sector público y del BCRA en las ruedas Repo. Además, el alto nivel de "rollover" en las licitaciones del Tesoro contribuyó significativamente a la absorción de pesos en circulación.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, destacó la importancia de analizar tanto las compras de divisas del BCRA como el panorama monetario en su conjunto. Subrayó que las tasas de interés en pesos son altamente sensibles a las condiciones de liquidez, operando en un esquema discrecional donde las licitaciones del Tesoro desempeñan un papel crucial como regulador de la liquidez. Franco también señaló la detección de intervenciones presuntas del BCRA inyectando pesos en las últimas ruedas, anticipando que el Gobierno podría intervenir para evitar un aumento excesivo de las tasas de mercado.
La turbulencia internacional, exacerbada por el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, generó fluctuaciones en el mercado bursátil local y una presión al alza sobre el tipo de cambio. En este contexto, el BCRA habría actuado como proveedor de cobertura cambiaria para moderar la subida del dólar. La consultora PPI reveló que el volumen operado en el Dólar linked más corto (D30A6) se disparó hasta u$s325 millones, superando ampliamente los u$s79 millones de la rueda anterior y el promedio mensual de febrero (u$s19 millones), lo que sugiere una presencia oficial significativa en ese segmento de la curva.
La consultora 1816 corroboró esta información, destacando que el Central incrementó su participación vendedora en la curva dólar linked para evitar una depreciación aún mayor del peso, en un contexto donde el real brasileño y el peso chileno experimentaron caídas del -2,0% y -2,6% respectivamente. La consultora anticipó que el jueves se podrá evaluar el impacto de las ventas de Lelink del Central en la operatoria de Repo y, en las siguientes ruedas, determinar si el Tesoro también intervino en el mercado spot, habiendo participado en el MLC tanto comprando como vendiendo en ruedas previas.
En el marco de la próxima licitación, se avecinan vencimientos por alrededor de $10,4 billones, concentrados en Duales y Lecaps. Wise Capital señaló que este escenario ha contribuido a aplanar la curva a tasa fija en pesos, con la Tasa Efectiva Mensual (TEM) de abril situándose en torno al 2,4%.
Sin embargo, desde 1816 advierten que, si bien el sistema financiero cuenta con un colchón de liquidez que mantiene las tasas overnight por encima del piso del 20% establecido por el BCRA para los Pesos en A3, la curva de tasa fija ha comenzado a incorporar la posibilidad de que el Central mantenga este tenor de operaciones de mercado abierto contractivas. De extenderse en el tiempo, estas operaciones podrían consumir la liquidez excedente antes de que se liquide la licitación del Tesoro de la semana próxima.
La estrategia del BCRA se presenta como un delicado equilibrio entre la necesidad de estabilizar el tipo de cambio, controlar la inflación y gestionar la liquidez del mercado. La intervención en el mercado cambiario, combinada con la absorción de pesos a través de las licitaciones del Tesoro y las operaciones Repo, busca evitar una depreciación descontrolada del peso y mantener las tasas de interés en niveles que desalienten la demanda de dólares. No obstante, la efectividad de esta estrategia dependerá de la evolución del contexto internacional, la confianza de los inversores y la capacidad del Gobierno para mantener la disciplina fiscal.
La reciente volatilidad en los mercados internacionales, impulsada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, representa un desafío adicional para el BCRA. La intervención del Central en el mercado cambiario, aunque efectiva a corto plazo, puede generar dudas sobre la sostenibilidad de la estrategia a largo plazo. La necesidad de inyectar pesos para moderar la subida del dólar podría erosionar las reservas del BCRA y aumentar la presión inflacionaria.
En definitiva, la situación económica argentina se encuentra en un punto crítico, donde la estabilidad del tipo de cambio y el control de la inflación son fundamentales para evitar una crisis mayor. La estrategia del BCRA, aunque compleja y desafiante, busca mantener el equilibrio en un contexto de incertidumbre y volatilidad. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad del Gobierno para implementar políticas económicas consistentes y generar confianza en los inversores. La próxima licitación del Tesoro y la evolución de los mercados internacionales serán factores clave para determinar el rumbo de la economía argentina en las próximas semanas.


