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¡Adiós Monoambientes! La polémica que sacude el mercado inmobiliario uruguayo

El senador Gustavo González causó debate con la propuesta que busca eliminar este tipo de construcciones en el país.

¡Adiós Monoambientes! La polémica que sacude el mercado inmobiliario uruguayo

El futuro de los monoambientes en Uruguay pende de un hilo. Una propuesta legislativa del senador frenteamplista Gustavo González, que busca establecer un tamaño mínimo de 35 metros cuadrados para las nuevas viviendas y eliminar la construcción de monoambientes de 25 metros cuadrados, ha desatado una intensa polémica que involucra a políticos, inversores y potenciales compradores. La iniciativa, que busca garantizar una “vivienda digna y decorosa”, según el senador González, ha generado fuertes críticas desde la oposición, quienes la tildan de regresiva y perjudicial para el acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y estudiantes.

Según un informe reciente de Infocasas, los monoambientes representan actualmente el 10% de las unidades desarrolladas en Uruguay, un porcentaje que se ha mantenido constante entre abril de 2020 y diciembre de 2024, y que se proyecta para 2026. En el mercado de alquileres, son el tercer tipo de vivienda más buscada, captando el 23% de la demanda en venta y el 17% en alquileres, con mayor concentración de búsquedas en zonas céntricas como Cordón, Punta Carretas, Pocitos y La Blanqueada.

El informe de Infocasas revela que el 52% de quienes invierten en monoambientes lo hacen como una forma de inversión, mientras que el 48% los adquiere para vivir. Entre los inquilinos, el 79% vive solo, el 18% con otra persona y el 3% con dos o más. Estas cifras sugieren que los monoambientes no solo son una opción asequible para jóvenes que buscan independizarse, sino también una solución habitacional para adultos independientes y estudiantes del interior que se trasladan a Montevideo.

La preocupación central de los detractores de la propuesta de González radica en el posible impacto inflacionario que podría tener la prohibición de los monoambientes en el mercado inmobiliario. Infocasas estima que, en promedio, un monoambiente tiene un valor de alrededor de 22.000 dólares. Si estos dejaran de existir, se produciría un aumento inmediato de un 25% en el costo de acceso a la vivienda, ya que el precio promedio de un hogar de un dormitorio asciende a 27.500 dólares. Esto significaría que muchos jóvenes y personas con ingresos limitados se verían excluidos del mercado inmobiliario, exacerbando el ya existente déficit habitacional.

El senador González defiende su propuesta argumentando que los monoambientes actuales, con sus 25 metros cuadrados, son insuficientes para garantizar una vida digna. “De lo que se trata es de que acá se está violentando la vida de la gente a precios inconcebibles, haciendo vivir a un cristiano en 25 m²”, declaró a Montevideo Portal. “Que vos tengas que cocinar, dormir, ir al baño en 25 m² es algo que no lo puede permitir el Uruguay que siempre ha defendido la vivienda digna y decorosa”, añadió. González también argumenta que la proliferación de monoambientes se debe a las exoneraciones fiscales otorgadas a la industria de la construcción a través de la Ley de Vivienda Promovida, que modificó la Ley Nacional de Vivienda de 1968, que establecía un mínimo habitacional de 32 metros cuadrados.

Sin embargo, la oposición ha respondido con vehemencia a estas afirmaciones. El senador nacionalista Rodrigo Blás criticó la propuesta en su cuenta de X, afirmando que “en un país con un enorme déficit de vivienda y graves problemas de acceso a la misma, al FA se le ocurren ideas para empeorar ambas situaciones”. La alcaldesa del Municipio Ch, Matilde Antía, cuestionó la idea de que los monoambientes sean indignos, señalando que “Indigno son los más de 650 asentamientos en Uruguay”. El diputado colorado Agustín Quintana, por su parte, argumentó que la propuesta “quitarle la única opción a los jóvenes para poder independizarse”.

González ha respondido a estas críticas, defendiendo su proyecto y acusando a sus opositores de tergiversar sus intenciones. “Acá se está tergiversando todo. He oído cuestionamientos como que va a aumentar el problema de la vivienda: el déficit habitacional no descendió desde que está la Ley de Vivienda Promovida, porque obviamente que quienes pueden comprar un monoambiente a US$ 130.000 no están dentro del déficit habitacional de este país”, señaló. También descalificó las acusaciones de que su proyecto atentaría contra la independencia de los jóvenes, argumentando que, al exigir 10 metros cuadrados más, estaría mejorando las condiciones de vida de estos.

La discusión sobre la propuesta de González también ha abierto un debate más amplio sobre la necesidad de regular el mercado inmobiliario uruguayo. Algunos especialistas sugieren que la ley de alquileres actual, heredada de la dictadura, es demasiado liberal y permite que los precios se disparen, dificultando el acceso a la vivienda. González se mostró abierto a considerar la posibilidad de regular los precios de los alquileres y ventas de inmuebles, aunque señaló que no es algo que esté planteado en su proyecto actual.

El futuro de los monoambientes en Uruguay sigue siendo incierto. La propuesta de González deberá ser debatida y votada en el Parlamento, donde se espera que genere un intenso debate. Mientras tanto, el mercado inmobiliario uruguayo observa con atención el desarrollo de esta polémica, que podría tener un impacto significativo en el acceso a la vivienda y en la calidad de vida de miles de uruguayos. La clave para encontrar una solución reside en encontrar un equilibrio entre la necesidad de garantizar una vivienda digna y la importancia de facilitar el acceso a la vivienda, especialmente para los jóvenes y las personas con ingresos limitados.

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