La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha desatado una ola de pánico en los mercados financieros globales, provocando caídas bursátiles generalizadas, volatilidad en los precios de las materias primas y una fuerte apreciación del dólar. La incertidumbre sobre la duración y el alcance de la guerra ha llevado a los inversionistas a buscar refugio en activos considerados seguros, mientras que los analistas revisan sus proyecciones económicas a la baja.
Ayer, los mercados experimentaron una jornada negra. Las bolsas europeas cedieron entre un 3% y un 4.5%, mientras que Tokio y algunos índices asiáticos sufrieron caídas aún mayores, de hasta el 4%. Wall Street, que había mostrado cierta resistencia el lunes, no pudo evitar las pérdidas, con descensos que oscilaron entre el 0.8% y el 1.8%. En América Latina, las bolsas también se desplomaron, incluyendo una caída del 3% en la región y un preocupante -3.78% en la bolsa de Lima.
El sector de los metales no fue ajeno a la turbulencia. El cobre se depreció en casi un 2%, cerrando a US$ 5.84 la libra. La plata sufrió una caída aún más pronunciada, de -7%, mientras que el oro, tradicionalmente un activo refugio en tiempos de crisis, experimentó una inesperada baja del 3.7%, alcanzando los US$ 2,313 la onza. Sin embargo, los analistas sugieren que esta caída del oro fue un mero ajuste técnico y anticipan una recuperación en las próximas jornadas.
En contraste con la caída generalizada de los activos, el dólar se mantuvo firme y fortaleció su posición frente a una cesta de las principales monedas. En Perú, la divisa estadounidense experimentó un salto brusco, pasando de S/ 3.364 a S/ 3.420, lo que representa un aumento del 1.66%, la mayor alza diaria en cuatro años, según datos del Banco Central de Reserva (BCR).
Este resurgimiento del dólar como refugio seguro es particularmente notable, considerando que su predominio global había sido cuestionado desde el inicio de la administración Trump, debido a las políticas comerciales y migratorias que generaban incertidumbre sobre el crecimiento económico de Estados Unidos. Sin embargo, la reanudación de las hostilidades contra Irán ha devuelto al dólar su papel tradicional como activo de seguridad en tiempos de crisis.
La falta de claridad sobre el desenlace del conflicto es el principal factor que alimenta la incertidumbre en los mercados. Inicialmente, se esperaba que la confrontación fuera de corta duración y con un impacto limitado en la economía global. No obstante, a medida que los ataques y contraataques se suceden, los inversionistas han comenzado a dudar de esta premisa.
Las contradicciones en las declaraciones de Estados Unidos e Israel han contribuido a esta incertidumbre. Si bien inicialmente se anunció una amplia superioridad aérea sobre Irán, los posteriores contraataques del régimen islámico sobre Israel, bases militares estadounidenses en la región, puertos y complejos energéticos estratégicos han puesto en tela de juicio esta afirmación.
Algunos gestores de inversiones ahora revisan su visión optimista y consideran que la solución al conflicto podría demorar más de lo previsto. La reciente declaración del expresidente Trump, afirmando que la guerra podría durar "por siempre", ha exacerbado aún más estas preocupaciones.
Javier Gamboa, vicepresidente de estrategia y gestión de portafolios de Rímac Seguros, señaló que la variable clave en este escenario es el precio del petróleo. Un aumento sostenido del crudo podría tener consecuencias inflacionarias a nivel mundial, incluyendo Perú. "Hay países que dependen mucho del petróleo de Irán, como China, que le compra el 50% de lo que consume. Sea que el estrecho de Ormuz esté bloqueado fácticamente o físicamente, los países que dependen van a tener menor crecimiento económico, como China. Y si esta se afecta, las economías emergentes se desacelerarán", advirtió.
Aunque Irán no ha dispuesto formalmente el cierre del estrecho de Ormuz, sí ha amenazado a los buques transportadores, lo que ha llevado a las navieras a evitar la zona en conflicto. Como resultado, países del Golfo Pérsico, como Irak, han comenzado a reducir la producción de crudo.
A pesar de que el consenso del mercado sigue considerando que la crisis se resolverá en un plazo breve, la incertidumbre impera. Gamboa reconoce que la situación es preocupante y que las agresivas respuestas de Irán generan inquietud. "Puede que esto se desvanezca mañana, pero se ha visto respuestas muy agresivas de Irán. Hay varias ciudades en Medio Oriente comprometidas y eso genera preocupación, porque si esto escala habrá desaceleración global", añadió.
Sin embargo, Gamboa también señala que la necesidad de Trump de evitar un repunte del precio de la gasolina en Estados Unidos, que podría afectar la confianza del consumidor y perjudicar las posibilidades republicanas en las elecciones legislativas de noviembre, podría llevar a una rápida resolución del conflicto.
Si esta proyección se cumple, el dólar podría regresar a S/ 3.35; pero si la guerra se prolonga por más semanas, la divisa podría escalar paulatinamente hacia S/ 3.50, dependiendo de la intervención del BCR para evitar una subida rápida, como la que se registró ayer con la venta de swap cambiarios.
La situación actual exige cautela y vigilancia por parte de los inversionistas y las autoridades económicas. La evolución del conflicto en Irán y sus consecuencias en los mercados globales serán determinantes para el futuro de la economía mundial.

