ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 29 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

¡Adiós a las Jornadas Largas! México Reduce Legalmente las Horas de Trabajo

La medida no afectará salarios ni prestaciones, y establece pagos extra para horas extraordinarias, además de prohibir trabajo adicional para menores de 18 años.

¡Adiós a las Jornadas Largas! México Reduce Legalmente las Horas de Trabajo

La Presidencia de la República ha oficializado hoy una reforma constitucional histórica que transformará la vida laboral de millones de mexicanos. Publicada en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación, la reforma reduce gradualmente la jornada laboral estándar de 48 a 40 horas semanales, marcando un hito en la búsqueda de un mejor equilibrio entre la vida personal y profesional. La presidenta Claudia Sheinbaum firmó el decreto que pone en marcha este proceso, el cual se desarrollará a lo largo de los próximos seis años.

La modificación, que impacta directamente las fracciones IV del Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que la jornada laboral de 40 horas semanales se implementará “en los términos que establezca la Ley”. Esto significa que el Congreso de la Unión tiene ahora un plazo de 90 días para realizar las reformas necesarias a la legislación secundaria, detallando cómo se aplicará esta nueva normativa en los diferentes sectores y tipos de trabajo.

El cronograma de reducción es gradual y cuidadosamente planeado para minimizar las disrupciones económicas y permitir a las empresas adaptarse a los cambios. Durante el año 2024, la jornada laboral se mantendrá en las actuales 48 horas semanales. En 2027, se reducirá a 46 horas; en 2028, a 44 horas; en 2029, a 42 horas, y finalmente, en 2030, se alcanzará la meta de 40 horas semanales.

Un aspecto crucial de la reforma es la garantía de que la reducción de la jornada laboral no se traducirá en una disminución de los salarios o prestaciones de los trabajadores. El documento oficial enfatiza que “en ningún caso la reducción de la jornada laboral implicará la disminución de sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras”. Esta salvaguarda es fundamental para asegurar que la reforma beneficie genuinamente a los empleados y no se convierta en una medida que afecte su poder adquisitivo.

Además de la reducción gradual de la jornada laboral, la reforma también aborda la cuestión de las horas extraordinarias. La fracción XI del artículo 123 constitucional ha sido modificada para establecer que, cuando las circunstancias lo requieran y se aumenten las horas de trabajo, se deberá pagar al trabajador un 100 por ciento más del salario correspondiente a las horas ordinarias. Esta medida busca compensar adecuadamente a los empleados por el tiempo adicional que dedican al trabajo y disuadir a las empresas de abusar de las horas extraordinarias.

La reforma establece límites claros para las horas extraordinarias, estableciendo que no pueden exceder las 12 horas en una semana, las cuales pueden distribuirse en un máximo de cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días en ese período. Si se supera este límite, el patrón deberá pagar un 200 por ciento más del salario correspondiente a las horas de la jornada ordinaria, conforme a lo establecido en la Ley de la materia.

Una disposición particularmente importante es la prohibición de que los menores de 18 años puedan realizar trabajo extraordinario. Esta medida busca proteger a los jóvenes trabajadores de la explotación laboral y garantizar que tengan tiempo suficiente para su educación y desarrollo personal.

La reforma constitucional ha sido recibida con reacciones mixtas. Los sindicatos y organizaciones de trabajadores han celebrado la medida como un paso importante hacia la mejora de las condiciones laborales y la calidad de vida de los empleados. Argumentan que una jornada laboral más corta permitirá a los trabajadores tener más tiempo para sus familias, sus pasatiempos y su salud, lo que se traducirá en una mayor productividad y bienestar general.

Por otro lado, algunos sectores empresariales han expresado preocupación por el posible impacto económico de la reforma. Temen que la reducción de la jornada laboral pueda aumentar los costos laborales y disminuir la competitividad de las empresas mexicanas. Sin embargo, defensores de la reforma argumentan que los beneficios a largo plazo, como una mayor productividad y una reducción del estrés laboral, compensarán cualquier costo inicial.

El éxito de la reforma dependerá en gran medida de la capacidad del Congreso de la Unión para aprobar una legislación secundaria clara y efectiva que detalle cómo se implementará la nueva normativa en los diferentes sectores de la economía. También será crucial que las empresas se adapten a los cambios y adopten prácticas laborales que promuevan un equilibrio saludable entre la vida personal y profesional de sus empleados.

La reforma constitucional a la jornada laboral representa un cambio significativo en la política laboral de México y podría tener un impacto profundo en la vida de millones de trabajadores. Se espera que esta medida contribuya a mejorar la calidad de vida de los empleados, aumentar la productividad y fortalecer la economía del país. El debate sobre los detalles de la implementación y los posibles efectos económicos continuará en los próximos meses, pero la dirección general está clara: México avanza hacia una jornada laboral más corta y una vida laboral más equilibrada. La implementación de esta reforma será un proceso complejo que requerirá la colaboración de todos los actores involucrados: gobierno, empresas, sindicatos y trabajadores.

Cobertura en Video