La Fuerza Aérea Boliviana (FAB) transportaba una suma considerable de dinero en el avión Hércules C-130 que se accidentó la semana pasada en El Alto: 17,1 millones de piezas de billetes de 50, 20 y 10 bolivianos, equivalentes a 423 millones de bolivianos. Así lo confirmó este martes el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza, en una rueda de prensa celebrada en La Paz, buscando disipar las dudas y especulaciones que han circulado tras el incidente.
Espinoza detalló que el transporte de dinero formaba parte de un contrato firmado el 27 de enero de 2025 con la empresa Crane Currency Malta Limited para la provisión de una nueva familia de billetes, Serie B, con el objetivo de satisfacer la creciente demanda de efectivo por parte de la población boliviana. El contrato, a dos años, abarca la entrega de 967 millones de piezas de billetes de diferentes denominaciones (10, 20, 50, 100 y 200 bolivianos), por un valor total de 74.410 millones de bolivianos.
“Se ratifica totalmente que el transporte que se hizo el día viernes en las denominaciones de 50, 20 y 10 (bolivianos) contenía la cantidad de 17,1 millones de piezas, equivalente a 423 millones de bolivianos”, enfatizó Espinoza, respondiendo a las interrogantes sobre la magnitud del cargamento y su justificación.
El presidente del BCB explicó que, hasta la fecha, la institución ha recibido 636,4 millones de piezas de billetes, equivalentes a 62.244 millones de bolivianos, como parte del contrato con Crane Currency Malta Limited. El resto del material, 330,6 millones de piezas por un valor de 12.166 millones de bolivianos, será entregado en una segunda fase, durante la gestión 2026.
Ante las críticas sobre la continuidad del contrato, considerando el actual gobierno, Espinoza defendió la necesidad de cumplir con los acuerdos ya establecidos. “Se escucharon algunas de las denuncias del por qué la actual administración todavía continúa con este contrato, porque son contratos que tenemos que seguir cumpliéndolos. Hay una parte que ya nos han entregado y otra parte que tienen por entregar”, argumentó.
Un punto clave aclarado por Espinoza es que la responsabilidad de la logística y el transporte del dinero recae en la empresa proveedora, Crane Currency Malta Limited, y no en el Banco Central de Bolivia. La compañía decidió dividir el embarque del material monetario en varias porciones, una estrategia que, según el BCB, es habitual en este tipo de operaciones.
El avión accidentado transportaba el décimo embarque, programado para principios de marzo de 2026, con un total de 78,5 millones de piezas, equivalentes a 2.284,7 millones de bolivianos. De este lote, 17,1 millones de piezas viajaban en el Hércules siniestrado, mientras que el resto, 61,3 millones de piezas (1.861,7 millones de bolivianos), fue entregado al BCB la noche del lunes 2 de marzo de 2026, trasladándose desde el aeropuerto de Viru Viru en Santa Cruz hasta La Paz “sin ningún contratiempo ni observación al banco”.
Espinoza insistió en que la entrega del resto del embarque se realizó sin problemas, lo que, según él, demuestra la seguridad y eficiencia del proceso de transporte. “Con estos datos se disipa cualquier duda, mal entendido o mala interpretación tendenciosa que han hecho algunos opinadores”, afirmó el presidente del BCB, refiriéndose a las especulaciones y acusaciones que han surgido en torno al accidente y al cargamento de dinero.
La investigación sobre las causas del accidente del Hércules C-130 continúa en curso. Las autoridades competentes están analizando los restos de la aeronave y recopilando testimonios para determinar las circunstancias que llevaron al siniestro. La pérdida del dinero transportado en el avión representa un duro golpe para las arcas del Estado boliviano, y se espera que la investigación arroje luz sobre las responsabilidades y las medidas a tomar para evitar que incidentes similares se repitan en el futuro.
El Banco Central de Bolivia ha asegurado que está colaborando plenamente con las autoridades en la investigación y que tomará todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la transparencia en el manejo de los recursos financieros del país. La transparencia en la información proporcionada por el BCB busca calmar la preocupación pública y restaurar la confianza en la gestión de los recursos monetarios. La situación ha generado un debate nacional sobre la seguridad del transporte de valores y la necesidad de fortalecer los protocolos y mecanismos de control para proteger los activos del Estado.


