La reciente escalada de tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel ha provocado una ola de incertidumbre y temor en los países del Golfo Pérsico, activando sistemas de alerta temprana y exponiendo a civiles a una realidad que hasta ahora parecía lejana. BBC Mundo habló con dos periodistas latinoamericanos, Ibis León Malave en Qatar y José Basilea en Emiratos Árabes Unidos, quienes compartieron sus experiencias personales durante el operativo militar conjunto lanzado contra Irán, revelando un panorama de calma tensa, confianza en las defensas nacionales y una profunda sensación de vulnerabilidad.
Ibis León Malave, periodista venezolana radicada en Qatar, relató cómo una alarma estridente en su teléfono celular la sacó de su tranquilidad el sábado por la tarde. “De inmediato es angustiante porque suena como una alarma de incendios”, describió a BBC Mundo. Estas alarmas, diseñadas para alertar a la población civil en caso de ataques, son una respuesta directa a la posibilidad de represalias por parte de Irán, dada la cercanía diplomática de los países del Golfo con Estados Unidos. El sistema de alerta también se activó en Emiratos Árabes Unidos, a unos 600 kilómetros de distancia, donde José Basilea, diplomático guatemalteco, ya estaba consciente de la situación.
“Me di cuenta cuando los misiles entran al cielo emiratí y el ejército lo intercepta”, explicó José. “Ese golpe, ese sonido es lo que se escucha como una explosión”. José describió la experiencia de escuchar las explosiones y sentir la onda expansiva, aunque leve, en la estructura del edificio donde reside en la isla de Yaz. Durante el día, la única evidencia visible de los ataques eran nubes en el cielo, marcando los puntos de intercepción de los misiles.
Ambos periodistas coinciden en que la incertidumbre fue el sentimiento más abrumador durante las primeras horas del ataque. Ibis relató cómo, tras recibir la alerta, comenzaron a escuchar explosiones y a sentir el temblor en su edificio. “Muy leve porque, aunque la percepción y la sensación es que está cerca, no está ocurriendo tan cerca, pero todo sí tiembla: las puertas, las ventanas, sientes como la estructura del edificio se resiente un poco con estas explosiones”, detalló.
Ibis y su esposo llegaron a Qatar buscando una nueva vida, escapando de la crisis política y económica de Venezuela. A pesar de haber encontrado amabilidad y una comunidad de hispanohablantes que la ayudó a adaptarse, la situación actual ha generado una nueva capa de preocupación. “Hay demasiada incertidumbre. Miedo también, por supuesto”, admitió.
José Basilea, con cinco años de experiencia trabajando con el servicio diplomático de Guatemala en Dubái y Abu Dhabi, ha construido una carrera en la región del Golfo. Él recuerda que las autoridades comenzaron a utilizar los mensajes de emergencia para pedir a la gente que se refugiara en los sótanos de los edificios. Este tipo de eventos son excepcionales en un país que se esfuerza por convertirse en un centro internacional para el turismo y los negocios.
“Específicamente Abu Dhabi es una ciudad exageradamente tranquila, donde no pasa mucho”, explicó José, destacando lo alarmante de los sonidos que rompieron la calma el sábado. “Son sonidos como hipersónicos o algo por el estilo donde se escucha un primer bombazo, pasa un tiempo y luego se escucha como como la ola”.
José señaló que Emiratos Árabes Unidos no cuenta con un sistema de defensa antiaérea tan sofisticado como el Domo de Hierro de Israel, aunque las bases estadounidenses en la región sí están equipadas con sistemas similares, lo que aumenta el riesgo. Sin embargo, confía en las capacidades de las fuerzas armadas del país para proteger a sus ciudadanos. “Miedo, personalmente, yo no lo tengo”, afirmó. “Sí hay preocupación, pero tanto Dubái como Abu Dhabi, como Emiratos Árabes Unidos en general, está teniendo una vida muy normal dentro de lo que cabe con la situación en la que estamos”.
Ibis observa un sentimiento similar entre los cataríes. “La sensación en general es que la gente tiene buen ánimo, confía en el sistema de defensa de Qatar y cree que va a ser algo temporal. Tienen la esperanza de que es algo que se puede resolver a corto plazo. Tratan de mantener la calma”.
Ambos periodistas resaltan la eficiencia de los sistemas de alerta temprana implementados por sus respectivos gobiernos, así como la continuidad de los servicios esenciales en las áreas donde residen. Ibis explicó que las alarmas, aunque generan una sensación de alivio al indicar a la población qué hacer, también plantean la pregunta de cómo protegerse realmente, ya que permanecer en casa es la única garantía de seguridad.
La experiencia de José Basilea lo ha llevado a una profunda reflexión sobre su conexión con Emiratos Árabes Unidos. “Si tú me preguntas dónde está mi casa, para mí es Emiratos Árabes Unidos”, declaró. “Entonces, uno no tiene que estar con un país que le ha dado tanto solo en las buenas y en los momentos de alegrías y de fiestas y de comidas y demás, sino en los momentos donde el país necesita que exista esa estabilidad”.
La situación en el Golfo Pérsico es un recordatorio de la fragilidad de la paz en una región marcada por conflictos y tensiones geopolíticas. La experiencia de Ibis y José, dos periodistas latinoamericanos que han encontrado un hogar en Medio Oriente, ofrece una perspectiva humana y conmovedora sobre el impacto de estos eventos en la vida cotidiana de las personas que viven en la región. La calma tensa, la confianza en las defensas nacionales y la incertidumbre sobre el futuro son los sentimientos predominantes en un momento histórico que ha puesto a prueba la resiliencia de las comunidades del Golfo.

