Colo Colo llega al Superclásico ante Universidad de Chile en su mejor momento desde la llegada de Fernando Ortiz, tras una notable recuperación que ha silenciado las críticas y devuelto la esperanza a la afición alba. El equipo suma tres triunfos consecutivos en la Liga de Primera, dejando atrás un inicio de temporada marcado por dudas y un rendimiento inconsistente. Este repunte ha significado una recuperación de crédito para el técnico argentino, quien había visto su posición en el cargo cuestionada tras un comienzo poco auspicioso.
El punto de inflexión en la campaña de Colo Colo fue la contundente derrota 3-1 ante Deportes Limache en Valparaíso. Aquel partido expuso graves desajustes defensivos y una preocupante falta de reacción ante los contragolpes del rival. La actuación dejó al cuerpo técnico bajo una intensa presión, y en las oficinas de la concesionaria se evaluó seriamente la continuidad del proceso liderado por Ortiz. El Superclásico ante la U fue rápidamente señalado como un hito crucial para medir el progreso del equipo y la validez del proyecto. Los números tampoco acompañaban al entrenador, con un rendimiento acumulado inferior al 50% desde su llegada.
Ante este escenario, Aníbal Mosa, presidente de Blanco y Negro, junto al gerente deportivo Daniel Morón, sostuvieron una reunión clave con Fernando Ortiz en el Monumental, días antes del duelo con Everton. El objetivo principal de la cita fue revisar el funcionamiento del equipo, analizar el vínculo del técnico con el plantel y, especialmente, abordar la tensa relación con Arturo Vidal, uno de los referentes del equipo y fuente de conflictos desde la temporada anterior. Semanas antes, Mosa ya había promovido un cara a cara entre Vidal y Ortiz durante la pretemporada, buscando normalizar la convivencia entre el capitán y el entrenador.
La decisión de mantener a Ortiz en el cargo, incluso tras la eliminación de Colo Colo de la Copa Sudamericana, respondió a una combinación de factores económicos y deportivos. Si bien las restricciones presupuestarias limitaban la posibilidad de buscar un nuevo entrenador, la directiva valoró la disposición del técnico argentino a realizar una profunda limpieza en el vestuario. Ortiz solicitó la salida de jugadores que no demostraban compromiso con el club, y la directiva respaldó su petición. Esteban Pavez fue el primer en abandonar el equipo, seguido por Alan Saldivia y Lucas Cepeda, quienes priorizaron sus deseos de jugar en el extranjero. El técnico prefirió contar con aquellos jugadores que mostraban una genuina motivación por defender los colores de Colo Colo.
Tras este proceso de reestructuración, el equipo experimentó una notable mejoría en su rendimiento, cosechando tres victorias consecutivas: 2-0 sobre Everton, 1-0 ante Unión La Calera y 1-0 frente a O’Higgins en Rancagua, un estadio donde Colo Colo no ganaba desde hacía cinco años. Si bien dos de estos triunfos llegaron en los descuentos, el equipo demostró una mayor solidez defensiva y una capacidad para sostener resultados positivos.
Uno de los pilares del repunte de Colo Colo ha sido la implementación de un orden táctico más riguroso. Ortiz optó por estabilizar la estructura del equipo, priorizando la reducción de pérdidas en la salida y el fortalecimiento del bloque medio, con Arturo Vidal como eje central, acompañado por volantes con mayor despliegue físico. Si bien esta propuesta no se ha traducido en un alto volumen de ocasiones de gol, sí ha permitido disminuir los errores defensivos y aumentar la capacidad para mantener ventajas mínimas.
“De los errores que cometemos me hago cargo. Desde la primera fecha hubo un cambio notorio porque corregimos errores. En conjunto vamos creciendo para sostener un equipo que pelee el campeonato”, declaró Ortiz en la previa del duelo con La Calera. Tras la victoria en Rancagua, el técnico volvió a enfatizar el proceso de crecimiento: “De a poquito vamos creciendo como equipo y como grupo”.
La normalización de la relación entre Vidal y el cuerpo técnico ha sido otro factor clave en la recuperación de Colo Colo. A partir de conversaciones directas y un diálogo abierto, se ha logrado superar la distancia que existía entre el capitán y el entrenador. El propio Vidal reconoció la importancia del diálogo: “Hablando se arreglan las cosas y se mejora. Acá lo más importante es el club”. Si bien la capitanía sigue en manos del arquero Fernando de Paul, Vidal ha asumido un rol de liderazgo dentro del grupo, influyendo positivamente en el ambiente del camarín. “No se necesita jineta para ser líder”, afirmó el mediocampista.
En lo futbolístico, Ortiz ha realizado ajustes en la conformación del equipo y en la asignación de roles, sin alterar significativamente la base del esquema. Ha mantenido a Vidal como volante central, ha reforzado la presencia de interiores con mayor despliegue físico y ha apostado por jóvenes delanteros para abrir defensas cerradas. La irrupción de Yastin Cuevas, un jugador de 17 años, ha sido una grata sorpresa, aportando frescura y desequilibrio al ataque. Cuevas anotó el gol de la victoria ante Everton y asistió en el gol frente a La Calera.
Ante la situación económica del club, Ortiz optó por no incorporar nuevos refuerzos en el cierre del mercado de pases y apostar por el desarrollo de los jugadores formados en casa. “Decidimos junto a la directiva darle más oportunidades a los jóvenes”, explicó el técnico antes del viaje a Rancagua. Esta decisión responde tanto a criterios deportivos como a las limitaciones financieras que enfrenta el club en la presente temporada.
El repunte de Colo Colo también se explica por una mayor claridad en el mensaje transmitido al plantel. Ortiz ha establecido límites en la comunicación desde la banca, incluso con los referentes del equipo. “Encantado que cualquiera se manifieste. Si sobrepasa el límite, se lo diré”, señaló el técnico tras ser consultado por las indicaciones de Vidal durante un partido. Esta línea ha sido interpretada como una señal de delimitación de roles y una reafirmación de la autoridad del entrenador.
De cara al Superclásico, el discurso público de Ortiz y los jugadores apunta a la cautela, aunque en el interior del plantel existe un reconocimiento del cambio de escenario respecto al inicio del torneo. Vidal fue directo tras el último triunfo: “Colo Colo siempre es favorito, pero con humildad. Tenemos que trabajar para hacer un mejor partido”.
Si bien los triunfos ajustados, la baja producción ofensiva y la dependencia de acciones individuales siguen siendo aspectos a mejorar, el orden defensivo, la normalización del vínculo con Vidal y la recuperación de la confianza en el camarín explican por qué Colo Colo llega al Superclásico con un escenario completamente distinto al de hace un mes y como líder del campeonato. El clásico se presenta como una oportunidad para consolidar la recuperación y dar un golpe de autoridad en la lucha por el título.

