La falta de implementación del sistema de Asistencia Arbitral por Video (VAR) en los encuentros de la Copa BetPlay ha vuelto a encender el debate sobre la justicia deportiva en el fútbol colombiano. En las jornadas recientes, la ausencia de esta tecnología ha impedido que se corrijan errores arbitrales evidentes, lo que ha derivado en resultados que afectan directamente la trayectoria de varios equipos en el torneo.
Aunque las fallas en el arbitraje no representan un fenómeno nuevo en la Copa BetPlay, en esta oportunidad el ruido mediático y las quejas han aumentado debido a que los perjudicados son dos equipos de la primera división: Junior y Tolima. Esta situación pone de relieve una política establecida por la Dimayor hace varios torneos, la cual determina que el VAR sea utilizado únicamente en las instancias finales, tanto en la Copa BetPlay como en el Torneo de Ascenso.
La entidad rectora ha defendido firmemente esta decisión, basando sus argumentos en dos pilares principales: los costos operativos y la complejidad logística. Si bien la Dimayor no ha hecho pública una cifra oficial, se maneja en el entorno deportivo que la implementación del VAR en Colombia representa un costo aproximado de entre 26,5 y 40 millones de pesos por cada partido disputado. A esto se suma la infraestructura y la logística necesaria para su correcto funcionamiento en cada plaza.
No obstante, la realidad en el terreno de juego demuestra que la ausencia de esta herramienta tecnológica supone un reto mayúsculo para las ternas arbitrales. Al no contar con un respaldo digital para revisar jugadas dudosas, el árbitro central y los jueces de línea deben mantener un nivel de concentración absoluto para no dejar pasar ninguna infracción, una tarea que, como se vio esta semana, no siempre es posible.
El impacto de estas decisiones fue tangible en los duelos recientes. El Deportes Tolima fue perjudicado por la sanción de un penal que, según el análisis posterior, no existió. Por su parte, el Junior sufrió la validación de dos goles a favor de su rival, a pesar de que ambos fueron logrados tras acciones de fuera de lugar. En ambos casos, la falta de VAR impidió que las decisiones fueran revertidas.
Las consecuencias deportivas fueron definitivas. Tanto el Tolima como el Junior terminaron perdiendo sus encuentros en las series de lanzamientos desde el punto penal. Gracias a estos resultados, dos clubes de la segunda división, Deportes Quindío y Barranquilla, lograron avanzar a los octavos de final de la Copa BetPlay, torneo que reúne a equipos de primera y segunda categoría.
Tras estos resultados, se han definido nuevos cruces. El Deportes Quindío se medirá ante Llaneros, mientras que el equipo de Barranquilla se enfrentará a Millonarios en series de ida y vuelta, aunque la Dimayor aún no ha establecido la fecha ni la hora para el desarrollo de estos encuentros.
Las quejas que ya se habían manifestado en competencias como el Torneo BetPlay se trasladan ahora con fuerza a la Copa, donde los errores arbitrales están condicionando los resultados finales. La controversia persiste mientras la tecnología esté reservada solo para las fases finales del campeonato.
Actualmente, el cuadro de octavos de final está casi completo, quedando pendientes únicamente dos llaves para definir los rivales de Fortaleza y Alianza Valledupar. Estos rivales saldrán del enfrentamiento entre Once Caldas y Envigado, programado para este jueves a las 3:30 de la tarde en el Polideportivo Sur, y del duelo entre Santa Fe y Unión Magdalena, el cual aún no cuenta con programación.
En cuanto a las otras series ya establecidas, se han confirmado los duelos entre Atlético Nacional y Cali, DIM y Pasto, Real Cundinamarca e Internacional de Bogotá, Deportes Quindío y Llaneros, así como América y Pereira. Ninguna de estas series tiene todavía una fecha definida por parte de la Dimayor.


