El cierre de la planta de Fate en San Fernando, que dejó sin trabajo a más de 900 personas, ha encendido las alarmas en el sector industrial argentino, exponiendo una problemática estructural que podría extenderse a otras empresas del rubro. El empresario Leandro Ingelmo advirtió sobre los riesgos de una apertura indiscriminada al comercio exterior, señalando la competencia desleal que enfrentan las fábricas locales frente a la creciente importación de neumáticos asiáticos.
Ingelmo, un referente en el sector, analizó la crisis de Fate como resultado de una “suma de factores”, más allá de las disputas políticas o gremiales. En declaraciones al programa “Punto y aparte” de “Punto a Punto Radio”, el empresario detalló las dificultades que enfrentan las empresas argentinas para sostener la producción en un contexto de costos elevados en insumos, impuestos, servicios y mano de obra.
“Es prácticamente imposible competir por los costos que tienen en insumos, por los costos que tienen en los impuestos, en los servicios para producir, por los costos que tienen en mano de obra”, subrayó Ingelmo. La disparidad de precios se evidencia en un ejemplo concreto: un neumático proveniente de Asia puede ingresar a Argentina a un costo de alrededor de 50 dólares, mientras que producir el mismo producto localmente, con las mismas características y materiales, implica un desembolso de entre 65 y 70 dólares.
Esta brecha de precios, según Ingelmo, no se debe necesariamente a prácticas desleales, sino a las diferencias estructurales en los costos de producción. Sin embargo, la situación se agrava por la falta de políticas gubernamentales que protejan la industria nacional y fomenten la competitividad. “Los distintos gobiernos ponen una cierta restricción o una serie de cuidados porque puede llegar a ocurrir esto, lo que está ocurriendo con Fate”, advirtió el empresario, temiendo que la crisis pueda extenderse a otras empresas del sector. “No es descabellado pensar de que puede llegar a traspasar lo que pasó en Fate. ¿Por qué? Porque las otras dos compañías tienen los mismos problemas”.
La situación se complica aún más por la retracción histórica del mercado interno. La crisis económica ha impactado directamente en el poder adquisitivo de los consumidores, quienes han optado por prolongar la vida útil de sus neumáticos para ahorrar dinero. “En este momento el mercado argentino, la demanda ha caído sustancialmente”, explicó Ingelmo. “Un usuario que tenía un vehículo y que al neumático le duraba 50, 60.000 km hoy lo está haciendo durar 80.000 porque no hay plata. No hay plata”.
A pesar de que los precios de los neumáticos han experimentado una baja en los últimos tiempos, la sobreoferta y la falta de demanda han generado un panorama desalentador para la industria. Ingelmo criticó la falta de planificación y la alternancia entre políticas proteccionistas y de libre importación, que han contribuido a la inestabilidad del sector. “Hubo periodos que no importaban absolutamente nada. Eso no está bien, no es viable y después por lo contrario, en otro momento da una libre importación de todo. Tampoco es sano, tampoco es bueno. Entonces por ahí lograr una media es la parte compleja”, concluyó.
La crisis de Fate no solo representa la pérdida de empleos para más de 900 familias, sino que también pone en riesgo el futuro de toda la industria nacional del neumático. La falta de competitividad, los altos costos de producción y la caída de la demanda interna son factores que amenazan la supervivencia de las empresas locales. La advertencia de Ingelmo es clara: si no se toman medidas urgentes para proteger la industria, la crisis podría extenderse y generar un impacto aún mayor en la economía argentina.
En paralelo, la diputada nacional Gabriela Estévez se pronunció en contra de la reforma laboral impulsada por el gobierno, calificándola de “enorme retroceso” y cuestionando su capacidad para generar nuevos puestos de trabajo. Estévez argumentó que las medidas propuestas precarizan aún más el empleo y no abordan las causas estructurales del desempleo.
La situación de Fate y las advertencias de Ingelmo ponen de manifiesto la necesidad de una política industrial integral que promueva la competitividad, proteja la producción nacional y genere empleo de calidad. La falta de una estrategia clara y consistente en este sentido podría condenar a la industria del neumático y a otros sectores clave de la economía argentina a un declive irreversible. La controversia en torno a la reforma laboral, sumada a la crisis en el sector del neumático, dibuja un panorama económico complejo y desafiante para el futuro del país.


