El sector del automóvil español y europeo se enfrenta a un momento crítico, con más desafíos simultáneos que en toda su historia, según advirtió Josep María Recasens, presidente de Anfac y máximo responsable de Estrategia del grupo Renault, durante el VI Foro Anfac celebrado este jueves. La industria, aún sin recuperarse de los efectos de la pandemia, se encuentra en una encrucijada marcada por la transición hacia la electrificación, la competencia global y la necesidad de proteger la producción local.
Recasens fue contundente al señalar que ni Europa ni España han logrado recuperar los niveles de matriculaciones y producción previos a la crisis sanitaria. Esta situación, combinada con la transformación tecnológica en curso, exige medidas urgentes para asegurar que Europa siga siendo una potencia mundial en la fabricación de automóviles y que España mantenga su posición como segundo productor europeo y noveno a nivel mundial.
El directivo describió un panorama en el que el motor de combustión interna está en declive, mientras que el vehículo eléctrico experimentará un crecimiento significativo. En España, las ventas de automóviles aumentaron más de un 12% el año pasado, impulsadas por un incremento notable en la cuota de vehículos eléctricos e híbridos enchufables, que se duplicó hasta alcanzar el 20%. Sin embargo, este aumento en las ventas no se ha traducido en un aumento de la producción.
De hecho, la producción de vehículos en España y en toda Europa se contrajo debido a la sobrecapacidad instalada y la baja demanda. Recasens enfatizó que Europa es actualmente la región donde menos coches se venden y se producen, lo que subraya la urgencia de abordar los desafíos estructurales que enfrenta la industria.
Uno de los puntos clave planteados por el presidente de Anfac fue la importancia del proteccionismo para proteger la industria europea y española de la competencia de gigantes estadounidenses y asiáticos. "Europa no está protegida, la consecuencia es que producimos menos coches", afirmó Recasens, argumentando que las políticas proteccionistas pueden ayudar a nivelar el campo de juego y a fomentar la producción local.
En este contexto, Recasens destacó la relevancia de apostar por el "made in Europe" y por el contenido local en los vehículos. Sin embargo, reconoció que en el caso de las baterías, la dependencia exclusiva de la producción europea no es viable en la actualidad. La capacidad de producción de baterías en Europa es insuficiente para satisfacer la demanda y los precios no serían competitivos. Por lo tanto, es necesario diversificar las fuentes de suministro de baterías para garantizar la competitividad de la industria europea.
La situación actual exige una estrategia integral que aborde los desafíos tecnológicos, económicos y geopolíticos que enfrenta el sector del automóvil. La transición hacia la electrificación requiere inversiones significativas en investigación y desarrollo, así como en la formación de una mano de obra cualificada. Además, es fundamental establecer políticas que fomenten la demanda de vehículos eléctricos, como incentivos fiscales y la expansión de la infraestructura de carga.
La competencia global exige que la industria europea se centre en la innovación y en la producción de vehículos de alta calidad y valor añadido. El proteccionismo puede desempeñar un papel importante en la protección de la industria local, pero también es necesario promover la cooperación internacional y el libre comercio.
La sostenibilidad es otro factor clave en la transformación del sector del automóvil. Los fabricantes deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adoptar prácticas de producción más respetuosas con el medio ambiente. Además, es necesario promover la economía circular y el reciclaje de materiales.
El futuro del sector del automóvil en Europa y España depende de la capacidad de los gobiernos, los fabricantes y los trabajadores para colaborar y abordar los desafíos que se presentan. La industria del automóvil es un motor clave de la economía europea y española, y su éxito es fundamental para el crecimiento y el empleo.
Recasens concluyó su intervención instando a la acción y a la adopción de medidas urgentes para garantizar la supervivencia y el crecimiento del sector del automóvil en Europa y España. La industria se encuentra en un momento crucial, y el futuro depende de las decisiones que se tomen en los próximos meses y años. La colaboración entre todos los actores involucrados es esencial para superar los desafíos y aprovechar las oportunidades que ofrece la transición hacia una industria del automóvil más sostenible, innovadora y competitiva. El sector, según el presidente de Anfac, "se la está jugando" y necesita un apoyo firme y decidido para asegurar su futuro.


