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Alerta por la demanda de dólares rumbo a 2027: el riesgo de una nueva ola de dolarización

Analistas alertan sobre el posible impacto de las turbulencias políticas en los ahorros y las inversiones ante un escenario de alta volatilidad

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Alerta por la demanda de dólares rumbo a 2027: el riesgo de una nueva ola de dolarización
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El optimismo financiero en Argentina comienza a ceder ante la incertidumbre por las elecciones de 2027. La consultora CIMA advierte que la demanda de divisas para atesoramiento podría alcanzar los 35.000 millones de dólares, una cifra que pondría en riesgo la estabilidad cambiaria a pesar del crecimiento proyectado en las exportaciones energéticas de Vaca Muerta. El riesgo se intensificaría en un escenario electoral polarizado, donde la desconfianza del sector privado podría desatar una nueva ola de dolarización. Si bien algunos economistas consideran que estas cifras son exageradas o dependen de un estrés extremo, coinciden en que el humor social y la disciplina fiscal serán claves para evitar una crisis de reservas. Para mitigar este impacto, el Gobierno cuenta con herramientas como swaps y la mejora en su calificación crediticia, aunque el desafío central será evitar que la política opaque los avances económicos actuales.

El escenario financiero de Argentina, que en los últimos meses estuvo marcado por indicadores positivos como la baja de la inflación, la reducción del riesgo país, la acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA) y la mejora en las calificaciones crediticias, comienza a experimentar un desplazamiento en el foco de atención del mercado. Analistas y consultoras han empezado a centrar su mirada en un interrogante crítico: la evolución de la demanda de divisas a medida que el calendario político avance hacia las elecciones presidenciales de 2027.

Un reciente informe de la consultora CIMA advierte sobre la posibilidad de que se repitan comportamientos observados en procesos electorales previos. Según el estudio, existe el riesgo de que los argentinos demanden hasta u$s35.000 millones para atesoramiento. Esta cifra representaría una presión significativa sobre el mercado cambiario, incluso si el país logra consolidar un fuerte crecimiento en sus exportaciones energéticas. Para la consultora, el desafío central del Gobierno ya no reside únicamente en la generación de divisas, sino en la capacidad de evitar que la incertidumbre política desencadene una nueva ola de dolarización en el sector privado.

La estimación de CIMA se sustenta en antecedentes recientes. El informe recuerda que entre 2018 y 2019 la formación de activos externos superó los u$s30.000 millones. Asimismo, tras la flexibilización del cepo para personas físicas previo a las elecciones de 2025, la compra de divisas alcanzó los u$s40.000 millones, lo que representó más de la mitad del agregado monetario M2. Tomando como base el tipo de cambio actual y un nivel de dolarización del 50% del M2, CIMA calcula que la demanda potencial de ahorro podría situarse en los u$s35.000 millones.

Un punto relevante del análisis es que el riesgo no se vincula a una insuficiencia en las exportaciones. De hecho, CIMA proyecta que para 2027 el superávit comercial se fortalecerá gracias a la minería y la energía. Se destaca especialmente el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que podría aportar exportaciones adicionales por u$s18.500 millones, acercando al país a un superávit energético de u$s20.000 millones. Sin embargo, la consultora advierte que este flujo de divisas podría resultar insuficiente para compensar una dolarización masiva de los ahorristas. A esto se sumaría una probable moderación en las emisiones de deuda corporativa y provincial en la previa electoral, fuentes que habían sido clave para fortalecer las reservas desde fines de 2025.

El informe plantea tres escenarios políticos para 2027. El más complejo sería un enfrentamiento directo entre Javier Milei y Axel Kicillof, donde se estima una formación de activos externos de u$s35.000 millones, acompañada de una menor liquidación de exportaciones, adelanto de importaciones y mayores dificultades para colocar deuda local. En este caso, el BCRA podría llegar a las elecciones con reservas netas negativas, dependiendo de instrumentos de cobertura como ventas de futuros y títulos dólar linked. En escenarios de una elección de tercios o una coalición provincial competitiva, la presión sería menor, con demandas proyectadas de u$s30.000 millones y u$s33.000 millones, respectivamente.

A pesar de este diagnóstico, CIMA señala que el Gobierno dispone de herramientas para mitigar la tensión, como la intervención mediante futuros, títulos dólar linked y el swap con Estados Unidos. Además, la mejora de la calificación crediticia otorgada por Moody's podría atraer nuevos fondos internacionales o permitir una emisión del Tesoro que alivie la presión sobre las reservas.

No obstante, otros economistas matizan estas cifras. Facundo Beltramone, de la Fundación Libertad, considera que u$s35.000 millones sería un número exagerado si se atribuye solo a los ahorristas, ya que implicaría dolarizar el 81% de los pesos líquidos de la economía (u$s43.019 millones al cierre de mayo). Beltramone sugiere que dicha cifra solo sería posible si se incluye a empresas, importadores e inversores, además de los plazos fijos privados, que elevan el monto potencialmente dolarizable a u$s89.426 millones.

Por su parte, Federico Glustein coincide en que el monto de u$s35.000 millones es razonable únicamente en un escenario de estrés, como el de un ballotage entre Milei y Kicillof, interpretado como una elección binaria entre la continuidad del ancla fiscal o el regreso a un esquema de mayor intervención estatal y controles. Para Glustein, el escenario más probable situaría la demanda entre u$s20.000 y u$s24.000 millones, advirtiendo que el resultado final dependerá del humor social y de si el Gobierno mantiene la disciplina fiscal o expande la base monetaria durante la campaña.

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