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Arzobispo Nácher: La Biblia no se impone, Honduras necesita soluciones reales

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tatay, se pronunció este miércoles sobre la propuesta de lectura de la Biblia en los centros educativos públicos, enfatizando que la Palabra de Dios no se establece por decreto. Durante una declaración tras la misa de Miércoles de Ceniza en la Basílica de Suyapa, el religioso aclaró que la Iglesia no promovió la iniciativa y que la decisión de leer textos bíblicos en las aulas debe respetar la libertad y convicciones de cada familia. "La Palabra de Dios es nuestra vida. Vivimos por ella y toda nuestra existencia es para Él. Pero, evidentemente, la Palabra de Dios no es por decreto", aseguró. Llamado de Nácher a los políticos de Honduras Monseñor Nácher Tatay aprovechó para enviar un mensaje a los políticos, recordándoles que, como hijos de Dios, su responsabilidad es atender los problemas fundamentales de la nación, antes que imponer acciones legislativas que podrían generar confusión o conflicto. "Lo que está esperando la inmensa mayoría, no nos cansaremos de repetirlo, es que vayamos todos, los políticos primero, vayamos juntos a la resolución de los problemas reales de Honduras, a los que realmente compete", subrayó. El líder religioso enfatizó que el país enfrenta múltiples retos que deben abordarse en conjunto. VEA: La Biblia en las escuelas: ¿Cómo ven las iglesias de Honduras esta propuesta? "Sin duda alguna, la falta de empleo es uno de los temas principales; hay que generar oportunidades. También erradicar la violencia, incluida la violencia intradoméstica que sigue ocurriendo. Hay muchos puntos importantes que atender", agregó. Socialización de la lectura de la Biblia El arzobispo destacó que la Iglesia está dispuesta a dialogar con autoridades y sectores educativos, pero que cualquier medida debe surgir de consenso y respeto, y no de decisiones apresuradas. Los valores cristianos deben inculcarse dentro de las familias, según la Iglesia Católica. Reiteró que la enseñanza de valores, ética y moral cristiana puede integrarse en la vida cotidiana de las familias y comunidades, sin necesidad de decretos que obliguen la lectura de la Biblia en las escuelas. Lectura bíblica no será obligatoria Miembros de la comisión especial del Congreso Nacional aseguraron que la lectura de la Biblia en las aulas será voluntaria y que la iniciativa no modifica los principios de educación laica establecidos en la Constitución de la República. La propuesta, presentada el pasado 4 de febrero por el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, busca promover valores y principios entre la juventud hondureña, pero ha generado debate entre diversos sectores. Para hacer obligatoria la lectura del texto sagrado sería necesaria una reforma a los artículos 77 y 151 de la Constitución, que garantizan la libertad de culto y la educación laica; sin embargo, desde el Congreso se aclaró que no habrá cambios a la ley. LEA AQUÍ: Congreso aclara que lectura de la Biblia en escuelas no será obligatoria

Arzobispo Nácher: La Biblia no se impone, Honduras necesita soluciones reales

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tatay, ha alzado su voz en medio del debate nacional sobre la propuesta de lectura de la Biblia en las escuelas públicas de Honduras, dejando claro que la fe no puede ser impuesta por decreto y urgiendo a los políticos a concentrarse en los problemas apremiantes que aquejan al país. Sus declaraciones, realizadas tras la misa de Miércoles de Ceniza en la Basílica de Suyapa, han generado un fuerte impacto en la opinión pública y han reavivado el debate sobre la laicidad del Estado y el papel de la religión en la educación.

Monseñor Nácher enfatizó que la Iglesia Católica no ha promovido la iniciativa legislativa, presentada por el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y que cualquier decisión sobre la inclusión de textos bíblicos en el currículo escolar debe respetar la libertad de conciencia y las convicciones religiosas de cada familia hondureña. “La Palabra de Dios es nuestra vida. Vivimos por ella y toda nuestra existencia es para Él. Pero, evidentemente, la Palabra de Dios no es por decreto”, afirmó el arzobispo con contundencia.

La propuesta, que busca promover valores y principios entre la juventud hondureña, ha generado una polarización considerable entre diversos sectores de la sociedad. Si bien los miembros de la comisión especial del Congreso Nacional han asegurado que la lectura de la Biblia será voluntaria y que no se modificarán los principios de educación laica establecidos en la Constitución de la República, la iniciativa ha sido criticada por aquellos que temen que pueda constituir una violación a la libertad religiosa y un intento de imponer una visión particular del mundo.

El arzobispo Nácher, sin embargo, va más allá de la discusión sobre la constitucionalidad de la propuesta y se centra en la urgencia de abordar los problemas reales que enfrenta Honduras. En un mensaje directo a los políticos, les recordó que su responsabilidad primordial como servidores públicos es atender las necesidades básicas de la población y buscar soluciones a los desafíos que impiden el desarrollo del país.

“Lo que está esperando la inmensa mayoría, no nos cansaremos de repetirlo, es que vayamos todos, los políticos primero, vayamos juntos a la resolución de los problemas reales de Honduras, a los que realmente compete”, subrayó el líder religioso.

Entre los problemas que, según el arzobispo, requieren atención inmediata, destaca la falta de empleo, la violencia generalizada y la violencia intrafamiliar. “Sin duda alguna, la falta de empleo es uno de los temas principales; hay que generar oportunidades. También erradicar la violencia, incluida la violencia intradoméstica que sigue ocurriendo. Hay muchos puntos importantes que atender”, agregó.

La Iglesia Católica, según Monseñor Nácher, está dispuesta a colaborar con las autoridades y los sectores educativos en la búsqueda de soluciones, pero insiste en que cualquier medida debe ser fruto del consenso y el respeto mutuo, y no de decisiones unilaterales o apresuradas. El arzobispo reiteró que la enseñanza de valores, ética y moral cristiana puede integrarse en la vida cotidiana de las familias y comunidades sin necesidad de recurrir a decretos que obliguen la lectura de la Biblia en las escuelas.

La postura del arzobispo Nácher se alinea con la tradición de la Iglesia Católica de defender la libertad religiosa y la laicidad del Estado, al tiempo que promueve la importancia de los valores morales y espirituales en la sociedad. Su llamado a los políticos a priorizar los problemas reales de Honduras refleja una preocupación creciente por la situación socioeconómica del país, que se caracteriza por altos niveles de pobreza, desigualdad y violencia.

La propuesta de lectura de la Biblia en las escuelas ha reabierto un debate más amplio sobre el papel de la religión en la esfera pública y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la libertad religiosa y el respeto a la diversidad de creencias. Algunos argumentan que la inclusión de textos bíblicos en el currículo escolar puede contribuir a fortalecer los valores morales y éticos de los jóvenes, mientras que otros advierten que podría generar discriminación y exclusión hacia aquellos que no comparten la misma fe.

El Congreso Nacional ha aclarado que, para hacer obligatoria la lectura de la Biblia, sería necesario reformar los artículos 77 y 151 de la Constitución, que garantizan la libertad de culto y la educación laica. Sin embargo, desde el Congreso se ha asegurado que no se contempla realizar tales reformas.

La discusión sobre la propuesta continúa en curso, y se espera que en los próximos días se produzcan nuevos debates y pronunciamientos al respecto. La postura del arzobispo Nácher, sin duda, añade un elemento importante a la conversación y plantea la necesidad de reflexionar sobre las prioridades de la nación y la importancia de buscar soluciones integrales a los problemas que aquejan a Honduras. La Iglesia, como institución moral y espiritual, se presenta como un actor clave en la búsqueda de un futuro más justo y próspero para el país, pero enfatiza que el verdadero cambio debe venir de la voluntad política y el compromiso de todos los hondureños.

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