El Hospital Carlos van Buren de Valparaíso marcó el Día Internacional de la Concientización sobre el Cáncer Infantil con una innovadora propuesta: transformar la narrativa del tratamiento oncológico pediátrico, priorizando el cuidado, la empatía y el bienestar integral de pacientes, cuidadores y equipos médicos. Lejos de los discursos bélicos y de “lucha” contra la enfermedad, la institución se enfocó en crear espacios de apoyo y aprendizaje que humanicen el proceso, reconociendo la complejidad emocional y física que implica enfrentar un diagnóstico de cáncer en la infancia y adolescencia.
La iniciativa, liderada por el área de Oncología Infantil del hospital, se enmarca en el trabajo continuo que realiza el centro como parte del Programa Nacional de Drogas Antineoplásicas Infantiles (PINDA) de Chile. El PINDA, crucial para garantizar el acceso a tratamientos de calidad en todo el país, se complementa en el Hospital Carlos van Buren con un enfoque holístico que considera las necesidades emocionales, sociales y espirituales de los pacientes y sus familias.
Gabriel Carvajal, psico-oncólogo del equipo Infanto Juvenil de Oncología, explicó la motivación detrás de este cambio de paradigma. “Tradicionalmente, el cáncer se ha abordado con un lenguaje de guerra, de ‘batalla’, de ‘vencer’. Si bien la determinación es importante, este tipo de discurso puede generar una presión innecesaria y un sentimiento de fracaso en caso de recaída o complicaciones. Queremos enfatizar la importancia de cuidar tanto a los pacientes como a quienes los acompañan en este proceso, como madres, padres y cuidadores. El objetivo es construir una narrativa que promueva la resiliencia, la aceptación y la búsqueda de bienestar, incluso en medio de la adversidad”, señaló.
Para lograr este objetivo, el hospital organizó una serie de talleres dirigidos a diferentes públicos. Uno de los más destacados fue el Taller de Comunicaciones Difíciles en Oncología Pediátrica y Adolescente, diseñado específicamente para equipos clínicos. La comunicación de malas noticias, como un diagnóstico de cáncer o una progresión de la enfermedad, es uno de los desafíos más complejos que enfrentan los profesionales de la salud. Muriel Alvarado, enfermera de Oncología Infantil, compartió su experiencia tras participar en el taller: “Es fundamental estar preparados para comunicar noticias complejas de manera adecuada. Este espacio nos permitió reflexionar sobre nuestro rol y mejorar nuestras estrategias para abordar estas situaciones. Aprendimos a escuchar activamente a los pacientes y sus familias, a validar sus emociones y a ofrecer información clara y comprensible, evitando tecnicismos innecesarios”.
Matías Garrido, cirujano pediatra, también valoró la instancia como una oportunidad para humanizar el proceso médico. “Frecuentemente somos los primeros en informar diagnósticos difíciles. Este taller nos ayudó a entender cómo manejar estas comunicaciones con empatía y claridad, lo que reduce la ansiedad en los pacientes y sus familias. A veces, lo más importante no es lo que decimos, sino cómo lo decimos. Un tono de voz suave, una mirada compasiva y una actitud de apoyo pueden marcar una gran diferencia”, afirmó.
Pero la iniciativa no se limitó a los profesionales de la salud. El Hospital Carlos van Buren también ofreció el Taller de Autocuidado para Cuidadores de Pacientes Oncológicos, un espacio dedicado a madres, padres y familiares que dedican su tiempo y energía a acompañar a sus hijos en el tratamiento. El cuidado de un niño con cáncer es una tarea agotadora, tanto física como emocionalmente. Jimena Rivera, madre de un niño con cáncer, relató cómo el taller la ayudó a sobrellevar la situación: “Fue una experiencia muy enriquecedora. El taller me permitió desahogarme y encontrar apoyo espiritual en un momento difícil. Participamos en actividades de arte-terapia, donde pudimos expresar nuestros sentimientos a través de la pintura y la escultura. También tuvimos sesiones guiadas por representantes de pueblos originarios, quienes nos compartieron sus conocimientos ancestrales sobre el bienestar y la sanación”.
Reconociendo la importancia de fortalecer las redes de apoyo entre los propios pacientes, el hospital organizó un taller especial para adolescentes entre 13 y 18 años. Este espacio seguro y confidencial permitió a los jóvenes compartir sus experiencias, expresar sus miedos y esperanzas, y construir vínculos de amistad y solidaridad. A través de dinámicas grupales, arte-terapia y comida comunitaria, los adolescentes exploraron su vivencia como supervivientes de cáncer infantil, aprendiendo a afrontar los desafíos de la adolescencia en un contexto de enfermedad.
El Hospital Carlos van Buren se ha consolidado como un referente regional en el cuidado de pacientes con cáncer infantil, gracias a su compromiso con la atención integral y su enfoque ético y humano. Desde su rol como parte del programa PINDA, el centro continúa trabajando para mejorar la calidad de vida de los niños y adolescentes que enfrentan esta enfermedad, ofreciendo no solo tratamientos médicos de vanguardia, sino también apoyo emocional, social y espiritual. La iniciativa de transformar la narrativa del tratamiento oncológico pediátrico es un ejemplo claro de cómo la empatía, el cuidado y la comunicación efectiva pueden marcar una diferencia significativa en el proceso de sanación. El hospital espera que esta propuesta inspire a otros centros de salud a adoptar un enfoque similar, contribuyendo a crear un ambiente más compasivo y esperanzador para los niños y adolescentes que luchan contra el cáncer.


