La Habana enfrenta una crisis multidimensional que amenaza con desestabilizar su economía, tradicionalmente sostenida por las exportaciones de servicios médicos, el turismo y la producción de tabaco. La isla, ya golpeada por décadas de embargo estadounidense y la pandemia de COVID-19, se encuentra ahora en una situación particularmente precaria debido a la escasez de combustible, la creciente presión política de Washington y la erosión de sus acuerdos de cooperación médica internacional.
El envío de brigadas médicas al extranjero ha sido durante mucho tiempo la principal fuente de divisas de Cuba, generando unos impresionantes 7.000 millones de dólares en 2025 según cifras oficiales. A finales del año pasado, aproximadamente 24.000 profesionales de la salud cubanos trabajaban en 56 países, con una concentración significativa – 13.000 – en Venezuela. Si bien la situación de los médicos cubanos en Venezuela parece, por ahora, inalterada a pesar de la inestabilidad política del país, esta situación podría cambiar rápidamente.
Sin embargo, la estrategia de Washington para aislar a La Habana está comenzando a dar resultados en otras partes de la región. Guatemala ha rescindido recientemente un acuerdo de 27 años que permitía a miles de médicos cubanos trabajar en áreas remotas del país, mientras que Antigua y Barbuda rompieron su histórica alianza con Cuba en diciembre. Guyana, por su parte, está buscando una nueva modalidad de pago a los médicos cubanos, insistiendo en remunerarlos directamente en lugar de a través de los acuerdos gubernamentales existentes. "Queremos que se le pague directamente a los médicos", declaró el ministro de Salud de Guyana, Frank Anthony, a la AFP, anticipando que "estos acuerdos van a cambiar con el tiempo".
La situación se agrava con el bloqueo energético impuesto por Washington, que ha dejado a Cuba sin recibir un solo tanquero de combustible desde el 9 de enero. Esta escasez amenaza con paralizar el turismo, la segunda fuente más importante de ingresos en divisas del país. El sector turístico, que emplea a más de 300.000 personas, ya había sufrido un duro golpe durante la pandemia y las sanciones estadounidenses, experimentando una caída del 70% en sus ingresos entre 2019 y 2025, según estimaciones basadas en cifras oficiales.
El reciente anuncio de La Habana sobre la falta de combustible para aviones ha provocado la suspensión de vuelos por parte de importantes aerolíneas como Air Canada, Aeroflot y Latam Airlines, una vez completada la repatriación de sus pasajeros. Además, al menos cinco países han emitido recomendaciones a sus ciudadanos para que eviten viajar a Cuba.
En la villa colonial de Trinidad, un popular destino turístico a 325 km al este de La Habana, el ambiente es sombrío. "En otro momento, la ciudad estaría viva, pero está demasiado tranquila", lamenta José Francisco Machín, propietario de una casa de alquiler para turistas, quien ha experimentado "varias cancelaciones" para el mes de marzo.
La situación económica también se ve afectada por la dificultad para recibir remesas, el dinero enviado por los cubanos emigrados a sus familiares en la isla. Las vías oficiales de envío de remesas, como Western Union, han desaparecido prácticamente desde su suspensión en 2020, a pesar de una breve reactivación entre 2023 y 2025. En la actualidad, los cubanos dependen de envíos informales a través de personas conocidas como "mulas", que viajan en avión desde Miami con dinero y mercancías.
Aunque estos vuelos no han sido suspendidos, el congresista republicano Carlos Giménez (Florida) ha presionado a las aerolíneas estadounidenses para que "cancelen todos los vuelos al brutal régimen" cubano.
Más allá de los servicios médicos y el turismo, la producción de níquel y los famosos habanos también son fuentes importantes de ingresos para Cuba. Las ventas de habanos alcanzaron los 827 millones de dólares en 2024. Sin embargo, incluso este sector se enfrenta a desafíos debido a la escasez de combustible.
Héctor Luis Prieto, un productor de tabaco de la región de Vuelta Abajo, considerada la meca del tabaco cubano, explica que la falta de combustible dificulta la cosecha, tanto la recolección de las hojas como el riego de los cultivos. Aunque cuenta con un panel solar proporcionado por el Estado para el riego, "claro que necesitamos combustible", afirma.
La cancelación del Festival del Habano, previsto para finales de febrero, ha sido otro duro golpe para el sector. Este evento anual genera millones de euros para el gobierno a través de una prestigiosa subasta. En 2025, la subasta recaudó más de 16 millones de euros, mientras que en los dos años anteriores se obtuvieron 17 y 11 millones de euros, respectivamente. Los fondos recaudados se destinan oficialmente al sector sanitario, que ya ha tenido que reducir algunas actividades no esenciales.
La combinación de estos factores – la escasez de combustible, la presión política, la erosión de los acuerdos médicos y la caída del turismo – ha sumido a Cuba en una profunda crisis económica y social. El futuro de la isla, y su capacidad para mantener su sistema de salud y bienestar social, pende de un hilo. La situación exige una respuesta urgente y coordinada, tanto a nivel nacional como internacional, para evitar un colapso humanitario y económico de proporciones catastróficas.


