La investigación del brutal doble homicidio de Carlos Alberto y Jorge Humberto Barboza, ocurrido el 6 de febrero de 2025 en el ya desaparecido bar Dudes en Heredia, ha dado un giro significativo con la revelación de conversaciones telefónicas incriminatorias. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha incorporado al expediente una serie de mensajes de chat recuperados del análisis forense de dispositivos electrónicos pertenecientes a varios sospechosos, arrojando luz sobre una presunta red de encubrimiento y la participación de más individuos de lo inicialmente sospechado.
Las nuevas pruebas, divulgadas por Telenoticias, se centran en los intercambios entre una mujer de apellido Postome, pareja del propietario del bar, de apellido Segura, y una amiga cercana. Estas comunicaciones, que tuvieron lugar después de la comisión del crimen, revelan un entramado de confesiones, temores y un intento desesperado por proteger a los implicados.
Según los mensajes de WhatsApp, Postome afirma poseer pruebas contundentes que podrían incriminar a más de 13 personas. En una de las conversaciones, expresa su temor a que “J”, una persona cuya identidad no ha sido completamente revelada, sea arrestado, ya que su caída podría desencadenar una ola de arrestos y condenas de más de 40 años para cada uno de los involucrados, considerando que se trata de un doble homicidio. Postome incluso afirma haber presenciado la agresión, describiendo cómo varios individuos atacaron a las víctimas con cuchillos mientras “J” las golpeaba.
La amiga de Postome, por su parte, menciona la participación de un individuo apodado “Cali” en el crimen, señalando que este último se habría cortado el “mongolo” (probablemente refiriéndose a una herida en la mano) durante la pelea. La conversación también revela una actitud cínica hacia las víctimas, calificándolas de “escoria” y justificando su muerte.
Uno de los aspectos más preocupantes de los mensajes es la referencia a un empleado del OIJ, amigo cercano de “J”. Postome afirma que este empleado está al tanto de la investigación y que se espera que se realicen allanamientos en las próximas semanas para recolectar pruebas. La mujer se jacta de ser la única poseedora de las pruebas clave que podrían identificar a los verdaderos asesinos.
La amiga de Postome expresa su preocupación por la posibilidad de que su propia casa sea allanada, lo que sugiere que también podría estar involucrada en el encubrimiento. Las conversaciones también revelan que el bar era frecuentado por numerosas personas los días previos al crimen, y que Postome se sentía estresada y abrumada por el olor y la situación en general.
Postome describe su angustia al enterarse de la muerte de los primos Barboza, afirmando haber llorado al ver los cuerpos y expresar su incredulidad ante lo sucedido. Sin embargo, su arrepentimiento parece estar motivado por el miedo a las consecuencias legales, y no por un verdadero remordimiento.
En un momento de desesperación, Postome le suplica a su amiga que guarde silencio y que no revele nada a las autoridades. La amiga, a su vez, le asegura que no la traicionará y que protegerá a “Cali” y a Palacios, otro de los sospechosos.
Postome y Segura fueron detenidos posteriormente en Nicaragua, donde habían huido en un intento por evadir la justicia. Actualmente, cinco personas se encuentran en prisión preventiva acusadas de su participación en el doble homicidio. Además, un sospechoso está bajo monitoreo electrónico, mientras que otros dos imputados enfrentan medidas cautelares que incluyen la prohibición de ingresar a Heredia, la obligación de firmar periódicamente y la restricción de salida del país.
La investigación ha revelado que los primos Barboza fueron asesinados y sus cuerpos enterrados en una fosa excavada en el sótano del bar, inicialmente destinada a la instalación de un tanque séptico para un pequeño apartamento. Este macabro descubrimiento ha conmocionado a la comunidad y ha puesto de manifiesto la brutalidad del crimen.
Las revelaciones de los mensajes de chat han añadido una nueva dimensión a la investigación, apuntando a una conspiración más amplia y a la participación de individuos con conexiones en el OIJ. Las autoridades se encuentran ahora en una carrera contra el tiempo para recolectar pruebas adicionales y llevar a todos los responsables ante la justicia. La confianza en las instituciones se ve sacudida por la posible injerencia de un funcionario público, lo que exige una investigación exhaustiva y transparente para garantizar la integridad del proceso judicial. El caso continúa generando gran interés público y se espera que nuevas revelaciones salgan a la luz en los próximos días.


