La persistente crisis energética que azota a Cuba ha obligado a tomar medidas drásticas en el sector educativo, afectando directamente a estudiantes de Secundaria Básica en la remota comunidad de La Amistad, perteneciente al municipio de Taguasco, en la provincia de Sancti Spíritus. Ante la imposibilidad de garantizar el transporte diario al centro educativo de Zaza del Medio, estos jóvenes han sido reubicados temporalmente en las aulas de la escuela primaria Ismaelillo, donde iniciaron una inusual vuelta a sus orígenes escolares.
La decisión, anunciada por Avilio Crespo Rodríguez, director de la escuela primaria, responde a la necesidad de asegurar la continuidad de los estudios de los alumnos, evitando ausencias prolongadas debido a las limitaciones de combustible y la inestabilidad del servicio eléctrico. “A partir de la contingencia energética, se tomó la medida de reubicación para los estudiantes, para que no se ausenten a clases durante estos días. Los alumnos con una dirección particular donde no tengan secundarias básicas o preuniversitarios y con la necesidad de viajar diario o albergarse en sus escuelas, fueron insertados en los centros primarios de estudio donde viven”, explicó Crespo.
Esta medida, aunque pragmática, ha generado una mezcla de sentimientos entre los estudiantes y sus familias. Yonatán Yadir Céspedes Mulet, un estudiante de séptimo grado, se encuentra nuevamente sentado en el pupitre donde aprendió a leer y a sumar, aunque ahora sus piernas apenas caben bajo la mesa. “Extraño la escuela, mis compañeros, las actividades que se hacían, los profesores; pero estoy contenta de volver con mis antiguos maestros, les tengo cariño. Confío en el trabajo de ellos”, compartió Milenys Rodríguez Pérez, otra de las estudiantes afectadas.
El regreso a las aulas primarias implica un cambio significativo en el ambiente de aprendizaje. Las paredes decoradas con dibujos infantiles, los gritos de los niños más pequeños y el ambiente general de la escuela primaria contrastan con la madurez y las necesidades de los estudiantes de secundaria. Sin embargo, los jóvenes parecen adaptarse a la situación, valorando la oportunidad de continuar sus estudios a pesar de las dificultades.
“Me preocupan ciertas asignaturas como matemática por su grado de dificultad y un poco las notas, pero también la conectividad para estudiar o hacer tareas en el contexto rural. Algunos planes he tenido que poner en pausa para mi estudio; sin embargo, realmente agradezco el trabajo de los maestros y confío en que todo va a salir bien”, admitió Yonatán Yadir, reflejando las preocupaciones de muchos de sus compañeros.
La iniciativa ha sido bien recibida por los padres, quienes ven en ella una solución viable para evitar la interrupción de la educación de sus hijos. Leidy Neidis Pérez Ventura, madre de Milenys, expresó su satisfacción: “Estoy contenta con las medidas porque se buscó una solución para que no detengan sus estudios. Pienso que si los profesores se preparan, los niños van a recibir buenas clases. Por mi parte, estoy contenta con los docentes, mi hija también está muy feliz de volver a su antigua escuela”.
Sin embargo, el desafío más grande recae sobre los maestros de la escuela primaria Ismaelillo, quienes deberán asumir la responsabilidad de impartir clases de secundaria básica, un nivel educativo para el cual no están completamente preparados. “Tenemos chicos de los tres años de Secundaria Básica que viajaban desde aquí para recibir sus clases en el pueblo. Ahora tendrán clases en la sesión de la tarde porque los mismos profesores de primaria somos quienes le impartiremos las clases de su nivel, y en las mañanas estaremos ocupados con nuestros niños pequeños, como es habitual”, explicó el director Crespo.
Mayuri Cruz Hernández, una de las profesoras de la escuela, reconoció la dificultad de la tarea: “El reto es grande, pero estamos en la mayor disposición. No negamos que tenemos un poco de miedo porque no sabemos si vamos a llegar de verdad a todo el proceso. Son asignaturas difíciles. Vamos a tratar de llevarlo adelante con la mejor calidad posible. Hoy el país nos necesita”.
Las asignaturas de Química y Física representan un desafío particular para los maestros primarios, quienes deberán buscar recursos y apoyo en la ESBU José Antonio Echeverría de Zaza del Medio para poder impartir las clases de manera efectiva. La falta de bibliografía especializada y la necesidad de adaptar el lenguaje y la metodología de enseñanza a un nivel superior son obstáculos importantes que deberán superar.
A pesar de las dificultades, los maestros de Ismaelillo han demostrado un compromiso admirable con la educación de sus estudiantes. Su disposición a asumir nuevos retos y su amor por la profesión son un ejemplo de resiliencia y dedicación. “Estos muchachos fueron formados ahí, el cariño de tenerlos de vuelta y el amor por la profesión es mucho mayor que el miedo”, afirmó una de las profesoras.
La situación en La Amistad es un reflejo de las dificultades que enfrenta el sistema educativo cubano en medio de la crisis energética. Sin embargo, la iniciativa de reubicar a los estudiantes de secundaria básica en la escuela primaria demuestra la capacidad de adaptación y la creatividad de los educadores cubanos para garantizar el derecho a la educación, incluso en las circunstancias más adversas. La educación, como pilar fundamental del desarrollo social, sigue siendo una prioridad para la comunidad de La Amistad, que se niega a rendirse ante las dificultades y apuesta por el futuro de sus jóvenes. La historia de estos estudiantes y maestros es un testimonio de la resistencia y la esperanza en un país que lucha por superar sus desafíos.


