Hamas y el Ministerio de Salud de Gaza han lanzado duras acusaciones contra Israel, denunciando violaciones sistemáticas del acuerdo de alto el fuego y obstrucciones al funcionamiento del paso fronterizo de Rafah, lo que pone en peligro la vida de miles de pacientes que necesitan atención médica urgente en el exterior. La agrupación palestina responsabiliza directamente a las Fuerzas Armadas israelíes por el control y la manipulación del mecanismo operativo del paso, acusándolas de ejecutar abusos físicos y psicológicos contra quienes regresan al enclave costero desde Egipto, así como de someterlos a interrogatorios severos.
El paso de Rafah, vital para el flujo de ayuda humanitaria y la salida de heridos y enfermos, fue cerrado por Israel tras su ofensiva en la ciudad de Rafah y áreas circundantes en mayo de 2024, y solo fue reabierto a principios de este mes bajo condiciones que, según las denuncias, son restrictivas e inaceptables. Hamas afirma que Israel no está cumpliendo con las cuotas diarias de salida y regreso acordadas, lo que agrava la crisis humanitaria en la Franja de Gaza.
El Ministerio de Salud de Gaza ha expresado su “gran preocupación y consternación” por el funcionamiento “parcial y restringido” del paso, destacando que más de 20,000 pacientes esperan desesperadamente poder salir para recibir tratamiento médico. Entre ellos, se encuentran casos críticos de cáncer, enfermedades cardíacas, insuficiencia renal y lesiones graves que requieren intervenciones quirúrgicas avanzadas que ya no están disponibles en Gaza debido a la destrucción del sistema de salud causada por la agresión israelí.
Las denuncias no se limitan a la cantidad de pacientes que pueden salir. El Ministerio de Salud también ha recibido “duros y dolorosos testimonios” de pacientes y heridos que, tras viajar al extranjero para recibir tratamiento, fueron sometidos a “procedimientos y complicaciones restrictivas e injustificadas” por parte de las autoridades israelíes. Estos testimonios sugieren un patrón de hostigamiento y obstrucción que dificulta aún más el acceso a la atención médica para los habitantes de Gaza.
La situación ha generado una creciente preocupación internacional. La ONG Save the Children ha criticado duramente a Israel por la lentitud en la evacuación de los heridos y enfermos, advirtiendo que, al ritmo actual, se necesitarían 4.5 años para permitir la salida de las 20,000 personas que requieren tratamiento en el exterior, incluyendo a 4,000 menores. Esta cifra alarmante subraya la magnitud de la crisis humanitaria y la urgencia de una solución.
Las acusaciones de Hamas y el Ministerio de Salud de Gaza se suman a un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que Israel está utilizando el control del paso de Rafah como una herramienta de presión política, restringiendo el acceso a la atención médica como parte de una estrategia más amplia para controlar la población de Gaza. Esta estrategia, según los críticos, constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario, que exige que se permita el acceso imparcial a la asistencia médica para todos los civiles necesitados.
La comunidad internacional ha instado repetidamente a Israel a facilitar el acceso humanitario a Gaza y a respetar los términos del acuerdo de alto el fuego. Sin embargo, las denuncias de violaciones continúan, lo que plantea serias dudas sobre el compromiso de Israel con el cumplimiento de sus obligaciones internacionales.
La situación en Rafah es particularmente preocupante debido a la alta concentración de población desplazada en la zona. Miles de palestinos se han refugiado en Rafah después de haber sido desplazados de otras partes de Gaza debido a los combates. La restricción del acceso al paso fronterizo agrava aún más su situación, dejándolos atrapados en un enclave superpoblado con acceso limitado a alimentos, agua, medicinas y atención médica.
El cierre intermitente y las restricciones impuestas al paso de Rafah han tenido un impacto devastador en el sistema de salud de Gaza, que ya estaba al borde del colapso antes de la escalada del conflicto. La falta de suministros médicos esenciales, la escasez de personal médico y la destrucción de hospitales y clínicas han dejado a la población de Gaza vulnerable a enfermedades y lesiones.
La acusación de Hamas de que Israel está utilizando el paso de Rafah para ejercer presión política sobre el enclave costero es un reflejo de la profunda desconfianza que existe entre ambas partes. La historia de conflicto entre Israel y Palestina está marcada por acusaciones mutuas de violaciones de los acuerdos y abusos contra los civiles.
La situación en Rafah exige una respuesta urgente de la comunidad internacional. Es necesario presionar a Israel para que cumpla con sus obligaciones internacionales y permita el acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria y a la atención médica para la población de Gaza. También es fundamental investigar las denuncias de violaciones y responsabilizar a los responsables.
La crisis humanitaria en Gaza es una tragedia que se puede evitar. Con voluntad política y un compromiso genuino con el respeto del derecho internacional, es posible aliviar el sufrimiento de la población de Gaza y construir un futuro más justo y pacífico para todos. La lentitud en la evacuación de los heridos y enfermos, como señala Save the Children, no es solo una cuestión de logística, sino una cuestión de humanidad. Cada día que pasa sin una solución efectiva, más vidas están en riesgo.


