La carrera presidencial de 2026 se enciende con una creciente hostilidad entre los dos candidatos que lideran las encuestas: Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular). Lo que comenzó como un debate ideológico ha escalado rápidamente a una confrontación personal, marcada por acusaciones de oportunismo, misoginia y complicidad con el gobierno actual, revelando una fractura profunda en la derecha peruana que, hasta hace poco, mostraba una fachada de unidad en el Congreso.
Desde la publicación de la última encuesta de Ipsos e IEP en enero, que los posiciona como los favoritos, ambos contendientes han utilizado los medios de comunicación para descalificarse mutuamente. López Aliaga ha criticado duramente el apoyo de Fuerza Popular al gobierno de José Jerí, especialmente en el contexto de la reciente moción de censura en su contra. Por su parte, Fujimori ha respondido con ataques directos a la imagen pública de López Aliaga, cuestionando sus declaraciones sobre las mujeres y acusándolo de ser un "títere de los caviares", una referencia despectiva a la élite intelectual y mediática de izquierda.
La disputa se ha intensificado en las últimas semanas, con comunicados oficiales y entrevistas en televisión nacional donde ambos candidatos han elevado el tono de sus críticas. El 15 de febrero, a pocos días del debate sobre la moción de censura contra Jerí, Fujimori anunció que su partido no votaría a favor de la censura, argumentando que generaría inestabilidad política en un momento crucial para el país. En el proceso, lanzó una indirecta contundente a López Aliaga, acusándolo de ser un instrumento de aquellos que buscan la confrontación y la inestabilidad.
"Hoy quien dice representar la renovación se ha convertido en un títere de los caviares y de quienes apuestan por la confortación permanente y empujan a la inestabilidad", declaró Fujimori. Además, se refirió directamente a los comentarios de López Aliaga sobre las mujeres que utilizan la plataforma Onlyfans, calificándolos de "intolerantes, calumniosos e injuriosos". "Calificarlas de prostitutas por el mero hecho de ir a una reunión o fiesta revela una mirada agresiva y discriminatoria que el Perú no debe normalizar", enfatizó.
Renovación Popular no tardó en responder, acusando a Fuerza Popular de ser un partido "mercantilista" que ha creado el "Fuji Jerismo", una alusión a una supuesta alianza estratégica entre Fujimori y el gobierno de Jerí. También defendieron a López Aliaga de las acusaciones de misoginia, argumentando que su partido está comprometido con la igualdad de género y la lucha contra la desigualdad salarial y de oportunidades para las mujeres.
"Tenemos claro que uno de los grandes problemas del país es la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, así como de oportunidades para las mujeres. Más aún, si además son madres. Renovación Popular luchará por permitir que las mujeres puedan desarrollarse en el ámbito que deseen, generando espacios para que puedan, con respeto y seguridad, trabajar y desarrollarse en todas sus capacidades", afirmaron en un comunicado.
La confrontación se ha extendido a declaraciones públicas en la prensa. López Aliaga acusó a Fujimori de ser "cómplice" del gobierno de Jerí, argumentando que su apoyo al actual ministro de Interior contribuye a la inseguridad ciudadana que azota al país. "Si ella quiere avalar al señor Jeri que, en nuestra opinión, no ha hecho nada por inseguridad ciudadana, no entiendo su posición. Eso desgasta. No es justo que se sigan muriendo tantas personas por día. Si la señora quiere ser cómplice de eso es su problema", declaró.
Fujimori respondió a estas acusaciones calificando a López Aliaga de "nervioso" y "virulento", y acusándolo de atacar a todos aquellos que no comparten su opinión. "Eso lo pinta de cuerpo entero" y "en nuestro país los ciudadanos están cansados de tantos ataques e insultos", afirmó. Además, negó cualquier complicidad con Jerí, argumentando que no lo conoce personalmente, pero defendió su permanencia en el cargo como una forma de evitar la inestabilidad política.
"Cuando el dice que Fuerza Popular es mercantilista, yo creo que él se tiene que ver en el espejo. El mercantilista es él, es un empresario que lo único que ha hecho es ganar millones en los últimos años. Cuando dice que somos complices de Jeri, nosotros somos aliados de la estabilidad, defendemos los procesos constitucionales de nuestro país. El es un cómplice y títere de los caviares", sentenció Fujimori.
Este intercambio de acusaciones ha revelado una profunda división en la derecha peruana, que hasta hace poco mostraba una unidad táctica en el Congreso durante el gobierno de Dina Boluarte. Renovación Popular era considerada uno de los principales aliados del fujimorismo, pero ahora ambos partidos se enfrentan en una lucha abierta por el liderazgo de la oposición y el control del poder ejecutivo.
La escalada de la tensión entre López Aliaga y Fujimori plantea interrogantes sobre el futuro de la derecha peruana y su capacidad para presentar una alternativa unificada al gobierno actual. La polarización de la campaña electoral podría beneficiar a otros candidatos, como aquellos que se posicionan como alternativas moderadas o de centro.
La batalla entre estos dos pesos pesados de la política peruana promete ser intensa y llena de sorpresas en los próximos meses, y su resultado podría definir el rumbo del país en los próximos años. Los analistas políticos coinciden en que la estrategia de ataque personal, aunque efectiva para movilizar a sus bases, podría alienar a los votantes indecisos y dificultar la construcción de una coalición amplia que les permita ganar las elecciones de 2026.

