El Perú enfrenta una creciente amenaza para la salud infantil: el Virus Sincitial Respiratorio (VSR), que ya ha causado más de cuatro mil casos en lo que va de 2025, especialmente en menores de un año. Las cifras acumuladas del Ministerio de Salud (Minsa) revelan que el país registra más de 1,9 millones de episodios de infecciones respiratorias agudas (IRA) en niños menores de cinco años, siendo esta una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en este grupo etario. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta a los países de la región, instando a mantener una vigilancia constante ante la circulación simultánea e intensa de la influenza estacional y el VSR.
El VSR, una de las principales causas de infección aguda de las vías respiratorias bajas en niños, se ha convertido en una preocupación creciente debido a su impacto en los más vulnerables. Sin atención médica oportuna, los niños afectados pueden desarrollar bronquiolitis o neumonía, requiriendo hospitalización e incluso cuidados intensivos. La temporada de incremento de casos en 2025, que se extendió entre abril y septiembre, duplicó la incidencia registrada en 2024, y se prevé que esta cifra aumente considerablemente con la llegada de 2026, siguiendo la tendencia observada en países que actualmente están en temporada invernal.
La Dra. Nancy Olivares, neonatóloga pediatra, explica que el virus suele comenzar en la nariz y la garganta, manifestándose con síntomas similares a un resfriado común. Sin embargo, puede progresar hacia los bronquios y pulmones, generando inflamación y dificultad respiratoria, especialmente en lactantes. “La temporada de incremento de casos en 2025, que se extendió entre abril y septiembre, duplicó la incidencia registrada en 2024. Con la llegada de 2026, se prevé que esta cifra aumente considerablemente como viene ocurriendo en los países que están pasando la temporada invernal”, advierte la especialista.
Ante este panorama, la implementación de medidas de protección con anticipación se vuelve crucial. Afortunadamente, el Perú cuenta con la autorización de uso de estrategias innovadoras para prevenir y reducir los casos graves de la enfermedad. Entre estas estrategias, destaca la vacunación de gestantes entre las semanas 32 y 36, y la aplicación de anticuerpos protectores a bebés menores de un año cuyas madres no hayan sido vacunadas.
La vacuna materna, según la Dra. Olivares, podría proteger al recién nacido contra el VSR durante sus primeros seis meses de vida. No obstante, enfatiza la necesidad de complementar esta inmunización con la aplicación de anticuerpos monoclonales a los lactantes menores de doce meses, bebés prematuros nacidos antes de las 32 semanas y lactantes de madres que no fueron vacunadas.
“Gracias al avance de la medicina e innovación, hoy se tiene acceso a los anticuerpos monoclonales, los cuales pueden administrarse principalmente en el recién nacido hasta el año y cuya eficacia para prevenir cuadros graves y reducir hospitalizaciones por VSR está respaldada por sólida evidencia científica y experiencia de implementación en otros países del mundo y la región, como Chile y Paraguay. Si combinamos la inmunización materna con la aplicación de estos anticuerpos, podemos contribuir a una protección más efectiva”, enfatiza la experta.
La Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) respalda esta postura, destacando que la inmunización con anticuerpos monoclonales reduce significativamente la mortalidad y morbilidad por las infecciones agudas bajas asociadas al VSR. Estudios clínicos y experiencias regionales, como la de Chile, validan su eficacia. En Chile, se ha logrado una reducción entre el 80% y el 85% de las hospitalizaciones y el uso de cuidados intensivos por este virus, lo que no solo protege a los menores, sino que también libera recursos para el sistema de salud, con una notable disminución de la mortalidad en comparación con años anteriores.
Para la Dra. Olivares, el beneficio de estas medidas trasciende las cifras estadísticas y tiene un profundo impacto humano. “Cada bebé protegido es una oportunidad para evitar el sufrimiento de una familia y garantizar que nuestros niños crezcan sanos y con un comienzo de vida libre de amenazas que pueden ser prevenibles. Contamos con la evidencia y con la tecnología disponible que, confiamos, las autoridades del sector salud puedan incorporar como estrategia de prevención del VSR para el presente año. Estamos a tiempo de actuar. No dejemos pasar la ocasión de brindar a los más pequeños la protección que merecen”, finaliza la especialista.
Es fundamental que los padres y cuidadores estén atentos a los síntomas del VSR, que pueden comenzar de manera similar a un resfriado común, con congestión nasal, tos y fiebre. Sin embargo, en lactantes, la enfermedad puede progresar rápidamente, manifestándose con dificultad para respirar, respiración acelerada, silbidos en el pecho, fiebre persistente y rechazo del alimento. Ante la aparición de cualquiera de estas señales, es crucial acudir de inmediato a un centro de salud para recibir un diagnóstico y tratamiento oportuno. La inmunización oportuna y la atención temprana pueden evitar complicaciones graves y prevenir la necesidad de hospitalización a causa del VSR. La prevención es la clave para proteger a nuestros niños de esta amenaza silenciosa.


