La inflación de enero de 2026 marcó un 2,9%, una ligera aceleración respecto al 2,8% de diciembre, pero el dato ha desatado una intensa controversia a raíz de la suspensión de la nueva fórmula de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la abrupta salida de Marco Lavagna de la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Analistas coinciden en que, de haberse aplicado la metodología actualizada basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, la cifra de inflación habría sido menor, generando interrogantes sobre la transparencia y la real dimensión del aumento de precios.
La decisión del equipo económico de no implementar el nuevo sistema de medición, que reemplazaba la canasta de consumo de 2004 por una más actual, ha sido interpretada por diversos sectores como un intento de “maquillar” la inflación. La nueva canasta otorga mayor peso a los servicios y menor a los bienes, reflejando los cambios en los patrones de consumo de los hogares argentinos. Antes de la publicación del dato oficial, el ministro de Economía, Luis Caputo, ya había anticipado que la inflación hubiera sido menor con el índice actualizado, lo que avivó las sospechas sobre una posible manipulación de las cifras.
Consultoras especializadas han realizado sus propios cálculos, confirmando la tendencia a la baja en la inflación si se hubiera utilizado la nueva metodología. Desde Equilibra, sostienen que la diferencia entre el IPC actualizado y el vigente fue mínima en la medición mensual: la inflación habría sido de 2,8% y la interanual de 32,9%, con diferencias acumuladas que no superaron el 0,1 punto porcentual en ningún mes. LCG, por su parte, remarca que la ponderación de Alimentos y Bebidas, el rubro que más creció en enero (4,7%), es menor en la nueva canasta, lo que habría atenuado el impacto del aumento en el índice general. Sus estimaciones apuntan a una inflación de enero del 2,8% utilizando los ponderadores actualizados.
Miguel Kiguel, director de Econviews, coincide con esta perspectiva, señalando que sus estimaciones preliminares indican que la inflación con la nueva metodología hubiera sido de 2,7%. Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group, asegura que sus cálculos arrojan un 2,8% con las ponderaciones actualizadas, en línea con lo anticipado por Caputo. Vitelli explica que la ENGHo 2017/18 pondera menos los rubros que experimentaron mayores aumentos mensuales, como Alimentos y Bebidas y Restaurantes y Hoteles, aunque compensa este efecto con una mayor ponderación de las Tarifas.
GMA Capital también calcula el mismo porcentaje para la inflación de enero, atribuyéndolo a la mayor ponderación de los alimentos en la canasta vigente. La ALyC, por su parte, confirma esta tendencia. En enero de 2026, el IPC elaborado por el Indec con la canasta de 2004 mostró una suba del 2,9%, con una variación acumulada en los últimos doce meses del 32,4%.
Al analizar los diferentes rubros, Alimentos y bebidas no alcohólicas lideraron los incrementos mensuales, con un alza del 4,7%. Restaurantes y hoteles ocuparon el segundo lugar, con un aumento del 4,1%. En cuanto al impacto regional, la categoría de Alimentos y bebidas fue la que más influyó en el resultado mensual, principalmente debido a los mayores valores en Carnes y derivados, Verduras, tubérculos y legumbres. En contraste, Educación tuvo la menor variación (0,6%) y Prendas de vestir y calzado registró una caída del 0,5%.
Desde la perspectiva de las categorías de precios, los Estacionales experimentaron el mayor ajuste (5,7%), seguidos por el IPC núcleo (2,6%) y los valores Regulados (2,4%). Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, destaca que los alimentos y bebidas volvieron a ser protagonistas, impulsados principalmente por las verduras, y que también subieron significativamente los restaurantes y hoteles, lo que indica un fuerte componente de estacionalidad. Sin embargo, resalta que la inflación núcleo bajó por primera vez desde septiembre, ubicándose por debajo del nivel general, lo que podría ser una señal positiva.
Cachanosky advierte sobre una posible falta de restablecimiento de la demanda de pesos, lo que podría ralentizar el proceso de desinflación. A pesar de no observarse emisión monetaria, el economista considera que la consolidación de la baja de la inflación podría ser más lenta de lo esperado.
La controversia en torno a la medición de la inflación y la salida de Marco Lavagna del Indec han generado un clima de incertidumbre y desconfianza en las estadísticas oficiales. La falta de transparencia en la implementación de la nueva metodología y la percepción de una posible manipulación de las cifras ponen en riesgo la credibilidad del Indec y dificultan la toma de decisiones económicas informadas. La discusión sobre la ponderación de los rubros en la canasta de consumo y el impacto de los cambios en los patrones de gasto de los hogares argentinos se ha convertido en un debate central en el análisis económico del país. La precisión en la medición de la inflación es fundamental para evaluar la efectividad de las políticas económicas y para proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos. La continuidad de este debate y la búsqueda de un consenso sobre la metodología de cálculo del IPC son cruciales para garantizar la transparencia y la confiabilidad de las estadísticas oficiales.

