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Lima, Perú – En un pronunciamiento contundente que resuena en el panorama político peruano, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR), ha instado al próximo jefe de Estado a priorizar la formación de sólidas coaliciones parlamentarias como condición sine qua non para una gobernabilidad efectiva. La advertencia, formulada durante el foro “Radiografía de la primera vuelta de las elecciones 2026”, organizado por El Comercio y América Multimedia, llega en un momento de profunda inestabilidad política y económica para el país.
Velarde señaló que la incapacidad de los últimos gobiernos para construir consensos en el Congreso ha sido un factor determinante en la crisis institucional que ha caracterizado a la última década. La sucesión de ocho presidentes y tres representaciones nacionales –una cifra significativamente superior a las dos esperadas en un período de diez años– es, según el economista, un claro reflejo de la polarización y la falta de diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La opinión de Velarde, ampliamente respetada en los círculos económicos y políticos, no es una novedad. Sin embargo, su reiteración en el contexto de las próximas elecciones adquiere una relevancia particular. Las encuestas de intención de voto sugieren un escenario fragmentado en el Congreso, donde ningún partido lograría obtener la mayoría absoluta. Esta situación, previsiblemente, obligará a los diferentes grupos políticos a negociar y formar alianzas para poder aprobar leyes y garantizar la estabilidad del gobierno.
El análisis de Velarde se centra en la errónea percepción que prevalece en la sociedad peruana sobre el rol del presidente. Existe una tendencia a creer que una victoria electoral otorga un poder ilimitado al mandatario, permitiéndole implementar su agenda sin restricciones. Sin embargo, el economista enfatiza que tanto la presidencia como el Congreso son instituciones elegidas democráticamente y, por lo tanto, comparten la responsabilidad de gobernar en beneficio del país. La confrontación constante, como la protagonizada por el expresidente Martín Vizcarra, puede generar réditos políticos a corto plazo, pero a la larga debilita la institucionalidad y exacerba la polarización social.
La importancia de la coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo trasciende el ámbito político y tiene un impacto directo en la economía del país. Velarde recordó que la pérdida del control del Congreso por parte del gobierno de Ollanta Humala coincidió con la aprobación de leyes populistas que comprometieron la sostenibilidad fiscal. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), como guardián de las finanzas públicas, debe ser capaz de disuadir a los parlamentarios de aprobar iniciativas irresponsables que dilapiden los recursos del Estado. Esta tarea, sin embargo, solo puede llevarse a cabo con un alto grado de coordinación y diálogo con el Congreso.
El presidente del BCR también hizo un llamado a los partidos políticos a evitar confundir fiscalización con obstruccionismo. En una democracia sana, la oposición tiene el derecho y el deber de controlar la gestión del gobierno, pero esta fiscalización debe realizarse de manera constructiva, buscando el bien común y no simplemente obstaculizando el trabajo del Ejecutivo. La actitud de los partidos que pierden las elecciones es tan importante como la de los que ganan.
La advertencia de Velarde llega en un momento crucial para el Perú. El país se enfrenta a desafíos económicos y sociales complejos, que requieren soluciones urgentes y consensuadas. La inestabilidad política ha afectado la inversión privada, el crecimiento económico y la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Si el próximo gobierno no logra construir una base sólida de apoyo en el Congreso, corre el riesgo de repetir los errores del pasado y sumir al país en una nueva crisis.
La formación de coaliciones parlamentarias no es una tarea fácil. Requiere de voluntad política, capacidad de negociación y un compromiso genuino con el bienestar del país. Los partidos políticos deben dejar de lado sus diferencias ideológicas y priorizar los intereses nacionales. Solo así podrán construir un futuro más próspero y estable para el Perú.
El consejo de Velarde es un llamado a la responsabilidad y a la madurez política. Los candidatos presidenciales deben tomar nota de sus palabras y comprometerse a construir puentes de diálogo con todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso. El futuro del Perú depende de ello. La experiencia de los últimos diez años ha demostrado que la polarización y la confrontación solo conducen al caos y la inestabilidad. Es hora de que los políticos peruanos aprendan la lección y trabajen juntos por el bien común. La estabilidad económica y el progreso social del país dependen de la capacidad de los líderes políticos para construir consensos y gobernar con responsabilidad. La advertencia de Velarde es clara: sin coaliciones sólidas, el Perú corre el riesgo de repetir los errores del pasado y sumirse en una nueva crisis institucional.

