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¡Petro y Trump, de enemigos a aliados! ¿Qué pasó realmente?

Ambos mandatarios elogiaron el encuentro bilateral, donde el narcotráfico fue el eje central y el presidente colombiano expuso información de inteligencia sobre jefes criminales que operan desde el extranjero.

¡Petro y Trump, de enemigos a aliados! ¿Qué pasó realmente?

Bogotá/Washington D.C. – En una sorprendente revés a un año de hostilidades verbales y acusaciones mutuas, los presidentes Gustavo Petro de Colombia y Donald Trump de Estados Unidos, han logrado un inesperado acercamiento diplomático. Tras una reunión calificada de “positiva” por ambos mandatarios, las tensiones parecen haber disminuido, abriendo un nuevo capítulo en la compleja relación bilateral.

La cita, celebrada el pasado 3 de febrero, contó con la presencia de los cancilleres de ambos países, aunque la Casa Blanca no escatimó en recursos para rodear a Petro de figuras abiertamente críticas con su gobierno. El vicepresidente J.D. Vance y el senador Bernie Moreno, de origen colombiano y conocido por sus duras posturas contra el presidente colombiano, estuvieron presentes en el encuentro, evidenciando una estrategia de presión por parte de la administración Trump.

Sin embargo, a pesar de este contexto, la reunión se centró principalmente en el combate al narcotráfico, un tema recurrente en la relación entre Colombia y Estados Unidos desde la década de 1970, cuando el entonces presidente Richard Nixon declaró la “guerra contra las drogas”. Esta política, que alcanzó su punto álgido con el Plan Colombia a principios del siglo XXI, ha sido objeto de controversia y críticas por sus resultados limitados y sus consecuencias sociales.

En una rueda de prensa posterior al encuentro, el presidente Petro reveló haber presentado a Trump “hojas de inteligencia” detalladas sobre la cúpula del narcotráfico, desmintiendo la narrativa tradicional que sitúa a los principales capos en Colombia. “Les presenté los nombres propios y sus alias, de los (verdaderos) capos que dominan a los capos en Colombia y que viven en el extranjero, incluido Estados Unidos”, afirmó Petro.

El mandatario colombiano instó a una colaboración más estrecha entre ambos países para perseguir los activos financieros de estos líderes del narcotráfico y capturarlos en sus lugares de residencia, argumentando que solo así se podrá combatir eficazmente este flagelo a nivel regional y global. “Si no, no acabamos el narcotráfico ni en Colombia ni en Ecuador ni en América Latina ni en Estados Unidos”, enfatizó.

Otro punto clave de la discusión fue el tema de los cultivos de hoja de coca, la materia prima de la cocaína. Petro aprovechó la oportunidad para cuestionar los datos proporcionados por la ONU y su agencia antidrogas, argumentando que la disminución de los cultivos ha sido significativa y que la administración Trump había sido mal informada al respecto. “Me sorprendió el nivel de desinformación en que tenían a Trump”, declaró el presidente colombiano.

La visita de Petro a Washington también estuvo marcada por su situación personal. El presidente colombiano figura en la llamada “lista Clinton” (formalmente conocida como la OFAC), una lista de personas y empresas señaladas por Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, lo que le impide viajar al país. Sin embargo, la administración Trump le otorgó un permiso especial para realizar esta visita, lo que fue interpretado por algunos analistas como una señal de buena voluntad.

A pesar de su inclusión en la lista, Petro restó importancia al tema, afirmando que “en vistas de Estado no expongo problemas personales”. Durante su estadía en la capital estadounidense, el presidente colombiano también aprovechó para visitar la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde cuestionó la eficacia del organismo y de las Naciones Unidas, y para dictar una conferencia académica en la Universidad Georgetown, donde insistió en su propuesta para neutralizar el cambio climático.

La inesperada reconciliación entre Petro y Trump ha generado reacciones encontradas en Colombia. La oposición, que había vaticinado un desastre y buscaba deslegitimar al presidente colombiano, se ha quedado sin argumentos, limitándose a difundir rumores infundados, como el de que Petro había ordenado bombardeos contra la guerrilla del ELN por imposición de Trump.

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, desmintió categóricamente esta versión, reafirmando el compromiso del gobierno colombiano con la paz y la negociación con el ELN. En última instancia, ambos mandatarios decidieron dejar atrás las diferencias y priorizar el diálogo y la cooperación en temas de interés común.

Este giro inesperado en la relación entre Colombia y Estados Unidos podría tener importantes implicaciones para la región, especialmente en lo que respecta a la lucha contra el narcotráfico y la búsqueda de soluciones a los desafíos ambientales y sociales que enfrenta América Latina. La capacidad de ambos países para superar sus diferencias y trabajar juntos será crucial para lograr resultados positivos en estos ámbitos. La comunidad internacional observa con atención este nuevo capítulo en la relación bilateral, esperando que se traduzca en una mayor estabilidad y prosperidad para la región.

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