Tony Mokbel, uno de los narcotraficantes más notorios de Australia, ha recuperado su libertad tras casi dos décadas en prisión, no por falta de pruebas de su culpabilidad, sino por un escándalo de corrupción que ha sacudido los cimientos del sistema judicial del estado de Victoria. La fiscalía retiró este viernes una apelación prevista por delitos de tráfico de drogas, abriendo las puertas a la liberación de Mokbel, de 60 años, después de que se revelara que su abogada defensora, Nicola Gobbo, era una informante policial encubierta. Este caso, que ha capturado la atención de Australia y más allá, plantea serias preguntas sobre la ética profesional, la integridad de la justicia y la protección de los derechos de los acusados.
Mokbel fue condenado en 2012 a 30 años de cárcel tras declararse culpable de dirigir una vasta y sofisticada red de narcotráfico. Su imperio criminal, conocido como "La Compañía", sembró el caos y la violencia en Melbourne durante años, siendo responsable de la muerte de decenas de personas en una sangrienta guerra entre bandas. La historia de Mokbel y su organización fue incluso dramatizada en la popular serie de televisión australiana "Underbelly", que retrató la brutalidad y la complejidad del mundo del crimen organizado en la ciudad.
Sin embargo, la condena de Mokbel comenzó a desmoronarse cuando, en 2019, se hizo pública la impactante revelación de que Nicola Gobbo, una abogada de renombre y respetada en los círculos legales, había estado colaborando con la policía durante años, pasando información confidencial de sus clientes, incluyendo a Mokbel, a las autoridades. Esta doble traición, defender a un cliente mientras secretamente lo informaba a la policía, generó una crisis sin precedentes en el sistema judicial australiano.
La revelación de la colaboración de Gobbo con la policía planteó serias dudas sobre la validez de las condenas obtenidas con su ayuda. ¿Cómo podía un acusado confiar en su abogado si este mismo estaba trabajando para la policía? ¿Se habían violado los derechos de los acusados al obtener información privilegiada de manera encubierta? Estas preguntas desencadenaron una investigación exhaustiva que reveló que Gobbo había sido una informante policial desde 2005, proporcionando información crucial en numerosos casos criminales.
Mokbel fue puesto en libertad bajo fianza en abril pasado, después de que un tribunal dictaminara que tenía una alta probabilidad de que su condena fuera revocada debido al escándalo. Posteriormente, un tribunal anuló uno de los cargos en su contra y abrió la puerta a un nuevo juicio por las acusaciones de que intentó importar una cantidad considerable de MDMA en 2005. Sin embargo, este viernes, los fiscales del estado de Victoria anunciaron su decisión de no seguir adelante con el nuevo proceso.
En un comunicado, la fiscalía explicó que la decisión se tomó después de una cuidadosa consideración de todos los aspectos relevantes del caso, incluyendo las perspectivas de condena y el interés público en un nuevo juicio. Los fiscales también tuvieron en cuenta la edad y la salud de Mokbel, así como el tiempo que ya había pasado en prisión.
La decisión de la fiscalía ha sido recibida con indignación por algunos sectores de la sociedad australiana, que consideran que Mokbel se ha librado de la justicia gracias a un tecnicismo legal. Sin embargo, otros argumentan que la conducta de Gobbo ha socavado la integridad del sistema judicial y que no se podía garantizar un juicio justo en estas circunstancias.
Tras su liberación, Mokbel se mostró visiblemente aliviado y emocionado. "Me siento muy bien, y la vida sigue", declaró a los medios a las puertas de un tribunal de Melbourne. También expresó su deseo de viajar al extranjero, algo que, según dijo, había soñado mientras estaba en prisión. "Sería estupendo subirme a un bonito avión", afirmó.
El caso de Tony Mokbel y Nicola Gobbo ha dejado una profunda cicatriz en el sistema judicial australiano. La investigación ha revelado fallos graves en la supervisión de los informantes policiales y ha puesto de manifiesto la necesidad de proteger los derechos de los acusados y garantizar la confidencialidad de la relación abogado-cliente.
Las autoridades australianas han anunciado que se están tomando medidas para fortalecer la regulación de los informantes policiales y evitar que se repitan casos como el de Nicola Gobbo. Sin embargo, el daño ya está hecho y la confianza en el sistema judicial se ha visto seriamente erosionada.
El escándalo de la abogada espía ha generado un debate nacional sobre la ética profesional, la integridad de la justicia y la necesidad de proteger los derechos de los acusados. El caso de Tony Mokbel es un recordatorio de que la justicia debe ser ciega e imparcial, y que la corrupción y la falta de ética pueden socavar los cimientos de la democracia. La historia de Mokbel, "La Compañía" y Gobbo, sin duda, seguirá siendo estudiada y debatida en Australia durante muchos años. La sombra de este escándalo se extenderá por mucho tiempo, recordándonos la fragilidad de la justicia y la importancia de defender los principios fundamentales del estado de derecho.












