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Guerra Nuclear Inminente: El Mundo al Borde del Abismo

Guerra Nuclear Inminente: El Mundo al Borde del Abismo
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El acuerdo Nuevo START, piedra angular del control de armas nucleares durante décadas, ha expirado este 5 de febrero de 2026, sumiendo al mundo en una era de incertidumbre y riesgo sin precedentes. La decisión de la administración Trump de no renovar el tratado, argumentando la necesidad de incluir a China en cualquier nuevo acuerdo, ha desatado una cascada de preocupaciones entre líderes mundiales y expertos en seguridad. Con Estados Unidos y Rusia, poseedores de más del 80% del arsenal nuclear global, liberados de las restricciones del tratado, el peligro de una carrera armamentista descontrolada y, en última instancia, de un conflicto nuclear, se cierne sobre el planeta.

El Nuevo START, firmado originalmente en 2010 y extendido en 2021, imponía límites estrictos al número de armas nucleares estratégicas que Estados Unidos y Rusia podían desplegar. Estas limitaciones incluían un máximo de 700 misiles balísticos intercontinentales (ICBM), misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM) y bombarderos pesados equipados para armamento nuclear, así como un tope de 1.550 ojivas nucleares desplegadas en estos sistemas. Además, el tratado restringía el número de plataformas de lanzamiento y establecía medidas para garantizar que las armas intercontinentales rusas no pudieran alcanzar territorio estadounidense en menos de 30 minutos.

La expiración del Nuevo START significa que estas restricciones ya no son vinculantes. Tanto Moscú como Washington son ahora libres de aumentar sus arsenales nucleares, desarrollar nuevas armas y desplegar sus fuerzas estratégicas sin las limitaciones previas. Esta situación ha generado una profunda preocupación en la comunidad internacional, ya que elimina un importante mecanismo de transparencia y previsibilidad en el ámbito nuclear.

La administración Trump ha insistido en que la inclusión de China en cualquier nuevo acuerdo nuclear es esencial, argumentando que el rápido crecimiento del arsenal nuclear chino representa una amenaza para la estabilidad global. Según estimaciones de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS), China actualmente posee alrededor de 600 ojivas nucleares, una cifra significativamente menor que las de Estados Unidos (3.700) y Rusia (4.309). Sin embargo, el Instituto Internacional de Estocolmo para la Paz (SIPRI) ofrece estimaciones más altas, situando el arsenal estadounidense en 5.177 ojivas y el ruso en 5.459.

A pesar de las diferencias en las estimaciones, existe un consenso general en que China está modernizando y expandiendo su arsenal nuclear a un ritmo acelerado. El SIPRI proyecta que China podría tener hasta 1.500 ojivas nucleares para 2035. La administración Trump considera que, dado este crecimiento, es injusto que China no esté sujeta a las mismas restricciones que Estados Unidos y Rusia.

Sin embargo, tanto Rusia como China han rechazado la idea de ser incluidos en un nuevo acuerdo nuclear. Moscú ha argumentado que el Nuevo START es un tratado bilateral entre Estados Unidos y Rusia, y que no tiene por qué ser modificado para acomodar a terceros países. Pekín, por su parte, ha mantenido una postura de no proliferación nuclear y ha argumentado que su arsenal es mucho más pequeño que el de Estados Unidos y Rusia, y que no representa una amenaza para la estabilidad global.

La expiración del Nuevo START ha provocado una condena generalizada por parte de la comunidad internacional. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha lamentado que el fin del tratado sea "un grave momento para la paz y seguridad internacional", y ha advertido que el riesgo de que se utilicen armas nucleares es el más alto en décadas. Guterres también ha señalado que, por primera vez en más de medio siglo, el mundo se enfrenta a una situación en la que no existen límites a los arsenales nucleares estratégicos de Estados Unidos y Rusia.

Tarumi Tanaka, copresidente de la organización de japoneses supervivientes de las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos en 1945, Nihon Hidankyo, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2024, ha expresado una preocupación aún más urgente. Tanaka ha declarado que tiene la impresión de que, en un futuro no muy lejano, se producirá una guerra nuclear y que la humanidad avanzará hacia la destrucción.

La situación actual es extremadamente volátil y el futuro del control de armas nucleares es incierto. La falta de un acuerdo vinculante entre Estados Unidos y Rusia podría conducir a una carrera armamentista descontrolada, aumentar el riesgo de errores de cálculo y accidentes, y erosionar la confianza entre las potencias nucleares. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para encontrar una solución diplomática a esta crisis y evitar que el mundo se precipite hacia un desastre nuclear.

La imagen de un misil balístico intercontinental Yars ruso listo para ser lanzado en ejercicios de ensayo de fuerzas nucleares en Plesetsk, Rusia, en octubre de 2025, sirve como un recordatorio sombrío de la amenaza real y presente que representa la proliferación nuclear. La expiración del Nuevo START ha aumentado significativamente el riesgo de que estas armas sean utilizadas, y el mundo se encuentra ahora en una encrucijada crítica. La decisión de los líderes mundiales en los próximos meses determinará si se puede evitar una catástrofe nuclear o si la humanidad se dirige hacia un futuro de miedo e incertidumbre.

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