Irán y Estados Unidos se preparan para una nueva ronda de negociaciones nucleares mañana en Omán, un encuentro crucial que se produce en un contexto de crecientes amenazas por parte del expresidente estadounidense Donald Trump y profundas divergencias entre ambas partes. La reunión, facilitada por Omán, representa un intento desesperado por evitar una escalada de tensiones en una región ya volátil y por resucitar el acuerdo nuclear de 2015, conocido formalmente como el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC).
El PAIC, que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones económicas internacionales, fue abandonado unilateralmente por el entonces presidente Trump en 2018, quien impuso una política de máxima presión sobre Teherán. Desde entonces, Irán ha ido incumpliendo progresivamente los términos del acuerdo, enriqueciendo uranio a niveles cada vez más altos y limitando la supervisión internacional de sus instalaciones nucleares.
La administración del presidente Joe Biden ha expresado su disposición a volver al PAIC, pero las negociaciones se han estancado durante meses debido a las demandas de Irán y a la persistente amenaza de Trump. Teherán insiste en que necesita garantías de que cualquier futuro gobierno estadounidense no volverá a abandonar el acuerdo, así como el levantamiento completo de todas las sanciones impuestas por Trump.
Estas demandas son consideradas inaceptables por Estados Unidos y sus aliados europeos, que argumentan que el PAIC ya es un acuerdo suficientemente robusto y que no se pueden ofrecer garantías vinculantes sobre las acciones de futuros gobiernos. Además, Washington ha acusado a Irán de utilizar las negociaciones como una táctica dilatoria para avanzar con su programa nuclear.
La situación se complica aún más por las recientes declaraciones de Trump, quien ha amenazado con imponer sanciones aún más duras a Irán si es reelegido en las próximas elecciones presidenciales. Estas amenazas han sido interpretadas por Teherán como una señal de que no hay esperanza de llegar a un acuerdo duradero con Estados Unidos, lo que ha endurecido su postura en las negociaciones.
Expertos en política exterior advierten que el fracaso de las negociaciones podría tener consecuencias catastróficas, incluyendo una posible escalada militar en la región. Un ataque israelí a las instalaciones nucleares iraníes, o una respuesta iraní a un ataque, podrían desencadenar un conflicto a gran escala que involucraría a otros países, como Estados Unidos y Arabia Saudita.
La reunión en Omán se produce en un momento crítico. Las tensiones en la región han aumentado en las últimas semanas debido a una serie de incidentes, incluyendo ataques a buques petroleros en el Golfo Pérsico y ataques con drones contra instalaciones petroleras en Arabia Saudita. Irán ha sido acusado de estar detrás de estos ataques, aunque Teherán lo niega.
La diplomacia de Omán, tradicionalmente un mediador discreto en la región, se considera fundamental para facilitar el diálogo entre Irán y Estados Unidos. El sultán Haitham bin Tariq ha mantenido contactos con ambas partes en los últimos meses, instándolas a mostrar flexibilidad y a evitar una escalada de tensiones.
La delegación iraní estará encabezada por Ali Bagheri Kani, el jefe negociador de Irán, mientras que la delegación estadounidense estará liderada por Robert Malley, el enviado especial de Estados Unidos para Irán. Se espera que las conversaciones se centren en las principales diferencias que aún persisten, incluyendo el alcance de las sanciones que se levantarían, las garantías sobre el cumplimiento del acuerdo y el acceso de los inspectores internacionales a las instalaciones nucleares iraníes.
Analistas señalan que la clave para el éxito de las negociaciones reside en la capacidad de ambas partes para encontrar un compromiso que satisfaga sus intereses vitales. Estados Unidos necesita garantizar que Irán no desarrolle armas nucleares, mientras que Irán necesita obtener un alivio económico significativo para hacer frente a su crisis económica.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de las negociaciones. La Unión Europea, Rusia y China, que también son partes del PAIC, han instado a Irán y Estados Unidos a volver a la mesa de negociaciones y a encontrar una solución diplomática a la crisis nuclear.
El tiempo se agota. La ventana de oportunidad para evitar una escalada de tensiones se está cerrando rápidamente. El resultado de la reunión en Omán podría determinar el futuro de la seguridad regional y la estabilidad global. La presión es enorme, y las expectativas son bajas, pero la esperanza de un acuerdo, por frágil que sea, aún persiste. La diplomacia, en este momento, es la única vía para evitar un desastre. La comunidad internacional espera que ambas partes demuestren la madurez y la responsabilidad necesarias para evitar una catástrofe. El mundo observa, conteniendo el aliento, mientras Irán y Estados Unidos se enfrentan a un momento decisivo en su relación.












